A mediados de octubre se actualizó la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UCIN), donde 8 nuevas especies fueron declaradas oficialmente extintas.
Ahora, la famosa lista que clasifica el estado de la flora y fauna de todo el planeta, desde “preocupación menor” hasta “extinta”, cuenta con 172.620 especies en el catálogo y 48.646 de estas están en peligro de extinción.
“Los gobiernos y las comunidades tienen una oportunidad crucial para acelerar las acciones que protegen la biodiversidad, estabilizan nuestro clima y construyen un futuro donde las personas y la naturaleza prosperen juntas”, dijo en un comunicado la Dra. Grethel Aguilar, Directora General de la UICN.
Las nuevas especies extintas
De acuerdo con la Lista Roja, 8 nuevas especies pasaron a la categoría “extinta”. Una de ellas es la musaraña de la Isla de Navidad, (Crocidura trichura), un pequeño mamífero carnívoro de Australia.
En la misma línea, se declaró extinto el caracol cono (Conus lugubris), un molusco venenoso que habitó en el océano Índico y Pacífico. Tanto la musaraña como el caracol se señalaban posiblemente extintas desde 1980, pero ahora es oficial.
En las aves, se sumó al grupo de los extintos el zarapito fino (Numenius tenuirostris), un ave playera migratoria, cuyo último avistamiento se registró en Marruecos en 1995.
En el mundo de las plantas, se declaró extinta la Diospyros angulata, una especie del mismo género que los árboles de ébano, registrada por última vez a principios de la década de 1850. Asimismo, la Delissea sinuata, una planta nativa de las islas hawaianas, fue evaluada por primera vez por la UICN y se clasificó como extinta.
Por último, desaparecieron 3 mamíferos australianos, el bandicut rayado del suroeste (Perameles myosuros), el bandicut rayado del sudeste (Perameles notina) y el bandicut barrado de Nullarbor (Perameles papillon).
Buenas y malas noticias de la UICN
Entre otras actualizaciones de la UICN, el organismo determinó que
algunas focas árticas retrocedieron en sus categorías, pero de todas maneras se están acercando más a la extinción a raíz del cambio climático.
La foca encapuchada (Cystophora cristata) pasó de “en peligro de extinción” a “vulnerable”, mientras que la foca barbuda (Erignathus barbatus) y la foca arpa (Pagophilus groenlandicus) pasaron de “en peligro de extinción” a “casi amenazadas”.
“La principal amenaza para las focas árticas es la pérdida de hielo marino provocada por el calentamiento global. Las focas árticas dependen del hielo marino para reproducirse y criar a sus crías, así como para mudar el pelaje, descansar y acceder a zonas de alimentación”, señala la UICN.
También señalaron que la deforestación está impulsando la disminución mundial de las aves. De hecho, 1256 (11,5 %) de las 11.185 especies evaluadas para la Lista Roja están amenazadas a nivel mundial.
“En general, el 61% de las especies de aves presentan poblaciones en declive, una estimación que ha aumentado en un 44 % desde 2016“, añaden.
Por último, la tortuga verde (Chelonia mydas) ha mejorado su estado de conservación debido a las acciones globales que se tomaron para su protección.
En concreto, pasó de la categoría “en peligro” a “preocupación menor”.