ARCHIVO | Agencia UNO

Tía Pikachu sobre agresión: "Me dijeron que tenía que darle plata a las familias de los presos"

20 octubre 2021 | 06:01

La convencional Giovanna Grandón, conocida popularmente como Tía Pikachu, habló con Radio Bío Bío acerca de la agresión que sufrió el pasado 8 de octubre en plaza Baquedano. La escupieron, le arrojaron cerveza y objetos, e incluso le demandaron que “le entregara plata” a los “familiares de los presos de la revuelta”, aunque aseguró que nadie de esas agrupaciones efectivamente le ha solicitado dinero. En tanto, sostuvo que pudo reconocer a “por lo menos uno” de los atacantes, que sería según ella de los mismos que la golpearon el pasado 4 de julio, día de la instalación de la Convención Constitucional.

—Convencional, ¿Cómo ha estado? La agredieron el otro día. ¿Cómo fue eso, puede recordarlo?

“Pasó que un grupo de la Plaza, de gente que es más o menos conocida, me empezó a increpar”.

—¿Por qué?

“Porque el día que me pegaron, en la transmisión de Instagram les dije en un momento que eran… ya ni me acuerdo qué les dije”.

Giovanna Grandón, más conocida como Tía Pikachu, está sentada fumando un cigarro en el frontis del exCongreso de Santiago. El pasado 4 de julio, a pocas cuadras de allí, acusó haber sido agredida por manifestantes, en el contexto de la instalación de la Convención Constitucional.

En una transmisión de su Instagram dijo entonces, notoriamente agitada: “Puta, salimos, pero no entienden. Es un grupo pequeño de anarquistas que no quiere cambios. Allá adentro paramos toda la sesión, quedaron los puros de la derecha, porque estaban reprimiendo a la gente. Pero estos no entienden”.

“Uno, de la rabia, dice cualquier cosa. Lo dije como cualquier persona que se molesta. Y fue todo confuso, porque como yo estaba grabando haciendo un live, yo les decía ‘cabros, les venimos a decir que estamos con ustedes. Estamos exigiendo adentro que no vamos a empezar hasta que se retiren los carabineros’. Les estaba explicando eso, pero ya estaban exaltados. Parece que ya estaban peleando con los pacos. Y se acercan tres de más atrás a pegarme. Uno me pega. Y una me dijo ‘acá estamos las anarquistas’, no sé si serán o no. Y me decían que no me querían ahí. Le dije ‘oye loca, ¿tú viste todo el tema? Yo pedí disculpas, y además me pegaron’. Me respondió ‘no, es que nadie te pegó’. Le dije ‘¿qué sabís tú, si vos no estabai?’ Y me dijo que no tenía que estar ahí, que los familiares de los presos no me querían. Y yo le dije ‘habla por ti, no más. Porque tú a lo mejor representai a una familia’. Porque habían muchas familias de los presos ahí, pero nadie me dijo nada. Y me seguía diciendo ‘gracias a nosotros están ustedes ahí’. Y que nosotros de nuestro sueldo tenemos que darle plata a ellos. Si el tema preciso es ese. Que nosotros tenemos que darle plata a ellos.

—¿A quién?

“A los de Primera Línea. No sé a quién sería. No tengo idea”.

—¿Cómo? ¿Le pidieron plata?

“Eso poh. Que yo era la única que no había dado dinero a las familias de los presos de la revuelta. Y le dije: ‘¿Qué sabís tú? ¿Tengo que estar diciendo yo a quién le doy y a quién no le doy? ¿Saben qué más? Chao, déjenme tranquila’. Y en ese instante ellas empiezan a hablar, como a sembrar cizaña por varios. Pero fueron puras mujeres. Se tiraron algunas, otras no quisieron hacer caso de lo que estaban haciendo. Y de ahí había gente que miraba. Habían otros que se metían porque sí. Y me dijeron ‘ya, camina mejor’. Mi marido estaba por otro lado conversando con amigos. Yo conversé con mucha gente ese rato. Mucha gente me decía ‘no les haga caso, son una manga de envidiosas’, porque son puras mujeres. ‘Cualquiera querría estar donde está usted, y no están’. Y me decían ‘acá son más las que la apoyamos’. Y había gente que se puso detrás a cubrir. Porque lanzaron de todo y no me llegó nada. Aparte de los escupos, no me llegó nada más. Solo cerveza en el pelo”.

—Cuando se refiere a las familias de los presos, ¿se refiere a alguna organización?

“Son varias”.

—¿Pero alguien a usted le ha pedido plata?

“No. Ellos gritaban nomás”.

—No le han pedido plata.

“No”.

-¿Y por qué le gritaban que usted tenía que entregar plata?

“No sé poh, son cosas que gritan. Yo creo que empiezan a gritar lo que se les viene a la mente. Y aparte de eso, dibujaron un Pikachu con un gorro y pusieron ‘Pacachu’. Entonces eso también sirvió para…”.

-¿Decían que usted era la única que no le ha dado plata a los familiares?

“Así gritaban. No sé quién”.

—¿La única de quién?

“No sé quién más está dándoles plata”.

—Vino de la nada entonces.

“Sí. Son cosas que se les pasa a la gente”.

Asimismo, la asistente de párvulos asegura que pudo reconocer a uno de los atacantes: “Dos se acercaron a agredirme, uno chascón y otro más. Y me parece, viendo los videos, que fueron los mismos que me pegaron aquí el 4 de julio. Yo soy muy fisonomista, entonces reconocí a por lo menos uno, que andaba encapuchado. Luego, una señora se acerca de las últimas, y mi marido le toma la mano. Le dice ‘oiga señora, ¿por qué le tira cerveza?’ Y respondió ‘ah, no sé, algo habrá hecho…’. ¿Te fijai? ¡En qué nos estamos convirtiendo! Entonces eso es lo que queremos cambiar en la Convención: crear niños de bien, que se respeten, que trabajen en conjunto, en comunidad”.

—Entonces había gente que no sabía por qué la estaban funando.

“No, mucha gente no sabía. Y hay otras que a la primera palabra que alguien tira, salta mucha gente sin informarse, poh. Porque me decían que yo ganaba cuatro millones. Le respondí, ‘loca, yo gano el sueldo que ustedes sabían que iba a ganar. La otra plata se la pagan a los asesores, y no pasa por mi bolsillo’”.

—El 18 de octubre pasado también se le acercaron.

“Una tía vino a increparme. Dijo: ‘¿dónde está la Pikachu?’. ‘Aquí estoy’, le dije. Creo que era mapuche. Y le expliqué el tema. Y ahí entendió. Le dije ‘no le haga la pega a la derecha’. El que hayan hecho esto es desunir no más. Y al final todo lo ocupan en contra de una”.

—¿Le aburre todo esto? ¿Le da miedo? ¿Le cansa?

“No tengo miedo, porque yo he hecho mi pega bien y la voy a seguir haciendo bien. Vine a pelear por los derechos de todos los chilenos”.

-¿Qué piensa de las funas?

“Creo que hay que ir informando. Yo le decía (a la señora) ‘tía, está todo en Youtube: están los videos, las votaciones; todo. Es cosa de mirar nomás e informarse un poco”.

—¿Fue ayer a marchar a plaza Italia?

“No fui, porque me vacuné y me sentía más o menos mal. Mi marido me dijo ‘si te sentís mal, ¿para qué te vas a ir a exponer?’. Llegué a la casa y me quedé dormida”.

—¿Ha pensado en no volver a la Plaza?

“No. Hay que unirse y seguir manifestándose, pero pacíficamente. Para que no ocupen esto en contra de nosotros. Porque estamos exigiendo cosas justas. La mayoría de los que hacen desmanes es gente que fueron a delinquir. Imagínate: ¿Quién va a manifestarse con un oxicorte? Por eso te digo: hay gente que fue a manifestarse pacíficamente, pero hay otros que ocuparon eso para ir a delinquir, y que no son las personas que se están manifestando por los derechos”.

—Para usted, romper, por ejemplo, semáforos, o saquear, ¿es delinquir, o es una forma de protestar?

“Yo creo que es la euforia que les da en el momento. Porque yo no puedo andar condenando a nadie. Hay muchos cabros del Sename ahí. Entonces, lo que han vivido ellos es fuerte también. Uno dice ‘pucha, quién soy yo para decirle a ellos ‘oye, hagámoslo de esta forma’’, si ellos sienten esta rabia. Que han visto que ni la sociedad ni nadie se ha preocupado de ellos”.

—¿Pero está bien o mal?

“En algunas cosas puede estar mal. Otras bien. Yo creo que hay que enfocarse en otras cosas. Lo mejor es protestar pacíficamente, y ojalá que tengan poco de fe aquí en la Convención. Por lo menos somos más los que queremos los cambios, son muy pocos los que no quieren hacerlos. Por lo que ya sabemos. Por los intereses”.

Y finalizó: “Pero bueno. Hay que seguir adelante, seguir los objetivos. Le tengo fe al proceso. He conversado con muchas personas y todos queremos hacer cambios. Que haya oportunidades que nunca hemos tenido. Y me incluyo”.