Todos somos justos
Luis (Andrew Bargsted) es invitado a cenar en una lujosa casa. Vive en una población de la comuna de Pedro Aguirre Cerda. Es profesor particular de la hija (Victoria de Gregorio) de la anfitriona (Paulina García) y es reconocido por su labor. En medio de la cena, irrumpe un grupo de asaltantes…
Los cinco asaltantes saben lo que quieren, pero no saben cómo es donde llegan, menos cómo son las personas que habitan allí. A eso se suma que son delincuentes aficionados, o primerizos.
La tensión crece cuando los residentes niegan tener cosas de valor. Algo que contrasta con la casa y su decoración. Entonces, de asalto pasa a secuestro y, con ello, las tensiones crecen, las cohesiones flaquean, las diferencias y discusiones estallan.
Esta aventura, este drama, puede terminar de muchas formas, pero nunca bien.
Temas actuales y contingentes
¿Qué hay detrás de las formalidades y de las máscaras que portamos? ¿Cuántas identidades y personalidades habitan en nosotros? ¿Hasta dónde llegan nuestros valores y soportan nuestras lealtades?
Esas son algunas de las preguntas que surgen al ver Todos somos justos. Porque cuando una situación límite, como un secuestro, borra formalidades y hace caer máscaras, también afloran miedos, frustraciones y rabias que habitan en nosotros. Éstas, liberadas, nos hacen otros. Con otras formas de actuar, con otros valores.
“¿Me querís ver la cara?”, pregunta en forma provocadora el líder de los asaltantes. Esa pregunta es una de las claves de Todos somos justos. El deseo instalado, de forma masiva, de no querer la verdadera cara de los demás y que tampoco vean la(s) nuestra(s). El estar cómodos en sociedades de apariencias, de máscaras…
Todos somos justos también explora en una sociedad muy estratificada, donde existen fronteras y barreras sociales diversas, que dificultan diálogos, que limitan desarrollos y (re)conocerse. En Todos somos justos, esas fronteras son en diversos sentidos, aunque no con la misma fuerza.
Así, la familia desprecia a los asaltantes por su condición social. Pero los asaltantes también rechazan a Luis, por querer ser de otra clase social.
Otro punto destacado en Todos somos justos es mostrar esta diversidad de personajes, sin caricaturizarlos ni juzgarlos, con sus propias fracturas, miedos, debilidades.
En este panorama violento, sin soluciones buenas, Carlos Leiva (El primero de la familia) ofrece algunas luces. Por ejemplo en el personaje de la nana (Roxana Naranjo), en el hijo descompensado capaz de compartir con un asaltante, en pequeños gestos de humanidad.
Todos somos justos que, más allá del policial, plantea temas profundos, actuales sobre diversas violencias, individualismo extremo, la desconexión con el contexto y nuestra dificultad para ver a los otros.
Una buena película para conversar.
Todos somos justos
Dirección: Carlos Leiva
Guion: Carlos Leiva, Felipe Azúa, Luciano Cares
Elenco: Paulina García, Andrew Bargsted, Germán Diaz, Victoria de Gregorio, Rodrigo Walker, Bastian Sandoval, René Miranda, Michelle Mella, Eduardo Burlé, Roxana Naranjo, Marcelo González, Martín Castillo, Jaime McManus
Casa productora: Avispa Cine, Lanza Verde
Producción ejecutiva: Felipe Azúa, Pablo Greene
Producción: Felipe Azúa
Dirección de fotografía: Manuel García
Dirección de arte: Ignacio Ruiz
Sonido: Carlo Sánchez Diseño
Música: Ángela Acuña