Fotografía: Jaime Silva (BBCL)

0 visitas |


  • Alistair James Millar, escocés de unos 60 años de edad, está radicado en la pequeña localidad de Petorca, región de Valparaíso, pero es requerido por los tribunales de su país. Su caso está compuesto por crudos relatos de una madre e hija, mientras era inquilino en casa de ambas. La primera de ellas cuenta que despertó cuando él la violaba, mientras que la segunda, de entonces sólo siete años, narra un tortuoso proceso de abusos y ultrajes sexuales que sólo pudo denunciar décadas más tarde. Reino Unido pidió su extradición pero la Corte Suprema chilena la denegó, por lo que sus denunciantes podrían nunca recibir la justicia que demandan. La historia la revela la Unidad de Investigación de BioBioChile.

    “SE RECHAZA LA SOLICITUD DE EXTRADICIÓN formulada por las autoridades competentes del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, respecto del ciudadano británico Alistair James Millar”.

    Así versa la resolución con la que la Corte Suprema chilena denegó llevar a suelo británico a un ciudadano extranjero buscado por las autoridades de su país, acusado de violar a una madre y su hija de sólo 7 años, mientras era inquilino en casa de ambas en Escocia.

    De acuerdo a la acusación formulada por el Lord Advocate escocés, los hechos se remontan a inicios de la década de los noventa, cuando Megan y Leslie fueron atacadas por Alistair James Millar. Sin embargo, no fue hasta 2013 cuando ambas se atrevieron a develar los abusos a los que fueron sometidas por varios años por el hoy ingeniero mecánico residente en Petorca, región de Valparaíso.

    La Unidad de Investigación de BioBioChile accedió a la acusación del órgano persecutor escocés, crudos testimonios y a la decisión final del máximo tribunal del país que impedirá que Millar enfrente un juicio por el que arriesga cadena perpetua. Esta es su historia.

    Megan, la madre

    Megan conoció a Alistair James Millar en 1992 a través de Dave, un amigo en común. Ella sabía que Ally -como le apodaba- no tenía dónde quedarse, así que le ofreció hospedarse en la casa de Perth (centro de Escocia) donde había llegado a vivir con sus dos hijas tras su reciente divorcio.

    Pese a las advertencias de Dave, Alistair, un hombre blanco, de ojos azules penetrantes, complexión robusta y ligero acento londinense, se instaló en el dormitorio de Annabella, la hija menor de Megan que padecía una grave enfermedad.

    Poco a poco, él comenzó a asumir el papel del padre de la familia y su carácter amable y optimista sencillamente se transformó.

    —Ally se volvió cada vez más controlador con el tiempo. Empezó con pequeñas cosas, como obligar a Leslie (de entonces 7 años) a comer toda su cena —declaró Megan a la policía en 2013 cuando decidió estampar la denuncia.

    Su relato prosigue. Cuenta que al poco tiempo, le trató de hablar y él sencillamente dio un portazo. El pie de Megan quedó atrapado en la puerta.

    —Me asustó. Me quedé callada y seguí adelante con las cosas por el bien de las niñas. Ally sólo fue amable durante las primeras semanas y luego se convirtió en esta otra persona.

    Según su testimonio, esa fue la única vez que le hizo daño físico, “con la excepción del incidente sexual”.

    Megan narra que si bien no puede recordar fechas exactas, todo ocurrió una noche entre agosto de 1992 y abril de 1993. Despertó de golpe mientras Alistair la violaba, cuenta.

    —Yo estaba en completo shock (…) despertar así fue mi primer recuerdo de la noche. No le dije nada y no me habló durante o después del incidente. Me quedé en la cama sintiendo asco (…) No creo que volviera a dormirme.

    De acuerdo a su declaración, al día siguiente Megan hizo como que nada había pasado.

    —Por el bien de las niñas seguí adelante y traté de olvidar. No recuerdo lo que pasó la siguiente vez que vi a Ally, pero nunca se mencionó ni se habló de ello. Esta fue la única vez que sucedió.

    Leslie, la hija

    Cuando el agente de la policía escocesa Mark Stephen le tomó declaración en 2014, Leslie ya tenía 29 años y se desempeñaba como profesora de yoga.

    Era la primera vez que hablaba de lo ocurrido en 1993 con Alistair, cuando tenía siete años de edad, un proceso largo que incluyó el paso por terapeutas.

    —Recuerdo que a veces (Alistair) pasaba mucho tiempo con nosotras, por ejemplo, cenaba con nosotras, sin embargo, siempre pude sentir que mi madre no estaba feliz con esto (…) incluso recuerdo que en una fiesta alguien los presentó como pareja y mi madre se enfadó mucho por eso —comenzó contando Leslie.

    En su testimonio narra los eventos ocurridos tanto en la casa de Perth, como en el nuevo domicilio de Logiealmond, una zona rural de Escocia donde llegaron a vivir al poco tiempo. Fue allí donde Leslie pone el énfasis de su historia, pese a que su memoria es muy discontinua, reconoce.

    —El hecho que recuerdo de esta casa fue una noche que estaba jugando con (mi amiga) Meribeth, recuerdo que teníamos el pijama puesto y estábamos listas para ir a la cama. Mi madre no estaba allí y Alistair nos estaba cuidando. Entró en mi habitación y me dijo que viniera a dormir aquí con él porque le molestaba que mi madre no estuviera.

    Su relato continúa. Se vuelve más crudo.

    —Recuerdo que pensé que no quería porque mi amiga estaba aquí y nos estábamos divirtiendo, así que ¿por qué querría ir con él? Fui con él y fuimos a la habitación de mi madre y nos metimos en su cama. No había nadie más. Meribeth se quedó en mi habitación. Cuando estábamos en la cama recuerdo sentir su piel en la mía y que él hacía presión contra mí.

    Lo siguiente que se desprende del relato de Leslie es cómo el hombre que supuestamente estaba a su cuidado la obligó a practicarle sexo oral.

    —Por la mañana, cuando me desperté, vi a Meribeth de pie junto a mí, parecía preocupada y me preguntaba una y otra vez si estaba bien. Tengo varias escenas retrospectivas de esa noche que me resulta difícil de reconstruir.

    Meribeth, la amiga

    Pese a que poco tiempo después de ocurridos los hechos Leslie y Meribeth se distanciaron (no fueron al mismo colegio y pasaron a vivir en distintas ciudades), ambas retomaron el contacto. Leslie le escribió para saber más de lo ocurrido con Alistair, pues su memoria había bloqueado los recuerdos. Meribeth no sólo le respondió sino también prestó declaración ante la policía. Su relato hoy forma parte de la investigación.

    —Mi madre ayudó mucho a Megan con el cuidado infantil para Annabella, quien era la hermana de Leslie que era más joven pero estaba gravemente discapacitada. Megan era madre soltera como mi madre y creo que por eso quería ayudarle —parte el testimonio de Meribeth.

    En su alocución, la amiga de la denunciante explica que detestaba a Alistair y que pronto se dio cuenta “de la forma horripilante en que estaba cerca de Leslie”.

    —Ella no lo soportaba, Leslie me insinuaba que estaban pasando cosas malas, pero no me decía completamente, yo buscaba información, pero no me lo decía.

    Meribeth iba hasta la casa de su amiga en el campo, en Logialmond, a jugar frecuentemente. Afirmó que cuando tenía entre siete y nueve años, Alistair se dejaba caer en la habitación donde ambas pasaban el rato para hablar “de novios y cosas que me incomodaban”. Respecto del ataque sexual, Meribeth asevera:

    —Estaba en su casa, Alistair nos cuidaba y jugábamos con Barbies en el rellano junto a los dormitorios, había un tragaluz encima que proporcionaba mucha luz para que jugáramos debajo (…) Estábamos jugando bien y Alistair subió las escaleras (…) la agarró de la muñeca, la subió y la arrastró al dormitorio. La seguí a la habitación y él me dijo que saliera.

    Meribeth entró en pánico cuando Alistair puso llave a la puerta del dormitorio. Intentó abrirla pero no pudo, así que comenzó a patearla porque sabía que algo no iba bien.

    —Miré debajo de la puerta y recuerdo haber visto que sus piernas ya no estaban en el suelo y que debían estar en la cama. Sentí como si necesitara entrar para ayudarla. (…) Sólo podía oír el movimiento del colchón. Yo había pasado el tiempo llorando por lo que estaba pasando.

    Meribeth intentó pedir ayuda. Recuerda que tomó el teléfono para dar aviso a la policía pero no pudo hacerlo.

    —Me sentí asustada. Estaba sola.

    Cuando se abrió la puerta de la habitación, subió las escaleras. Señala que vio a Alistair medio dormido, desnudo de la cintura para abajo. Leslie estaba como zombie.

    —Los otros adultos volvieron de las compras y él se levantó de la cama y se puso los pantalones. Estaba sentado como si todo estuviera bien (…) le dio un masaje en los hombros y ella se encogió como si fuera a vomitar.

    La vida después

    La declaración que prestó Leslie a la policía también da luces del proceso que debió vivir posterior a los abusos denunciados.

    Cuenta, por ejemplo, que se volvió desconfiada de cualquier profesor o tío que tuviera una edad similar a la de Alistair. A los 15 años comenzó a autoflagelarse y entre los 17 y 24 sufrió anorexia.

    —Después de hablar con Meribeth estuve hablando con mi madre. Saqué el tema de Alistair, que yo quería denunciar a la policía lo que él hacía. Ella se alegró de esto ya que recuerda haber encontrado algún escrito que yo había hecho cuando tenía alrededor de 19 años de lo que había sucedido.

    Leslie cierra su testimonio:

    —Estos incidentes han afectado mi vida de más maneras de las que puedo imaginar. Solamente el año pasado he vuelto a normalizarme. Ha afectado mis relaciones, mi trabajo y mi vida social. Había visitado a terapeutas durante muchos años cuando luchaba contra las autolesiones y la anorexia, pero no era capaz de hablar con ellos sobre lo que pasaba.

    Solicitud rechazada

    Con los testimonios en su poder, la policía escocesa comenzó un largo proceso judicial. La primera labor fue ubicar a Alistair. ¿Su paradero? Chile.

    A través de una carta enviada a través de la embajada y fechada el 27 de agosto de 2019, Helen Nisbet, subjefa de la División de Crimen Organizado Grave solicitó a nuestro país la detención provisional del acusado para extraditarlo y enfrentarlo ante los tribunales de justicia británicos.

    Y pese a que en primera instancia fue aprehendido, llevado hasta el Centro de Detención Preventiva de Quillota y se le fijaron las medidas cautelares de arraigo nacional y firma quincenal, la solicitud escocesa finalmente fue rechazada.

    Según se lee en el fallo de 10 paginas firmado por el ministro Leopoldo Llanos Sagristá, la extradición de Alistair “no sería procedente”, puesto que a los ojos de Chile, el delito se encuentra prescrito. Un requisito esencial para el traslado fijado en el artículo V del Tratado de Extradición suscrito entre la República de Chile y el Reino Unido.

    “No debe accederse a la extradición cuando de acuerdo a la ley de alguna de las partes se hubiera extinguido la pena o la acción penal correspondiente al o los delitos por los cuales se solicita la extradición”, se lee en el acuerdo.

    Para el derecho escocés, de todos modos, los cargos que pesan sobre el acusado no se extinguen.

    “Lo anterior tendría lugar por cuanto desde la perpetración del último hecho ilícito perseguido, esto el 31 de diciembre del año 1993, y la fecha en que el requerido fue detenido por motivo del pedido de extradición, el 13 de agosto de 2020, ha transcurrido sobradamente el plazo de 10 años que señala el artículo 94 del Código Penal respecto de los delitos de crimen”, versa el escrito.

    “SE RECHAZA LA SOLICITUD DE EXTRADICIÓN formulada por las autoridades competentes del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, respecto del ciudadano británico Alistair James Millar (…) requerido para ser enjuiciado ante el Juzgado de Tayside Central y Fife en Perth”, cierra el fallo.

    El 16 de junio recién pasado los ministros Manuel Valderrama Rebolledo, María Teresa Letelier Ramírez, Juan Muñoz Pardo y Jorge Zepeda Arancibia, además de la abogada integrante Maria Gajardo Harboe, ratificaron la decisión de Leopoldo Llanos Sagristá.

    Alistair está en libertad. Reside en Petorca, región de Valparaíso.

    En audiencia de 17 de agosto de 2020, el acusado, debidamente asistido
    por intérprete, prestó declaración. Dijo conocer el motivo de su detención, aunque negó los cargos por los que Reino Unido solicitó su extradición.

    En la oportunidad calificó de falsas las imputaciones de agresiones sexuales. A Megan aseveró que la conoció casualmente en un bar y la vio dos veces sin haber mantenido relaciones sexuales con ella. En cuanto a Leslie, comentó haberla visto cuando visitó la casa de su madre en su ausencia y solamente la acompañaba otra menor de 10 años.

    Explicó que ha vivido en Chile durante 12 años y que cuando estuvo en Escocia en 2014 o 2015, la policía trató de interrogarlo. Él se negó y requirió la presencia de un abogado. Luego volvió a Chile.

    Sus denunciantes podrían nunca recibir la justicia que demandan.

    El nombre de las afectadas fue modificado para resguardar sus identidades.

    Nuestros comentarios son un espacio de conversación y debate. Recibimos con gusto críticas constructivas, pero nos reservamos el derecho a eliminar comentarios o bloquear usuarios agresivos, ofensivos o abusivos.
    Ver los comentarios (0)