Brandon Ingram, alero de los Toronto Raptors, ocupará finalmente el lugar del lesionado Stephen Curry, estelar base de los Golden State Warriors, en el All Star Game de la NBA 2026.
Un reconocimiento que premia una temporada consistente y silenciosa del exjugador de los Lakers y los Pelicans, ahora convertido en uno de los rostros del proyecto canadiense.
Ingram, quien firmó a mediados de 2025 un contrato de tres años y 120 millones de dólares con Toronto, ha respondido a la confianza con números sólidos: 22 puntos, 5.8 rebotes y 3.7 asistencias por partido, con eficiencia notable en todos los apartados ofensivos.
Ese rendimiento le valió la llamada directa del comisionado Adam Silver, responsable de elegir a los sustitutos de jugadores lesionados.
Será la segunda aparición de Ingram en un Juego de Estrellas, tras su debut en la edición 2020, cuando todavía vestía el uniforme de New Orleans. Seis años después, regresa al escenario con mayor madurez y como pieza central de una franquicia que busca volver a ser protagonista en el Este.
La ausencia de Curry es una de las más sensibles del evento. El veterano base, de 37 años, continúa lidiando con molestias en una rodilla que lo han dejado fuera de los últimos tres partidos de los Warriors. Su más reciente actuación fue el 30 de enero ante Detroit, encuentro que no pudo finalizar.
“Es un proceso de aprendizaje constante con la rehabilitación”, explicó Curry a ESPN. “El dolor sigue ahí y, si regreso demasiado pronto, podría empeorar”, agregó.
El movimiento de Ingram no fue el único ajuste anunciado por Silver. Kawhi Leonard también fue incluido recientemente en los equipos que competirán en Los Ángeles, mientras que Alperen Sengun tomará el lugar de Shai Gilgeous-Alexander, baja por una distensión muscular.