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  • Luis Toledo es el jefe nacional de drogas del Ministerio Público. En entrevista con la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío para el “Especial Narcotráfico”, no titubea y es enfático: el narco entró "en una nueva era". Aún cuando su mirada apunta al fenómeno del neo-narco, a las organizaciones criminales que operan desde el extranjero hacia Chile, asegura que el país es un mercado importante para el consumo. La cocaína que ingresa a suelo nacional es cada vez más pura y proviene de Perú, donde se jactan de su calidad. Y advierte que de no reaccionar a tiempo el crimen organizado puede infiltrar la estructura del Estado. Ejemplos hay, pero aún a bajo nivel. De todos modos, para el crimen organizado todo es útil, porque funciona como una empresa, un negocio.

    ¿Existen en Chile organizaciones dedicadas al tráfico transnacional o estamos en pañales?

    Durante los últimos tres años hemos tenido investigaciones que dan cuenta de un tráfico a nivel transnacional que antes no conocíamos. Estoy hablando de instalaciones que dan cuenta de los brazos de la mafia italiana, particularmente la calabresa, operando en el norte de Chile y el sur del Perú. Esto lo grafican sentencias condenatorias. Hace dos años, cayeron ciudadanos italianos por tráfico a través de motos de agua. De ahí surgieron una serie de análisis que daban cuenta de actividades en Italia hacia Chile y el sur del Perú.

    ¿Cuál fue el alcance de esa operación y coordinaciones posteriores?

    La fiscalía de Perú tuvo investigaciones muy similares, pero con el uso de jeeps. Ocurre que estamos muy cerca de las zonas de producción del país vecino y en consecuencia, esos nexos nos llevaron hacia la zona sur del Perú. Por ejemplo el año pasado dos ciudadanos mexicanos se instalaron en Iquique con un laboratorio de producción de marihuana indoor y los análisis policiales daban cuenta de que buscaban también la producción de metanfetamina. También pudimos establecer que habían vínculos con un cartel mexicano. Esas personas hoy están privadas de libertad y próximas a un juicio oral. Eso, junto a investigaciones que nos vinculan con puertos, otras con el aeropuerto internacional, dan cuenta que estamos cambiando hacia una mecánica donde el crimen organizado está presente en Chile. Eso tenemos que reconocerlo, porque no nos hace muy bien.

    ¿Hablamos de penetración?

    Si bien no ha sido capturado el Estado, hay un riesgo de penetración del narcotráfico en las esferas comerciales importantes. Estamos viendo un tránsito riesgoso en un país que no quiere ver, que quiere mirar una realidad que está cambiando y que puede comprometer seriamente la seguridad interna. Y con ello también de lo que vive el país: su comercio.

    ¿Comerciales importantes en qué sentido? ¿Estamos hablando de bancos, empresarios?

    Estamos hablando de áreas críticas del país. Estamos hablando de puertos, bancos, grandes volúmenes de dinero, de creación de empresas ficticias. Estamos hablando de una nueva forma de traficar que no es la que se buscaba antes en las poblaciones como Legua Emergencia, Lo Hermida. Si bien eso permanece, no es lo más importante hoy, porque el salto en el narcotráfico ha sido importante, aunque no se vea en la calle.

    ¿Es decir que el narco chileno ha tecnificado su manera de blanquear sus capitales? Porque la pregunta es: ¿en qué están lavando sus activos los narcos hoy?

    Propiedades, vehículos de alta gama. Y nosotros estamos aprendiendo, además en bitcoin, en monedas virtuales, entre otros aspectos.

    ¿Y han encontrado lavado bitcoin?

    No, pero es el próximo paso, porque trasladar un millón de dólares y el cubicaje lo transforma en un problema. Pero en Chile tampoco es tan difícil a través del contrabando, los camiones que llegan del norte, la extensa frontera con Bolivia, con Argentina. Eso lo hemos visto en Iquique, Arica. Entonces la vinculación entre narcotráfico y el contrabando está a la orden del día. Por ejemplo, desde Bolivia entran de pronto señoras con billetes, dólares y esa es una forma de lavado (conocido como pitufeo).

    ¿Las organizaciones narcos chilenas se mueven como una estructura compartimentada, otros que manejan el dinero o dicho de otro modo dedicadas a la narco actividad?

    Lo que hemos podido ver es que la estructura narco está totalmente segmentada. Contratan armas, contratan servicios, es decir, todo es tercerizado o dicho en inglés: outsourcing. Con eso garantiza que el transportador no sepa. Y no es difícil. Pero pongámonos de acuerdo ¿de qué neo-narco estamos hablando?

    Del gerente de la empresa o de proyectos, para darle un nombre.

    Si hablamos de ese perfil, entonces ese narco es un empresario. Muchas veces con teléfonos satelitales, teléfonos con varios chips. Él no toca la droga y si la toca, solo la prueba. El dinero también lo terceriza, lo encarga para que lo transporten. Es un empresario de una empresa importante. Ese es su perfil.

    El ganador

    Se escucha cotidianamente entre los hombres y mujeres de a pie, que la fiscalía o las policías llegan solo a una parte de la estructura de estas organizaciones y no a la cabeza. En ese sentido ustedes ¿tienen una estadísticas de cuántos jefes han detenido en Chile?

    Para ser honesto en todas las causa de lavado de activos en Chile son testaferros, palos blancos. En esa evaluación también estoy hablando de una autocrítica de capacidad investigativa para llegar al jefe de la operación. Son escasas las oportunidades en que hemos podido llegar al jefe de la operación. Y eso es un tremendo desafío para la persecución penal, porque tiene relación con dónde cortas la cadena. Es decir en el trayecto, en la entrega controlada internacional, pues muchas veces nos quedamos con el camionero y el que la recibe. Eso es lo más habitual.

    ¿Y respecto a quien tiene el dinero?

    Lo que hemos podido encontrar es que ese dinero no se queda en Chile, se va. Los rastros que hemos visto es que se vuelve a otros países. Hemos tomado contacto con la fiscalía colombiana para desarrollar investigaciones conjuntas.

    ¿Es decir que la gran cabeza de una operación nunca está aquí?

    Por regla general son blancos extranjeros. Los que reciben el dinero del gran negocio están en otra parte. Chile es un país de tránsito, pero atractivo desde el punto de vista del consumo, pero el que tiene el dinero en Chile es, por así decirlo, el gerente de proyecto. No es el dueño de la empresa.

    Si uno tuviera que ubicar a ese gerente de proyectos ¿en qué parte de la estructura social chilena lo ubicamos? Por ejemplo, ¿podría ser un ingeniero civil o están donde siempre han estado?

    Ese es otro mito que ha ido cambiando. Por ejemplo, está el narco que nace, porque creció en un ambiente de mayor pobreza, que va creciendo y logra una consolidación en el barrio. Es una suerte de self made man, que va creándose a sí mismo y por regla general se queda en el barrio, se instala con la mega casa, con su Audi, Porsche, en la misma población o bien se va a Chicureo, porque les alcanza. Ese es el narco más nacional.

    ¿Luego?

    El que viene de afuera, se instala en los barrios acomodados de Santiago o dentro de la región donde está operando. Ese no pasa nunca por la población, ese no es su objetivo. Y por regla ese que toma con ese ingeniero civil que menciona; lo que ocurre es que su mercado no es Chile. Somos una plataforma para llevar la droga a mercados donde mejor se paga.

    ¿Cómo podríamos calificar, por ejemplo, la cocaína que llega a suelo nacional?

    Por lo general de alta pureza. Llega de Perú, donde se jactan que tienen la cocaína más pura de latinoamérica, más que los colombianos. En consecuencia lo que hacen es que inventan mercado en Oceanía, es decir Australia, Nueva Zelandia o Europa.

    ¿Y cual es el valor, por ejemplo en Europa?

    Por ahora, 50 mil euros el kilo.

    No pasa nada

    Existe la colonización del narco en los barrios más pobres y eso se traduce en códigos de lealtad con los vecinos, ayudar a quienes tienen problemas económicos. Pero también es común que los auditores de Radio Bío Bío se quejan de los llamados funerales narco, cientos de balas, entre otros tópicos. ¿Qué está haciendo el Ministerio Público al respecto? ¿Hay una estrategia diseñada? ¿Les sirve la información que van obteniendo de la policía?

    Nosotros compartimos cuanta coordinación se le pueda ocurrir. Es decir a cada mesa de trabajo, el Ministerio Público está invitado y no se resta. Nuestro afán siempre ha sido colaborar al respecto. Una pregunta similar me la hizo un senador hace poco, en relación a lo que ven en sus poblaciones, la gente reclama, denuncia, no pasa nada.

    ¿Y cuál es la razón?

    Hay un sinnúmero de situaciones que nosotros no justificamos, pero pueden explicar la situación. Ese narco, por ejemplo, no se distingue con la banda de robos, de portonazos, distintos tipos de delitos, los secuestros narcos, en fin. Pero ese no es el gran narco del que hablábamos. Estamos hablando de segmentos distintos. Porque cuando nos referimos a estos últimos no son los que están en la nueva era, sino que se resisten al cambio, todavía siguen con los códigos tradicionales.

    ¿Y el neo narco?

    Al neo narco empresario no le gusta la violencia, es mala para el negocio y va a tener a sus hijos en un colegio donde usted o yo los tendríamos, pero de los que hablábamos, esos siguen con el control territorial y usan armas. Y se consolida porque hay mucho temor en la población aún cuando estén identificados.

    ¿Hay problemas o bien faltan manos para la persecución penal?

    Hay una necesidad de perfeccionamiento del sistema procesal penal para la investigación de crimen organizado. Eso es urgente.

    Le reitero la pregunta ¿faltan manos?

    No. No me refiero a las manos, sino a la herramienta. Me refiero a que en Chile quien trafica tiene una pena mínima de 5 años y un día. Pero eso es falso, porque no va a pasar en la cárcel si no tiene antecedentes prontuariales. Es decir, ese narco que detiene la policía va a ir preso por unos días, a los pocos meses va a estar en libertad porque tendrá beneficios. Entonces hay una suerte de desazón, de desaliento no solo en la ciudadanía, sino también en la persecución penal porque no hay certeza del rango criminal, de condenas.

    ¿Es decir no debieran existir beneficios para este tipo de delitos?

    Yo creo que respecto a los crímenes hay que pensarlo mucho. Es decir, es un despropósito que no exista certeza de la pena en crímenes, en violaciones, en homicidios. Es decir, en un país desarrollado como Estados Unidos, Europa, tú sabes que vas a estar preso. Es decir, en Chile hay un rango de pena legal que suele ser inefectivo, falso. Lo que dice la ley no se cumple. Y esto ocurre por las comisiones de rebaja de pena, por la concurrencia de atenuantes que rebajan la pena en un grado, por dificultad de prueba. Entonces, claro, la gente que denuncia eso, finalmente termina callándose. Porque la lógica les indica: este narco me ofreció seguridad, me dio alimento. ¡Más que el Estado!

    Narcoemprendimiento

    Tomemos como contexto estallido social y luego la pandemia. ¿Hubo cambios entre este narco de las poblaciones y este neo narco que entiende que la violencia es mala para para el negocio? ¿Hubo cambios en la narco criminalidad?

    Es eso. Un negocio enorme, un buen negocio, además del tremendo poder corruptor que tiene. Hace dos años, en una investigación en Iquique, hubo dos chicos colombianos que llegaron a Chile con una mano adelante y otra atrás y comenzaron robando celulares. Ambos provenían del Valle del Cauca, allí donde se produce la marihuana creepy. Juntaron un capital e iniciaron contactos en el Valle del Cauca y comenzaron a traer droga, de a poco. Les fue tan bien en el negocio, que luego comenzaron a vender en La Serena y luego en Santiago. ¿Sabes cuánto juntaron en menos de un año y medio? Nada menos que $350 millones. Muy lucrativo.

    ¿Entonces este es un narco emprendedor?

    Sí, entonces cuando me hablas de neo-narco, es una esfera que estamos descubriendo como quien ve desde lejos. Sabemos que están ahí. Sabemos que ese narco empresario mueve grandes fortunas y cantidades, lo estamos viendo, pero nos cuesta acercarnos a ellos porque las herramientas que tenemos son escasas. La Ley de Drogas es buena, pero cuando está fallando el sistema completo es complejo.

    ¿Qué falla entonces? ¿La interpretación de los jueces, los ministros, la Suprema? Un ejemplo: peticiones para la interceptación telefónica. ¿Se allanan los jueces de garantía por ejemplo o más bien rechazan las solicitudes?

    Nos pasa, pero no regularmente. El tema tiene que ver con que son investigaciones de largo aliento. Porque cuando quieres llegar más allá, las herramientas son más complejas. Son más difíciles de implementar para ejecutar la penetración de la red criminal completa.

    ¿Cómo así?

    Por ejemplo, conseguir agentes encubiertos con completa doble identidad, con una cuenta corriente bancaria, con un pasaporte extranjero. Hacerle una doble identidad completa, eso no está aceitado en Chile.

    La ley establece que los documentos de identidad se fabrican en el Registro Civil, ¿solo hasta allí llega la ley?

    Sí, pero si quiero sacarle una cuenta bancaria, solo es legalmente aceptado sacar dinero de mi billetera para poder invertir. Es decir, en Chile todo lo que se incauta de la droga va a prevención y no a persecución penal.

    ¿Y cuál sería el ideal?

    Nosotros propusimos, pero no está incluido en el último proyecto de ley que presentó el gobierno, que por lo menos el 50% vaya a persecución penal, para perfeccionar la investigación penal.

    Neo Fiscalía de Alta Complejidad

    En los últimos gobiernos se instaló una idea: crear una fiscalía de delitos de alta complejidad, pero que funcionaran fuera de las fiscalías regionales, un grupo aparte y a los fiscales regionales no les gustó la idea. ¿Entonces, usted cree que esa figura es la más adecuada para enfrentar investigaciones contra la criminalidad organizada?

    Estoy de acuerdo con crear una fiscalía de alta complejidad cuyo propósito sea investigar al crimen organizado y que tenga una competencia nacional que no existe en Chile, pero sí en muchos otros países. Por ejemplo, España, Holanda, Argentina, Perú. Pero en Chile no hay fiscalías que tengan competencia nacional. Por ejemplo, si es jefe de la Región de O’Higgins, mi competencia es en esa región. Pero normalmente los delitos se cometían en San Fernando, pero también en Curicó, en Talca. O lo que ocurría en la VI Región no estaba separado de la zona sur de Santiago.

    ¿Pero y el principio de ejecución del delito no queda a cargo del fiscal que está investigando una causa madre?

    Para eso necesitas una resolución del fiscal nacional y debes identificar primero al grupo. Si yo tengo un narco extranjero o chileno que busca salir por los puertos de San Antonio, de Coronel, San Vicente e Iquique, cada fiscal regional va a tener investigaciones paralelas con grupos policiales distintos, para luego después de meses o un año que estamos investigando al mismo grupo. Y recién vamos a unificar, porque la información está disgregada en mucha gente.

    ¿Y esta fiscalía con cuántas personas debiera operar, quince, veinte, treinta además de tener una estructura propia separada del resto?

    El proyecto que tuvo la fiscalía de alta complejidad estaba orientado a la corrupción, principalmente a los de cuello y corbata. Yo creo que estaba bien implementado, hablaba de un número de fiscales interesante. No se requiere una gran cantidad, sino que lo importante es la inteligencia de datos. Es decir, poder unificarlos y concentrar el análisis completo.

    Observatorio

    Pensando en el Observatorio del Narcotráfico de la Fiscalía Nacional que ustedes lanzan una vez al año. ¿Que han obtenido descubierto?

    Cuando este observatorio comenzó a tener más fuerza, nos dimos cuenta que los datos no estaban unificados y pudimos unificar los datos de aduana, PDI, Carabineros, porque cada uno tiene sus estadísticas. Entonces nosotros como observatorio para los fines de poder armar un equipo, porque si esto no es integrado, colaborativo no sirve. Y para la investigación penal para la fiscalía pasa un poco lo mismo. Por eso el fiscal nacional lo ha dicho y nosotros insistentemente que es necesario crear una fiscalía cuya misión sea investigar el crimen organizado y que tenga competencia nacional e idealmente que tenga un equipo policial, una fuerza de tareas común a la que se integre Aduanas, Gendarmería, PDI, Carabineros y la Policía Marítima. De lo contrario el cambio de era se nos va a venir encima. Perder el Estado en esto no es difícil. En México no se demoró tanto. Unos quince años.

    ¿Entonces este es el momento de actuar?

    Si no reaccionamos oportunamente, se nos puede ir el Estado de las manos. La penetración del narcotráfico y sus redes de corrupción en el Estado, en el servicio público, en el financiamiento de la política, es un tema que no está tan lejos.

    Se conocen casos de policías, militares gendarmes que han sido corrompidos por el narco ¿Pero han descubierto si el narco ha perforado la estructura del Estado?

    Tenemos investigaciones en algunos servicios vinculados a las fuerzas policiales. También hay información en relación a algunos servicios públicos.

    Anestesia para caballos

    ¿Y qué ocurre con las drogas de diseño, las sintéticas?

    Ha habido un aumento y no me voy a equivocar en la palabra: explosivo.

    ¿Así de drástico?

    Sí, un crecimiento exponencial en los últimos cuatro años en Chile. Al punto que estamos encontrando en forma regular laboratorios de producción de éxtasis. Si bien no se sintetiza la droga en ellos, lo que sí hemos hallado es maquinaria industrial para compactar pastillas. Eso te da cuenta de un neo narco, de un fenómeno nuevo. En los últimos dos o tres años muy masivo, que todavía no vemos sus implicancias globales, pero que vinculan a grupos organizados de criminales con España, con Madrid, Argentina, Holanda, Bogotá, en fin. Hemos hallado múltiples conexiones entre estos narcotraficantes que van creando su empresa con máquinas tableteras compradas a través de AliExpress. Así de sencillo. Son grupos muy cerrados de narcos de esos países relacionados con chilenos.

    La materia prima viene de Asia, ¿cierto?

    Efectivamente, mucho de Asia a través de couriers, llega por aeropuerto. También está llegando mucha ketamina. Y se está vendiendo mucha cocaína mezclada con ketamina, un anestésico para caballos. Y esa mezcla tiene una buena venta en el mercado nacional.

    Y ese neo narco que fabrica éxtasis ¿es muy distinto al otro?

    Yo creo que no es tan distinto. El que está en la marihuana, ketamina, éxtasis, hay solo una multiplicidad de negocios, incluso puede estar en el contrabando de cigarros.

    ¿Todo lo que se mueva?

    Sí, todo lo que se mueva y genere dinero. Ese es su negocio.

    Estallido social

    Durante el estallido social, se mencionaba que bandas narcos estaban saqueando supermercados. ¿Qué hay de eso?

    No es así. Tienen su mercado fijo. El narco no se mezcla con eso. Quizás alguna banda pequeña de microtraficantes cayó en esa historia. Hubo imágenes de camionetas saqueando supermercados. Pero decir que el narco quería el estallido social, es un error. porque lo que ocurrió con el estallido es que desordenaba el mercado y al narco le interesa la estabilidad. Este desorden, los saqueos, eran demasiado visibles para un empresario.

    Algunos narcos, lavan plata con casas narco estéticas, autos de alta gama y muy llamativos y probablemente uno que otro se va a un barrio distinto. ¿Pero en qué está lavando? ¿Pizzería como cobertura? ¿Comida china? ¿Se amplió el narco chileno?

    A nivel comercial tenemos algunos datos en relación con eso. Fachadas como servicios de transportes, restaurantes y turismo.

    En relación a la Unidad de Análisis Financiero, la UAF. Entre los oficiales de cumplimiento de bancos y empresas, incluso fiscales del Ministerio Público se dice que es una institución sin dientes. Y que solo pueden operar siempre y cuando reciban un Reporte de Operación Sospechosa. ¿Es útil la UAF para ustedes?

    Hay una coordinación que sí resulta ser útil. Y en ese sentido es mejor que la UAF esté. Sin duda. Hemos mejorado el resultado de las investigaciones con la UAF. Pero reitero que hemos llegado solo a testaferros y no a quienes reciben los beneficios del negocio, en materia de condenas por lavado. El problema de la eficacia que tiene la UAF tiene que ver con la mirada que tiene el Estado que privilegia mucho el sector comercial y la banca, que tiene un enorme poder en ese sentido. Ha sido difícil poder coordinar con la banca para mejor estrategia de persecución penal, en materia de acceso a la información, en materia de entrega de datos concretos, de recibir la información estandarizada. Muchas veces nos llegan la información de los clientes en papel físico, que lleguen en planillas excel es muy difícil o bien los tiempos de respuesta no son los esperables, debido a que no hay una priorización hacia la persecución penal. En general, diría, que eso se repite con otros sectores productivos del país.

    ¿Cuales?

    El aeropuerto internacional, los puertos de Chile, porque cuando se entregan concesiones, en general, de sectores estratégicos, yo creo que al Estado de Chile le ha faltado una mirada de seguridad pública. Lo ideal antes de que se entregue la concesión es que esta última debiera estar estar acompañada de ciertas condiciones.

    ¿Pero las empresas no deben tener activados los mecanismos de prevención del delito?

    Sí, pero eso es prevención del delito interno.

    ¿No considera las operaciones sospechosas?

    Estamos recién comenzando un camino para prevenir estos delitos y hay algunas empresas van más avanzadas que otras.

    Volviendo a las dificultades con la banca.

    ¿Se han encontrado, por ejemplo, que el banco haciendo el due dilligence descubre a una persona que deposita mucho dinero, sospechan de que algo anda mal y cierran la cuenta sin informarle a nadie? ¿Es una práctica?

    Por regla general, la banca entrega solo lo que tú le pides. Es decir con una mirada absolutamente restringida y acotada beneficiando el secretismo del cliente. Es una nueva era.

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