Fotografía: Jaime Silva (BBCL)

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  • Fue el Servicio de Impuestos Internos que descubrió un aceitado engranaje montado por dos forestales para falsificar facturas y cobrar dinero del fisco. Para ello usaban testaferros que rengueaban por distintas rutas de la región del Bío Bío portando millones y millones de pesos en efectivo para concretar los delitos tributarios. A veces los dejaban en simples cajas. Hoy incluso se sospecha de una fachada para ocultar el robo de madera en la golpeada provincia de Arauco. Y esto es solo el principio, porque existe una segunda etapa que vincula a los ejecutivos de las compañías madereras -Innovaciones Forestales y Los Acacios SpA- con un perjuicio a las arcas estatales que por ahora llega a más de $5.100 millones. En esta historia confluyen predios fantasmas, empresarios del Sanhattan en Santiago y, como corolario, un ex canciller austriaco. Un mix que comienza recién a desentramarse. La historia es de la Unidad de Investigación de BioBioChile.

    El Ministerio Público indaga a altos ejecutivos de dos forestales con centro de operaciones en el Bío Bío, luego de que una exhaustiva investigación del Servicio de Impuestos Internos (SII) les acusara de conformar un complejo entramado para defraudar al fisco por más de 5.100 millones de pesos.

    Los antecedentes contenidos en la indagatoria -tramitada ante el Juzgado de Garantía de Concepción- develan una aceitada red que incluye testaferros, predios fantasmas y facturas falsas.

    De acuerdo a fuentes conocedoras de la investigación, los ejecutivos habrían empleado esta maquinaria no sólo para quedarse con la devolución improcedente del IVA, sino también para estafar a empresas de factoring por otros 8 mil millones de pesos.

    Y no sólo eso. Según se desprende de la acción legal y del testimonios de testigos, el círculo de engaños podría incluso haber servido de fachada para el blanqueo de madera robada, un problema que azota duramente a la provincia de Arauco y que está lejos de terminar.

    Roles falsos, facturas falsas

    La historia va así. En su investigación, el Servicio de Impuestos determinó que Eduardo Ugarte Ronzier, gerente general de Innovaciones Forestales (IF) y Renato Pinto Delgado, hasta entonces gerente de Administración y Finanzas de la misma compañía y hombre de confianza de Ugarte, montaron una cadena de comercialización de madera en la que se traspasó falso crédito fiscal por varios miles de millones de pesos.

    En buenas cuentas, el crédito fiscal es el monto que una empresa paga por concepto de IVA al adquirir un producto o insumo. Al ser el IVA un impuesto que sólo lo cancela el consumidor final, las empresas pueden recuperar dichos dineros ante el Estado al momento de realizar la reventa mediante una declaración. Sin embargo, en este caso particular, el SII descubrió que dichas facturas se giraron por testaferros o palos blancos de ambas forestales.

    También se detectó la inclusión de roles de avalúo fiscal simulados. Toda factura debe incluir la identificación de los predios desde donde se extrajo la madera, de modo de darle trazabilidad y evitar -entre otros inconvenientes- la transacción de madera robada. De acuerdo al escrito del SII, los roles presentados por ambas empresas investigadas eran derechamente falsos.

    Esto último, según fuentes consultadas por la Unidad de Investigación de BioBioChile, abre dos opciones: las transacciones en realidad nunca se realizaron y se fingieron para apropiarse del crédito fiscal; o bien, se comercializó madera de dudosa procedencia, posiblemente robada.

    La pirámide: testaferros

    Así las cosas, la investigación del Servicio de Impuestos Internos detectó una cadena de engaños compuesta por al menos tres eslabones.

    En el primero se encuentran los testaferros, palos blancos o facilitadores. Es decir, personas que eran captadas por las empresas para emitir facturas falsas que daban cuenta de supuestas ventas de madera a la forestal Los Acacios.

    El listado es extenso. Entre ellos aparecen personeros de otras firmas ligadas al rubro: Carlos Cigarroa Arriagada, representante legal de Forestal Rabal; Olga Troncoso Parra, representante legal de la Constructora y Comercializadora Madesur; además de Juan Soto Hernández y Rodrigo Soto Gálvez, ambos representantes legales de Medecar.

    En misma situación están otras personas naturales, como Esteban Bórquez Fuentealba, Francisco Martínez, Mónica Rebolledo Ramírez, Daniel Fuentealba Ferreira y Robinson Cisterna Ormeño.

    La vendedora

    En el segundo escalafón aparece Forestal Los Acacios, representada por el querellado Renato Pinto Delgado. Según se le acusa, él era quien recibía las facturas falsas, de los falsos proveedores o testaferros, y luego vendía el 100% de sus supuestas compras a Innovaciones Forestales.

    De acuerdo a lo establecido en la investigación, las facturas emitidas por Los Acacios adolecían de los mismos vicios que las de sus supuestos proveedores. Es decir, también eran falsas.

    En este eslabón además aparece el nombre de Luis Dagoberto Troncoso Parra, quien pese a no emitir ni declarar facturas, jugó un rol fundamental.

    Su función era abastecer a la empresa de Pinto de los palos blancos y falsos roles de avalúo de los predios para ingresarlos en las guías de despacho y facturas. Ambos documentos, como se dijo, eran fundamentales para saber de dónde se extraía la madera.

    La cúspide

    En la cima de esta pirámide está la ya mencionada Innovaciones Forestales (IF), una compañía que ya había saltado a la palestra, junto a Los Acacios, al ser acusadas de quedarse con varios miles de millones de pesos de numerosas empresas de factoring.

    IF, a su vez, era controlada por Equitas, grupo conformado en Sanhattan donde aparecen figuras como Vicente Pérez (ligado a Hidronor) y Alfred Gusenbauer, excanciller de Austria con negocios en Chile; mientras que su representante legal era el también querellado Eduardo Ugarte.

    Según la acción legal, era Innovaciones Forestales la que registraba finalmente en su contabilidad las falsas facturas emitidas por los dos eslabones antes mencionados, declarando el crédito fiscal contenido en ellas para recuperar el dinero del IVA.

    Empresas hermanas

    Según establecieron las pesquisas, entre Innovaciones Forestales y Los Acacios existía un estrecho vínculo. Sin ir más lejos, ambas ocupaban las mismas oficinas y para su funcionamiento utilizaban hasta los mismos trabajadores.

    La propia Innovaciones Forestales reconoció vía declaración jurada que entre enero y diciembre de 2013 Pinto Delgado trabajó para ellos, pese a que desde octubre de ese mismo año en adelante figuraba como gerente general de la segunda empresa.

    El ceñido vínculo entre ambas forestales queda evidenciada también en la declaración que el 6 de mayo de 2015 prestó Luis Dagoberto Troncoso Parra ante la Policía de Investigaciones (PDI). En esa oportunidad él reconoció ser proveedor de Los Acacios a través de Madesur y otros testaferros. Sobre la relación entre ambas firmas indicó:

    “(…) desde el 2014, fui contactado por un empleado de Innovaciones Forestales, de nombre Alejandro Belmar, quien me señaló que desde esa fecha no debía facturar ni emitir guías de despacho directamente a ellos, sino que debía hacerlo a nombre de Forestal Los Acacios SpA, entregándome todos los datos para la correcta emisión”.

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    “El sistema de trabajo fue similar a lo ya descrito, solamente que las facturas y las guías de despacho que yo emitía, eran todas a nombre de Los Acacios, sin embargo, continuó el trato con Innovaciones Forestales, ya que ambas empresas funcionaban en la misma oficina de Carampangue, incluso era la misma persona que designaron ellos para realizar el cambio de guías de despacho y el pago a sus proveedores”.
    - Extracto de la declaración de Luis Dagoberto Troncoso

    Según consta en el acta, pese a los millonarios movimientos que realizaba a diario, Forestal Los Acacios se constituyó con apenas un millón de pesos como capital inicial. ¿Su único socio? Renato Pinto Delgado.

    La caja millonaria

    De acuerdo a fuentes ligadas a la indagatoria, las empresas involucradas buscaron dar una apariencia real a la emisión de las facturas falsas. Para ello, realizaron millonarias transferencias a sus testaferros para simular las transacciones de madera, dineros que luego debían ser devueltos por los palos blancos en efectivo.

    Esto último dio paso al traslado de varios millones de pesos hacia Concepción. Dinero sonante y constante que recorría las rutas de la provincia de Arauco en dirección a la capital regional donde operaban las forestales.

    Quien dio luces al respecto fue Robinson Cisterna, uno de los testaferros. En su declaración ante el Ministerio Público contó que él entregaba una determinada cantidad de madera, pero ellos, Ugarte y Pinto, llenaban las facturas con otros valores y luego le pagaban a él el dinero que correspondía a esos montos.

    Una vez transferido el dinero por las supuestas transacciones, Cisterna debía viajar desde la provincia de Arauco hasta Concepción para hacerle entrega del efectivo a Renato Pinto. Pero tuvo inconvenientes.

    “Solo lo hice un par de veces, ya que era muy riesgoso llevar tanto dinero a Concepción”, testimonió.

    “Por eso, con el tiempo, empecé a dejar el dinero en Carampangue (…) dentro de una caja”, agregó.

    “De lo que recuerdo, a don Renato Pinto le entregue en dos oportunidades dinero, la primera fueron cerca de $22 millones y en otra fueron $26 millones”, contó.

    El también falso proveedor de Los Acacios, Esteban Bórquez Fuentealba, declaró el 6 de febrero de 2019 que en su cuenta bancaria se hicieron depósitos de entre 50 y 60 millones de pesos por semana durante unos tres meses y que a él le correspondía entregar un cheque en blanco para que retiraran los fondos del banco.

    “(…) le entregué todos los datos de mi cuenta a Dagoberto Troncoso y él la revisaba. Luego le pasaba unos tres a cuatro cheques de mi cuenta corriente de BancoEstado firmados en blanco”, señaló.

    Aunque también, en algunas ocasiones, le correspondió cobrar los cheques personalmente, dinero que le entregó a Luis Dagoberto Troncoso o en su defecto a la secretaria de este último.

    Los predios fantasmas

    El uso de roles falsos quedó al descubierto luego de que el SII inspeccionara en terreno los predios de donde Los Acacios e Innovaciones Forestales decían que provenía la madera. Al entrevistarse con varios de los dueños, descubrieron que jamás se extrajo de esos lugares.

    A modo de ejemplo, el rol 210-148 de Cañete, donde figura como propietaria Olga Troncoso Parra, hermana de Luis Dagoberto y representante legal de Constructora y Comercializadora Madesur, no existían plantaciones.

    Sólo cabañas para arriendo.

    Hay más. En el predio 168-21 de Arauco, la hija del dueño de las tierras indicó -vía declaración jurada- que jamás vendió madera a empresas ligadas a Los Acacios e IF, pese a que dos testaferros utilizaron ese rol para dar trazabilidad a los productos comercializados.

    La historia se repite en varios otros sectores de la provincia de Arauco, con situaciones idénticas o similares.

    El predio agrícola 504-158 de Curanilahue, por ejemplo, también figura entre aquellos roles ligados a los palos blancos de Los Acacios. Cuando el SII entrevistó a su dueña, ella negó tajante alguna venta de madera.

    Incluso aseveró: “Todavía no he cosechado el bosque”.

    ¿Madera de exportación?

    Según consta en la querella, Innovaciones Forestales contaba con la prestigiosa certificación del Forest Stewardship Council (FSC), necesaria para ingresar y competir en el mercado internacional, pues garantiza una correcta procedencia de sus productos.

    Pese a la certificación y a todo lo descubierto por el SII a posteriori, la madera comercializada por IF y Los Acacios podría haber terminado vendida a Volterra, empresa que se presenta en su sitio web como una forestal exportadora.

    Francisco Martínez, otro de los testaferros, declaró el 18 de octubre de 2019 que llegó al rubro de la madera por Luis Dagoberto Troncoso, quien dijo que le hiciera inicio de actividades, pues él quería trabajar con sus documentos tributarios para facturarle a IF. Martínez también narró cómo se llevaba a cabo la operación.

    “La jugada que hacían era poner los roles de los predios para introducir madera a Volterra. Yo no sé con quiénes hablaba don Dagoberto Troncoso. Yo no sé qué hacían con la madera, sólo Renato Pinto o Dagoberto Troncoso me pasaban los cheques o transferencias para que sacara la plata del banco Scotiabank de la sucursal Barros Arana (presumiblemente en Concepción) y/o Arauco para pasársela a don Dagoberto Troncoso en su oficina”.

    Martínez prosigue su relato y detalla el rol estratégico de “don Dagoberto”.

    “(…) hacía todo el contacto de los predios con los propietarios y en Innovaciones Forestales SpA me pasaban los cheques para que los cobraran y hacían mis facturas (…) Mensualmente me pasaban dineros por $300 millones aproximadamente. Dinero que yo después se lo entregaba en efectivo a Luis Dagoberto Troncoso. A mí me pagaban 3 millones mensuales”, explicó.

    El que corta el queque

    De la acción legal se desprende que era Eduardo Ugarte Ronzier, el gerente general de Innovaciones Forestales, quien manejaba al dedillo los movimientos de la empresa.

    Carlos Troncoso Peña, oriundo de Lebu y extrabajador del área de captación de proveedores de IF, definió a Ugarte como la persona que tenía el absoluto control del mecanismo.

    “En Innovaciones Forestales Eduardo Ugarte cortaba el queque como quería. Forestal Los Acacios fue la empresa que creó Innovaciones Forestales para pagar”, reveló Troncoso durante su declaración del 15 de enero de 2020.

    “En estas empresas todos éramos monigotes, teníamos los medios títulos, pero Eduardo Ugarte manejaba todo, tanto como en Innovaciones Forestales como en Forestal Los Acacios. Todo lo que se hacía eran órdenes de Eduardo Ugarte”, añadió.

    El testigo también dijo que se hacían reuniones todos los martes, en las que Eduardo Ugarte se enteraba de todos los detalles y entregaba instrucciones operativas.

    Esto último concuerda con lo indicado por Renato Pinto: “Él (Ugarte) sabía perfectamente cómo funcionaba todo, él le daba órdenes a Alejandro Belmar, los supervisores de Forestal Los Acacios y a mí también. Él manejaba todo. Él sabía todos los volúmenes que movía cada proveedor, ya que a él se le informaba todo”.

    Y también con lo señalado por Luis Dagoberto Troncoso ante la PDI: “Eduardo Ugarte sabía de esto, Renato Pinto sólo era un palo blanco que tenía Eduardo Ugarte para tener Forestal Los Acacios, pero él manejaba todo”.

    “Yo me dedicaba a viajar”

    Con todos los antecedentes sobre la mesa, Eduardo Ugarte se defendió. En su declaración del 5 de febrero de 2020 aseguró que la creación de Los Acacios fue iniciativa de Pinto y que su única injerencia era la de fijar un precio mínimo de compra para la madera.

    El resto era todo manejado por Los Acacios de manera independiente y responsabilizó a dicha empresa por el uso de roles falsos.

    Es más, según lo declarado por Ugarte, era Los Acacios la empresa que contactaba a los vendedores y verificaba la trazabilidad, la que luego era presentada a Innovaciones para cumplir con la certificación FSC.

    “(Yo) no veía lo de la trazabilidad (…) Yo me dedicaba a viajar por temas de negocios por el fondo de Inversión Equitas”, espetó.

    De todos modos, reconoció que el problema de los roles falsos era efectivo, pero que todo ello habría ocurrido sólo en Los Acacios y que él habría obrado “con exceso de confianza”, pese a que dichas irregularidades se desarrollaron por más de tres años en sus narices.

    Los factoring

    Tal como se adelantó, ésta no es la única causa que enfrentan los exejecutivos. Los problemas comenzaron cuando empresas de factoring denunciaron numerosos engaños de ambas forestales para quedarse con un monto aproximado de otros $8 mil millones.

    En 2017, El Mostrador publicó el lío judicial que contemplaba la doble cancelación de facturas.

    Puesto en simple, Los Acacios recurría a empresas de factoring para que les adelantaran los pagos por la madera que vendía a IF. Sin embargo, cuando llegaban a cobrarlas, ya habían sido pagadas por Innovaciones Forestales, dejando a los documentos comerciales inutilizados. En otras palabras, el dinero fluía entre ambas firmas hermanas a costa de los factorings.

    Paula Villalobos, abogada de Equitas, controlador de IF, dice que el grupo “no tenía conocimiento” de lo sucedido, pues “los encargados de la administración regional falsificaban los informes financieros mensuales que enviaban a Santiago, los que se trataban en las reuniones del directorio”.

    De acuerdo a la profesional, Equitas tampoco estaba al tanto de esta nueva acción legal del SII. De todos modos, indica que el fondo de inversión es víctima de ambos ejecutivos, cuyas conductas “son constitutivas de ilícitos tributarios (…) todo enmarcado dentro de la defraudación a Innovaciones Forestales”.

    Actualmente Equitas es querellante en la causa presentada por numerosas compañías de factoring contra Ugarte y Pinto. Consultada Villalobos por la posibilidad de hacerse parte de la acción legal del SII, asegura que evalúan solicitar los antecedentes de esa investigación o -en su defecto- pedir que ambas se agrupen “para que el fiscal tenga conocimiento total y pueda ir adoptando la mejor decisión”.

    Los condenados

    Además de la querella en contra de Eduardo Ugarte, Renato Pinto y Luis Dagoberto Troncoso, el SII con anterioridad ya había deducido acciones legales contra los testaferros.

    Cuatro de ellos fueron condenados: Francisco Martínez Rodríguez, Olga Troncoso Parra, Daniel Fuentealba Ferreira y Robinson Cisterna Ormeño.

    Otros cuatro obtuvieron el sobreseimiento definitivo por suspensión condicional del procedimiento.

    Ahora, sólo resta que el Ministerio Público dilucide el destino del escalafón más alto de esta cadena de engaños develado por el SII.

    Consultados por la Unidad de Investigación de BioBioChile, desde el Servicio de Impuestos Internos declinaron emitir una declaración, al tratarse de una causa en curso.

    BBCL intentó ubicar a Eduardo Ugarte sin resultados. Hasta el momento no ha designado un abogado para su defensa.

    La Fiscalía Regional del Bío Bío indicó que ya emitió una orden de investigar a la PDI.

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