Fotografía: Captura

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  • En una acción legal interpuesta hoy ante el Juzgado de Garantía de Cañete, relata paso a paso cómo fueron baleados la noche del 26 de marzo por un grupo de desconocidos, previa coordinación de una entrevista con el dirigente de la CAM, Héctor Llaitul. En el texto Iván Núñez relata que para bajar los ánimos del primer grupo que los detuvo, mantuvieron contacto telefónico con el candidato pro PPD Santos Millao, aunque no se detalla cuál fue su rol para evitar un eventual baleo. Producto de la lluvia de balas que recibió la camioneta, el camarógrafo Esteban Sánchez, perdió uno de sus ojos. La querella la publica íntegramente la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

    El periodista de TVN, Iván Núñez, interpuso una querella criminal por el delito de homicidio calificado en grado de frustrado ante al Juzgado de Garantía de Cañete, luego que el pasado 26 de marzo sufrió un atentado con arma de fuego, luego de coordinar una entrevista con el dirigente de la CAM, Héctor Llaitul. Producto de los disparos el camarógrafo Esteban Sánchez perdió uno de sus ojos.

    En la presentación de 6 páginas -que publica íntegramente la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío- Núñez relata por primera vez en ocho puntos y pormenorizadamente cómo ocurrió todo.

    Núñez asegura que salió el mismo día (26 de marzo) con Sánchez sentado a su lado en una camioneta propiedad de TVN.

    “(…) llegamos a la ciudad de Cañete a eso de las 16.00. Originalmente nos reuniríamos con nuestro entrevistado en esa ciudad a las 18.00 horas. Sin embargo, Llaitul nos comentó que tenía alguna complicación para llegar a ese lugar y quedamos de reunirnos en el puente Lleu Lleu a eso de las 18 horas. Una vez que llegamos a ese lugar Llaitul nos indica que sigamos manejando un par de kilómetros más, hasta llegar al cruce San Ramón”, señala el libelo.

    El periodista explica que al llegar al punto de reunión, arribó una camioneta con cuatro personas en su interior, “una de ellas Llaitul, con quienes comenzamos a conversar. Eso ocurrió a las 19 horas”.

    “(…) tengo un registro de imágenes con hora en mi teléfono celular (…) con el objeto de conversar unos minutos más, le ofrecimos a Llaitul llevarlo hasta su hogar a lo que accedió, subiéndose este, junto a su pareja a los asientos posteriores de la camioneta que yo manejaba, cuyo copiloto era Juan Esteban Sánchez”, indica. La camioneta en que había llegado Llaitul, les abría el paso.

    Todo iba bien, la camioneta que se desplazaba en la vanguardia le dio el paso. A medida en que siguieron avanzando.

    “Pasamos por un lugar en que al parecer estaban celebrando un cumpleaños y Llaitul bajó el vidrio para saludar”, sigue Núñez. Siguieron camino hasta que llegaron al lugar donde el dirigente “y su pareja se bajaron de la camioneta”.

    “Así nos dimos la vuelta y emprendimos la marcha hacia Cañete”, continúa el relato.

    Durante el trayecto pasaron nuevamente por el lugar donde se desarrollaba la celebración, pero fueron detenidos por un grupo de desconocidos, “señalándonos que estaban muy molestas”.

    Le indicaron “que habíamos ingresado a su territorio sin solicitar autorización”.

    Los dirigentes

    La situación se tornó tensa. Núñez les indicó que habían entrevistado a Héctor Llaitul “y que teníamos su autorización, pero eso no aplacó su molestia, argumentando que Llaitul era de Osorno y no de ahí”.

    Le indicaron, sigue la relación de hechos, “estaban muy enojados e incluso señalaban que cruzarían un vehículo en el camino para impedirnos el paso”.

    “Para intentar calmar los ánimos, les ofrecimos que nos dieran sus argumentos en una entrevista que se realizaría al día siguiente”, continúa su versión judicial.

    Atendida la complejidad de la situación y el peligro a que los ánimos siguieran calentándose, “hablamos personalmente con la dirigente Gladys Huenumán”. Esta última, exmilitante de las Juventudes Comunistas (JJCC) fue la vocera de los detenidos, durante 2010 en la cárcel de Lebu por delitos terroristas que por entonces estaban en huelga de hambre.

    A renglón seguido, relata Núñez en la presentación se contactaron con el dirigente Santos Reinao, ligado al PPD y actual candidato a integrar del proceso constituyente.

    En marzo de 2020 este último fue amenazado por la agrupación Resistencia Mapuche Lavkenche, una de las más radicales de la zona de Arauco. A través de un comunicado difundido en la oportunidad, lo acusaron de trabajar en conjunto con las empresas forestales que operan en la zona.

    En la querella incoada por Núñez en todo caso no se detalla cuál fue el rol que cumplieron Reinao y Huenumán.

    “Una vez que dejamos atrás ese lugar, luego de coordinar una entrevista para el día siguiente, y nos detuvimos a captar unas imágenes a las 20.09 horas de acuerdo a mi registro telefónico”, agrega.

    Posterior a lo anterior siguieron conduciendo hasta terminar el camino de tierra, doblando en dirección a San Ramón y cinco minutos después sentí un primer impacto de bala por el lado del piloto”.

    “Luego un segundo impacto que me hirió en el brazo y ahí comenzaron a dispararnos desde todas las direcciones, tanto desde los lados e incluso desde el frente”, continúa.

    Y añade: “Uno de los disparos del lado del copiloto dio en el rostro de Juan Esteban (Sánchez, el camarógrafo), quien comenzó a sangrar profusamente”.

    Según el relato posteriormente los disparos fueron dirigidos a los neumáticos de la camioneta, “con lo que impidieron nuestra fuga (…) aún así logramos continuar avanzando mientras nos disparaban”.

    “Los disparos duraron aproximadamente unos cinco minutos y nosotros seguíamos avanzando por lo que debe haber sido un número importante de tiradores”, explica.

    Asegura Núñez que nunca se detuvieron “y siempre estuvimos bajo fuego (…) estaban (Sánchez) permanentemente me gritaba ‘¡sácame de acá!’”.

    “(…) por el estado en que quedó nuestro vehículo, recibimos una enorme cantidad de disparos de todos los calibres y con distinto tipo de armamento”, destaca.

    Las armas

    A su juicio fueron pistolas nueve milímetros y tiros de escopetas, (…) tiradores que jamás logramos ver”.

    “No había ninguna forma de defendernos y únicamente logramos salir con vida en razón que nunca detuvimos la marcha”, apuntó.

    Núñez asevera que cuando lograron llegar al cruce San Ramón, la posibilidad -por el estado en que quedó la camioneta- hacía imposible trasladar al camarógrafo a un centro asistencial”. Los disparos ya habían cesado.

    “Me bajé de la camioneta pues había un camión blanco estacionado (…) le pedí ayuda e inmediatamente se fue (…) durante esos minutos llamé al 133, a las 20.16 horas”, dice.

    La desesperación del profesional por su compañero, se colige de la querella, notó que un par de luces se notaban a la distancia.

    “(…) me puse de rodillas con las manos arriba (…) el auto se detuvo y la pareja que lo conducía en un principio se negó a ayudarnos (no fue sino ante mis súplicas que decidieron llevarnos en el asiento trasero hasta el hospital de Cañete”, sigue la relación de hechos.

    El resto es historia conocida. Después de ser derivado a Concepción, se informó que el camarógrafo Sánchez sufrió una explosión ocular producto de los disparos y perdió uno de sus ojos.

    Patrocinados por los abogados Jorge Ponce, Matías Künsemüller y Fernando Garreaud, la acción legal establece que los hechos son constitutivos del delito de homicidio calificado en grado de frustrado. “(…)sujetos previamente concertados para ello, intentaron darnos muerte (…) pues se dirigían a los vidrios, puertas y como ya se sabe, ambos fuimos heridos, llevando Juan Esteban la peor parte”.

    Instagram

    Este lunes, pasadas las 15 horas, Núñez publicó en su cuenta de Instagram un relato de lo ocurrido y una foto donde muestra una bala percutada por los atacantes.

    “(…) aún no logro sacar de mi mente sus gritos de dolor, el ruido de los disparos, el sangrado profuso de sus múltiples heridas, el dolor mío por el disparo en el brazo, la camioneta que chocaba de lado a lado porque nos habían reventado los neumáticos, en fin, la incertidumbre de saber si saldríamos con vida. Lamento y lamentaré de por vida que él haya recibido la peor parte”, escribió.

    Sigue: “Me había puesto con gusto en su lugar (de Esteban). Muchos y muchas de ustedes no lo conocen y no saben el valor que tiene, su talento, la creatividad y las ganas eternas de hacer periodismo de calidad”.

    “Efectivamente fuimos víctimas de un ataque terrorista. Esto no es delincuencia común. No hubo intento de robo, ni nada parecido. Nos dispararon a matar. En mi mano tengo la bala de 9 mm que me dió en el brazo. Esteban recibió 5 de esas. Está vivo de milagro, porque es un luchador, pero también por la ayuda de esa pareja anónima que nos subió a su auto y nos llevó a Cañete y por el esfuerzo del personal sanitario que lo atendió de urgencia”, redactó.

    Y arengó: “El periodismo a veces nos exige tomar riesgos. La respuesta a este cobarde ataque, no puede ser replegarnos y dejar de reportear. A nadie se le puede imponer ir a zonas difíciles. Yo seguiré yendo. Ustedes, nuestra audiencia, merecen saber de primera fuente lo que ocurre en nuestro país y también en el extranjero”.

    Lea la querella:

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