Annette Herfkens hospitalizada

Estuvo 8 días en la selva: La tragedia de la única sobreviviente de un accidente aéreo

04 octubre 2025 | 09:45

Annette Herfkens tenía una vida de ensueño. Con 31 años, esta joven neerlandesa se enfrentó a la muerte en un escenario de terror: un accidente aéreo.

Junto a su novio, Willem van der Pas, viajaban rumbo a Vietnam, el país donde pretendían pasar unas vacaciones románticas.

En ese sentido, el plan parecía perfecto, ya que ambos se encontraban viviendo un buen momento profesional y personal, por lo que pronto iban a elegir una fecha para su boda.

Sin embargo, en 1992, el avión soviético Yak-40, que transportaba a los 25 pasajeros, sufrió un desperfecto mecánico que ocasionó que se precipitara a la selva vietnamita.

Según recuerda Herfkens, al ser un modelo modesto y relativamente pequeño, la entonces trader afirmó que “presintió” que la aeronave podía fallar.

Y así ocurrió, puesto que el avión acabó accidentado, matando a los tripulantes y pasajeros, menos a Annette que fue la única sobreviviente.

El inicio del terror en el aire

Herfkens, desde el primer momento, supo que no sería un viaje fácil. Apenas vio el tamaño del Yak que iba a abordar junto a su novio, se percató que le iba a gatillar un episodio de claustrofobia. Así se lo comentó al presentador Ricardo Moya en el pódcast El Sentido de la Birra.

“Siempre he confiado en mi intuición, incluso me llamaban “la bruja” en Wall Street por eso. No quería ir a Vietnam. Se lo dije a mis colegas en Madrid. Cuando vi el avión, un aparato ruso pequeño, sentí una fuerte claustrofobia. Pero mi prometido me convenció. Me senté en la tercera fila, sin cinturón de seguridad. A los 50 minutos hubo una caída brusca, luego otra más fuerte. Nos miramos, él me apretó la mano… y todo se fue a negro”, detalló la mujer, sobre su terrible accidente.

Annette, confesó que entre la aceleración de los motores y la caída en picada, el suceso ocurrió en cosa de segundos. En ese caso, afirmó que con Willem pudo tomarse de la mano, mientras el avión caía. Para tranquilizarla —recordó Annette— Van der Pas le dijo que sería un viaje de 20 minutos. No obstante, cuando llevaban 40 minutos de viaje, el avión cayó.


Desde ahí, la mujer indicó que perdió la conciencia. Al despertar se dio cuenta de que tenía múltiples heridas. Según Annette, tenía las piernas rotas, además de tener fracturada las caderas. Incluso, en una pierna tenía una herida en el que podía ver el hueso.

Si bien su primera impresión fue de miedo, junto a Annette, había otros sobrevivientes. “Al lado mío había un hombre vietnamita herido que me dio su pantalón porque yo había perdido mi falda. Hablamos en inglés. Él me decía: ‘Vendrán a rescatarnos’. Pero al final del primer día, vi cómo la vida se le escapaba. Y entonces comprendí: estoy completamente sola”, explicó en el pódcast.

De esta forma, Annette, salió a rastras del avión, mientras miraba como el cuerpo sin vida de Willem le sonreía plácidamente.

¿Cómo sobrevivió durante ocho días Annette Herfkens?

En medio de recuerdos borrosos, la neerlandesa recuerda que los gritos y gemidos de los pasajeros se fueron ahogando con el transcurso de las horas.

También para evitar pensamientos catastróficos, empezó a observar atenta el movimiento de las hojas de los árboles, además de los colores y cómo el sol cubría la naturaleza. “Escuchaba la selva, la observaba. Me di cuenta de que la naturaleza no tenía intenciones, no me castigaba ni me salvaba. Simplemente era”, explicó Annette en conversación con el canal RTVE.

Aunque el pensamiento que le permitió experimentar el optimismo, fue aceptar que la vida que soñaba no iba a materializarse. “Acepté que no estaba con mi prometido en la playa… Una vez que lo acepté, vi lo que había, y era esta hermosa selva”, afirmó en una entrevista con The Guardian

Por otro lado, para sobrevivir, la joven encontró un poncho azul, lo que le permitió recolectar agua en medio de la naturaleza. “Encontré en la bolsa de la niña vietnamita un poncho azul y un libro en vietnamita-alemán. Usé el poncho para protegerme de la lluvia y el frío. Inventé un sistema para recoger agua: saqué espuma aislante de un ala del avión, hice bolitas y las coloqué en fila para absorber el agua de lluvia. Cada tres horas me permitía exprimir una bolita para beber”, destacó Annette, sobre el sistema que le permitió sobrevivir.

Si bien Annette se mantuvo con vida durante cinco días seguidos, fue al sexto que empezó a decaer su ánimo, aunque al poco tiempo fue salvada por un rescatista. “Me dije: soy parte de la jungla. Me dejé ir, como si me estuviera muriendo, y fue un proceso hermoso. Como un orgasmo, pero espiritual”, agregó al principio de su entrevista con La Vanguardia.

“Y entonces, en ese estado alterado, vi a un hombre con camisa naranja. Intenté llamarlo, pero no tenía voz. Él me miraba y no se movía. Pensé que era una alucinación”, contó al diario español.

Finalmente, el hombre volvió con un grupo que le dio agua y los primeros auxilios.

La vida que no fue

Al pasar los años, Annette pudo rehacer su vida. Se casó con un colega del trabajo, Jaime, quien viajó a Ciudad Ho Chi Minh para saber noticias suyas mientras estuvo desaparecida. A pesar de la tristeza que le embarga por la muerte de Willem, la mujer mantiene presente el recuerdo de su expareja.

“La muerte no significa desaparición total”, reflexionó. “Sigo hablando con él, sigue presente en mi vida de alguna manera. No es fácil, pero es parte de mi proceso”, destacó Herrfkens en la conversación con RTVE.


También destaca cómo el amor puede ser una fuente de fuerza, incluso en la adversidad. “Pensar en él me ayudó a no rendirme. Le prometí, aunque fuera en silencio, que si salía de allí, viviría con intensidad por los dos”, remarcó.

Así pues, la exejecutiva bancaria reveló el mayor aprendizaje que rescató de esta experiencia, que plasmó en el libro Turbulencias. “Que la vida es una colección de junglas. Wall Street, el Upper East Side, la jungla de verdad. Y que el amor incondicional es el centro de todo. La pérdida te conecta con el amor. Solo puedes perder lo que amas. Después de perder a mi prometido, aprendí a vivir con las manos vacías. Y luego, cuando nació mi hijo con autismo, entendí otra dimensión de la vida: aceptar lo que es, sin expectativas”, cerró.