Fotografía: Teniente coronel Bárbara Ojeda, jefa de Responsabilidad Social del Ejército

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  • La teniente coronel Bárbara Ojeda Laffert, jefa de Responsabilidad Social Institucional de la Dirección de Personal, cuenta que recién en 2016 se definió claramente el acoso laboral y sexual dentro de la institución. Por lo tanto, afirma, desde ahí en adelante han comenzado a desarrollar un cambio cultural dentro de la rama castrense para prevenir y enfrentar estos temas. Antes de eso, simplemente los casos de acoso, abuso sexual y violación eran considerados como faltas administrativas, las que de todos modos tenían sanciones disciplinarias y en los casos que podían conllevar delitos, eran derivados al Ministerio Público.

    Luego de que la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío accediera a través de la Ley de Transparencia a las estadísticas que revelaron 284 denuncias de acoso sexual, abuso sexual, violaciones y otros actos indebidos, contra funcionarios de las Fuerzas Armadas y las de Orden y Seguridad, desde 2010 a junio de 2018, se le enviaron preguntas a casi todas las ramas.

    Excepto a la Policía de Investigaciones (PDI) -que no dio respuesta a lo solicitado dentro de los plazos establecidos en la ley-. En ese contexto, la única rama que accedió a responder las consultas por medio de un vocero fue el Ejército.

    La teniente coronel Bárbara Ojeda Laffert, jefa de Responsabilidad Social Institucional de la Dirección de Personal, unidad encargada de estos temas, entregó la visión de la rama castrense (ver denuncias en el Ejército).

    La uniformada, si bien reconoció que existen más de 50 denuncias respecto de las cuales no existe información, explicó que de todos modos se han implementado protocolos para enfrentar estas situaciones. También abordó la vergüenza que sienten los hombres para denunciar, y del cambio cultural que están viviendo en esta institución donde prevalecen los valores jerárquicos.

    El Ejército es la segunda institución que más denuncias ha recibido. ¿Estiman que este registro es bajo, medio o alto?

    Consideramos que para las 78 denuncias que entregó la institución en la respuesta de Transparencia, tomando en cuenta que tiene más de 40.000 integrantes, es un nivel bajo. Es menos del 1%. No obstante ello, el Ejército está preocupado de hablar de estos temas, de visualizarlos, y además abordarlos con protocolos claros para la acción de las denuncias, el acompañamiento a las víctimas y la prevención y educación de estos temas.

    Dentro de la respuesta el Ejército admitió que no tiene información de qué ocurrió con 56 casos denunciados. ¿Cuál es el motivo?

    El 2016 tuvimos una orden del comandante en Jefe de la época, Humberto Oviedo, que fue la primera vez en que se habló de forma clara sobre el tema, con una definición hacia el interior de la institución de lo que es el acoso sexual y el acoso laboral. Anterior a ello, estas faltas existían, pero como faltas administrativas, que estaban contempladas dentro del reglamento de disciplina, donde se establece que entre los funcionarios nos debemos guardar respeto recíproco y consideración. Por eso no hay un catastro completo con respecto a estas denuncias porque antes se tipificaban solo como faltas administrativas y no como acoso o abuso. De todos modos, eran sancionadas con medidas disciplinarias y si eventualmente podían implicar un delito, se enviaban los antecedentes al Ministerio Público. Además, antes tampoco existía una canalización expedita de la información. Pero hay nueve denuncias de abuso y violación, previas a 2016, que terminaron siendo sancionadas En esos casos se evidenció que eran faltas administrativas y según el criterio de cada calificador directo se sancionó.

    ¿Crearon protocolos para prevenir que vuelvan a ocurrir este tipo de hechos?

    Tras la orden comando de 2016 que tipificó el acoso dentro de la institución, se formuló una cartilla que delimitó cuáles eran los procesos a seguir para la canalización de la información. Esta cartilla está basada en la protección y acompañamiento de las víctimas, en el debido proceso, el respeto, la prevención y en la educación. Y a partir de eso, comenzamos a elaborar protocolos. Ahí definimos que cuando exista un incidente en tal unidad, esa unidad depurará la información y la pasará a otra para ver el tema jurídico. Luego de eso se derivará a la Dirección del Personal, organismo que se encargará de alimentarse de toda esta información para entregársela a los medios y al Ministerio de Defensa.

    ¿Qué están haciendo en materia de prevención?

    Estamos interviniendo algunas áreas de la organización en cuanto a educación y prevención. Entre ellas, la Escuela Militar, la Escuela de Suboficiales, las instancias de aprendizajes que son los cursos básicos y los cursos avanzados, además de la Academia de Guerra y la Academia Politécnica. Junto con ello, hemos difundido la cartilla a 8.700 personas a lo largo de todo Chile, en todos los regimientos, donde no solo les hemos enseñado los procedimientos, sino que también desde la psicología y desde el comportamiento; qué cosas se pueden hacer y cuáles no y cómo actuar frente a estos temas. También les explicamos que el acoso es una falta que tiene sanciones administrativas, mientras que el abuso es delito, por lo que además de tomar medidas disciplinarias también se enviará el caso al Ministerio Público.

    ¿Consideran que desde 2016 están viviendo un proceso de cambio cultural en estos temas?

    Claro. Después de la orden de comando, estuvimos cerca de un año viendo cuáles eran los alcances legales y disciplinarios; se citó al Ministerio de la Mujer y a diferentes unidades del Ejército para que fuera un equipo multidisciplinario que recogiera todas las inquietudes y fuera mirado de forma integral el tema. Lo importante de todo esto era el cambio de paradigma que teníamos en la institución. Somos una institución jerarquizada, que tiene un conducto regular establecido y que opera para todas las cosas y en todo momento. Y esta cartilla da la prerrogativa de saltarse el conducto regular.

    ¿Por qué permite saltarlo?

    Porque en las denuncias hay información personal y sensible que no tiene porque ser vista y conocida por todos los superiores de la persona denunciante, por lo que necesita de un resguardo para asegurar el debido proceso. Esto funciona así: una persona tiene un incidente, lo reporta por escrito a través de un formulario, se lo pasa a su calificador directo si es que no está involucrado en la denuncia, tras lo cual él tiene 24 horas para pasárselo al comandante de la unidad. Si este último está involucrado, el calificador directo lo derivará al segundo comandante o subdirector y esa persona se lo pasará al superior de quien ha realizado el acoso.

    ¿Todo esto va dirigido tanto hacia las mujeres como a los hombres?

    En toda la institución, las mujeres somos solo un poco más del 10%. Y no porque lo mediático haya identificado con la mujer este tema nosotros vamos a dejar afuera a los hombre, porque ellos también están expuestos a ser víctimas. De hecho, hemos detectado que muchos hombres no se atreven a denunciar por vergüenza, por estigmatización y prefieren quedarse callados.

    ¿Ven que hay diferencias en cómo se tratan estos temas en el mundo de los oficiales respecto de los suboficiales?

    No vemos diferencias en temas de rangos, porque además la cartilla opera para todo tipo contractual de la misma forma, sin distinción: desde un alumno de una escuela, pasando por empleados civiles, hasta el comandante en jefe del Ejército.

    ¿Quiénes los han asesorado en esta materia?

    El Ministerio de la Mujer y el Ministerio de Salud. Yo soy jefa de la unidad encargada del tema y hemos asistido a cursos, charlas. De todos modos, es importante decir que somos la primera institución a nivel estatal que tiene protocolos claros sobre el tema.

    ¿Hay alguna coordinación con las otras ramas de las Fuerzas Armadas y con el ministerio?

    Hace algunos meses, las ramas de las Fuerzas Armadas en conjunto con el Ministerio de Defensa firmamos un protocolo con el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, el cual aterrizamos en nuestra institución. Junto con ello, le reportamos las estadísticas de las denuncias al ministerio y conversamos con las otras ramas de las Fuerzas Armadas, ya que tenemos mucho más años que ellos en estos temas. Por ejemplo, desde 1974 que tenemos a mujeres en nuestras filas. Ellos están recién partiendo y están acostumbrándose, mientras que para nosotros ya es algo normal.

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