Fotografía: ARCHIVO | Agencia UNO

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  • En esta entrevista con Radio Bío Bío, el superintendente de Salud, Sebastián Pavlovic, aborda en detalle la compleja crisis que hoy atraviesa Isapre Masvida. Desde los factores que la empujaron a la debacle hasta las maniobras que realizaron la isapre y el holding para ocultar información. Le preguntamos también sobre el escenario que viene para la gestora, cómo ha visto el proceso de búsqueda de un socio estratégico y si el ir y venir de ofertas han implicado la desvalorización de la isapre. “Me interesa menos el precio al que se venda la compañía que la capacidad que tenga ésta de respetar los contratos y dar cuenta de la confianza que los beneficiarios pusieron en ella”, respondió.

    -¿Cuáles fueron los principales factores que provocaron la crisis de Masvida?

    Es una pregunta que aún no tiene una respuesta acabada: tenemos que seguir investigando y develando aspectos que hasta ahora aparecían como desconocidos. Pero creo que hay una serie de factores. Primero, un crecimiento explosivo de una isapre que no fue acompañada de un fortalecimiento institucional y un gobierno corporativo que generaran los controles adecuados para evitar vicios de este fenómeno.
    También una expansión muy agresiva de la capacidad de captura y atracción de los usuarios bajo el esquema de alza cero o de control de costos, que vino acompañada de una fuerte expansión de la red asistencial.

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    -Pero eso tiene sentido, ¿no?

    En términos teóricos, sí. Si aplicas una lógica de contención de costos a nivel de seguros, necesitas prestadores alineados con esa política. Por lo tanto, vincularlos a ese objetivo, teóricamente, tenía sentido, pero solo en la medida en que lo lograran. La impresión que tenemos es que no solo no lo lograron, sino que además esa expansión de la red no se planificó de modo de generar el retorno adecuado de la inversión o del capital comprometido en ese proceso.
    Lo anterior, sumado a un escenario de mayor desconfianza en el sistema financiero respecto de la industria de las isapres, que le fue cortando el acceso a financiamiento, fue generando un escenario cada vez más estrecho para el desarrollo de las medidas destinadas a corregir sus problemas o implementar las instrucciones que la Superintendencia le iba imponiendo.

    -¿Qué responsabilidades tuvieron en esta situación Claudio Santander y los otros directivos y
    ejecutivos que dirigían la isapre y el holding?

    Más allá de que todavía se sigue investigando la responsabilidad individual de Claudio Santander y de la plana ejecutiva y el directorio de la isapre y el holding, ante una estructura de propiedad tan atomizada, sin duda se generaron las condiciones para que un grupo de personas controlara la isapre sin ningún tipo de contrapeso. Creo que la responsabilidad central la tienen quienes construyeron ese modelo y se aprovecharon de él. Hasta dónde se aprovecharon y cuáles fueron las posibles ilegalidades o irregularidades, es algo que todavía falta por dilucidar.

    El rumbo de la investigación

    -¿Hacia adónde apunta la indagatoria que están realizando sobre Masvida?

    Hacia las interrelaciones entre sociedades, para lo cual se requiere la mirada experta, pues nos encontramos con toda una madeja de relaciones jurídicas que a priori llama la atención. También hay que ver cuál era el objetivo que se perseguía con esto. Además, el administrador provisional planteó que realizará un due diligence legal para mirar toda la malla de contratos vigentes, tanto con relacionados como no relacionados.

    -¿Cuáles han sido los hallazgos más importantes que han encontrado?

    Informes de los auditores externos que en su momento no solo hicieron observaciones a la situación financiera de Masvida, sino que del holding y de sus clínicas. Parte de esa información no llegó a la superintendencia en el momento oportuno.

    -¿Por qué no llegó?

    La isapre no enviaba la información, por lo que no tuvimos esos antecedentes en el momento oportuno. Básicamente enviaban lo que querían, y recién a fines de febrero nos informaron que su auditor externo le había quitado el respaldo a su informe del año 2015, cuando esa comunicación era de septiembre del año pasado. Eso tendrían que haberlo comunicado con un plazo máximo de 48 horas y claramente no lo hicieron. Si esto hubiese llegado cuando correspondía, habría sido una señal de alerta mucho más potente de la compleja situación que atravesaba la isapre. Recién cuando lo supimos decidimos que no teníamos que esperar un incumplimiento de indicadores para intervenir la isapre, pues estos estaban adulterados. Así que luego de eso decidimos intervenirla.

    -¿Cómo ven el panorama que se viene para la isapre?

    Estamos monitoreando que el administrador provisional tome el control de la isapre, se informe sobre la situación, regularice el pago de los prestadores, normalice el funcionamiento de los convenios y la atención de los usuarios. Las oficinas de la isapre están funcionando, se están pagando los subsidios, los reembolsos, las deudas, etc. Eso es lo primero y lo urgente: darle atención de salud a los usuarios de Masvida, principalmente porque hoy día están impedidos de cambiarse.

    -¿Y qué ocurre con los posibles socios estratégicos?

    Nos parece muy importante que dentro de los próximos días se despeje esa incertidumbre. Es relevante para los usuarios y los prestadores que se resuelva este tema. El proceso de especulación comercial que ha sufrido Masvida en los últimos dos meses ha sido completamente desproporcionado e irresponsable. Esos traspiés sucesivos de las distintas ofertas, de que algunas van y después se retiran, generaron una sensación de inestabilidad muy grande para la compañía.

    -¿Creen que esto pudo haber hecho bajar el precio?

    Es esperable que esto pueda pasar, pero me interesa menos el precio al que se venda la compañía que la capacidad que tenga ésta de respetar los contratos y dar cuenta de la confianza que los beneficiarios pusieron en ella. Los beneficiarios son la primera prioridad en cualquier camino de solución que encontremos.

    -La prima GES subió de 0,34 UF a 0,45 UF, lo que le generaría a Masvida cerca de $50 mil millones. Esto la convierte en un excelente negocio, que probablemente están mirando los potenciales socios.

    La cartera de la isapre (son 500.000 afiliados) si se administra bien, si se gestionan bien los riesgos las negociaciones con los proveedores, es un activo que genera flujos suficientes para funcionar bien y para recuperar cualquier inversión. Y el alza de la prima GES es parte de ese activo. Porque ese activo son los contratos y las cotizaciones asociadas a esos contratos. Esto demuestra que es un buen negocio para los inversionistas que están interesados en la empresa.

    Las primeras denuncias

    -¿En qué contexto se dieron las reuniones de 2015 en las que Gonzalo de la Carrera, presidente de Isapre Colmena, les advirtió sobre inconsistencias en los estados financieros de Masvida?

    Fue durante las mesas técnicas que se abrieron tras el informe de la comisión presidencial de expertos para la reforma al sistema de isapres. Se abrió una serie de instancias con el sector regulado para analizar en más detalle las medidas propuestas y su diseño. En ese contexto, Gonzalo de la Carrera planteó sus dudas respecto de la situación de Masvida. Comprenderás que a la voz del presidente de una isapre no voy a ir a intervenir otra isapre.

    -¿Qué medidas tomaron a partir de esa denuncia?

    Le preguntamos a nuestro equipo de fiscalización y nos dijeron que ya habían detectado algunas
    situaciones que llamaban la atención. Una suerte de sobrestimación de sus activos, básicamente lo que eran cuentas por cobrar tanto a empresas relacionadas como cotizaciones no pagadas o no declaradas y no pagadas. Esa misma fecha empezamos una fiscalización un poco más exhaustiva sobre Isapre Masvida. Esto fue el segundo semestre de 2015.

    -¿Cuándo tuvieron antecedentes de esa sobreestimación?

    A fines del 2015 o principios de 2016 teníamos más o menos claro que había una sobrestimación, cuando aparecían cuentas por cobrar como un activo recuperable en un 100%, cuando el promedio de la industria no es esa, y cuando su propio promedio en años anteriores tampoco era ese, se le empiezan a hacer observaciones para que sinceren su situación.

    -¿Qué otras medidas tomó la Superintendencia ante estas señales de alerta?

    En esa época estuvimos en condiciones de implementar un nuevo esquema de fiscalización basado en riesgos, y cuando tuvimos que decidir cuál sería la primera isapre que someteríamos a este nuevo esquema, obviamente optamos por Masvida. Era un proceso que duraba cinco meses y nos parecía necesario mirar un poco más, hacer un zoom sobre esta isapre. Y las primeras conclusiones que surgieron, en agosto y septiembre de 2016, señalaban que había un riesgo más allá de lo aceptable en una serie de indicadores.
    Un ejemplo: en vez de disminuir las transferencias a empresas relacionadas, en el último semestre habían aumentado, sin ninguna explicación razonable. Así que aplicamos la inédita medida de cerrar ese flujo. Parte importante del patrimonio de la isapre estaba en empresas relacionadas y corría el riesgo de no poder ser recuperado después.

    -Si en el último trimestre de 2016 ya tenían claro que la situación de Masvida era crítica, ¿por qué no la intervinieron en ese momento?

    Porque en ese momento estaban muy avanzados los procesos de negociación con un socio estratégico, que era Southern Cross, por lo que intervenir en ese momento podría haber ahuyentado la entrada de un aliado que podría haber resuelto la situación de estrechez. La intervención estatal es el último recurso y todavía no se justificaba. En el fondo, la isapre tenía el tiempo y el espacio para bajar sus costos, mejorar sus ingresos, ordenar mejor sus cuentas, y, paralelamente, cerrar este acuerdo con el socio estratégico.

    -Cuando Southern Cross retira su oferta alegando que encontró inconsistencias en las cifras de la isapre, ¿qué medidas tomaron?

    A principios de enero se dio a conocer que se cayó el acuerdo. Se verificó el ajuste financiero a la baja de la Clínica Las Lilas y como superintendencia tomamos la decisión de exigir un plan de ajuste y contingencia de carácter preventivo. El plan de normalización financiera no había dado los resultados que esperábamos: los costos no habían bajado, estimamos que iban a necesitar de nuevas rebajas de garantías, y lo más probable era que incumplieran con los indicadores. No podíamos esperar a eso y por ese motivo nos anticipamos. Si esperábamos hasta enero o febrero, podría ser muy tarde.

    La polémica de las garantías liberadas

    -¿Cuántas garantías le liberó la Superintendencia a la isapre?

    Entre mayo de 2016 y enero de 2017, Masvida nos solicitó la liberación de garantías por un poco más de $111 mil millones, pero les liberamos cerca de $87 mil millones.

    -En septiembre de 2016, usted sostuvo una reunión con Ulises Figueroa, en ese entonces gerente general de Isapre Masvida, y Victoriano Cerda, quien figura en el sitio de lobby como gestor de intereses de la isapre, cuando en realidad es vicepresidente ejecutivo de Hema, una sociedad que asesora a Masvida. ¿Cómo se gestó esa reunión y qué se abordó?

    Victoriano Cerda se presentó como asesor de Masvida, no como defensor de intereses de Hema. Fue su rol de asesor de Masvida el que lo hizo acompañar a Ulises Figueroa a una reunión que quedó registrada, justamente para que no hubiese dudas sobre el sentido de la reunión.

    -Cerda antes había sido vicepresidente del directorio de Isapre Optima.

    Sí, yo recordaba que él había trabajado en Optima y que se había independizado en la consultora Hema. Me enteré de que estaba asesorando a Masvida en este proceso de normalización financiera. A modo general, lo que vinieron a exponer Cerda y Figueroa fue básicamente cómo estaban implementando el plan de normalización financiera y las expectativas que tenían respecto de cómo iban a terminar el año.

    -¿Qué tipo de relación tenía con Cerda al momento de esa reunión? Ha trascendido que son amigos desde hace varios años.

    Lo conozco desde hace varios años. Coincidimos cuando estudiamos derecho en la Universidad de Chile. Él es menor que yo, y nos volvimos a encontrar por razones profesionales. No estoy seguro si en el tiempo que él estuvo en Optima vino a alguna reunión.

    -¿Descarta algún lazo de amistad con Cerda?

    Sí, absolutamente. Tengo una actitud campechana para relacionarme con mucha gente que he conocido en algún momento de la vida, pero no somos amigos, para nada.

    -Después de esa reunión, a fines de septiembre, se liberaron cerca de $24 mil millones en garantías a Masvida.

    La liberación de garantías no fue a partir de esa reunión. De hecho, en ese encuentro no hicieron ninguna solicitud de ese tipo. Lo que hicieron fue explicar cómo estaban implementando el plan de normalización financiera, una exigencia que se había planteado para efectos de mirar las liberaciones de garantías, que ya antes se había ocupado.

    Creo que lo más probable es que Cerda le propuso esa idea a Masvida, ya que Optima, para resolver la complicada situación financiera que tuvo años atrás, ocupó ese mismo mecanismo. Nosotros entendimos que la liberación de garantías era para que la isapre normalizara su situación financiera, con el compromiso de que todos esos recursos iban vía transferencia electrónica y para asegurar el pago de excesos a las personas, el uso de excedentes a través de una farmacia, etc. En general, privilegiamos todo lo que tiene que ver con continuidad de atención y además que no fuera a prestadores relacionados.

    -Cuando se liberaron esas garantías en septiembre, ¿qué rol jugó la superintendencia en definir a qué proveedor se le debe pagar?

    Nosotros exigimos una lista de todos los proveedores, excluyendo los relacionados. Miramos la
    antigüedad de esas deudas, los montos, que no fueran empresas relacionadas y que estuvieran destinadas al pago de prestaciones médicas, reembolsos, pagos a prestadores tanto individuales como institucionales no vinculados. Incluso les pedimos acceso al manejo de las claves de las cuentas corrientes de la isapre, justamente para verificar que esos recursos fueran liberados adonde explícitamente se había determinado.

    -Uno de los acreedores a los que se les pagó fue Cruz Verde. Hema, donde trabaja Cerda, había negociado en representación de Masvida un convenio con esa cadena de farmacias, que incluyó un adelanto de recursos millonarios a la isapre. A su vez, esto le reportó una comisión millonaria a Hema y, por ende, a Cerda.

    La liberación de las garantías para que Masvida le pagara a Cruz Verde, autorizada por la
    Superintendencia de Salud, no tenía nada que ver con la asesoría que realizó Hema a Cruz Verde, sino con asegurar que las personas pudieran usar esos excedentes, que era el convenio que tenían vigente la farmacia con la isapre. Y tan importante como eso, era garantizar el acceso a los medicamentos GES.

    -Pero esta acción permitió que Hema obtuviera una comisión millonaria.

    Pero no directamente por la liberación de las garantías. Esa articulación que habría beneficiado a Hema y a Cerda nunca fue puesta sobre la mesa en las conversaciones con Masvida ni con Cruz Verde. Hay que dejar en claro que Hema no estaba en el listado de los proveedores a los que se les debía pagar a partir de la liberación de garantías.

    Evaluación del escenario

    -¿Qué autocrítica hace la Superintendencia ante la crisis que vive Masvida?

    Obviamente hay muchas lecciones que aprender, especialmente las vinculadas a la debilidad del marco normativo y alcance de nuestras facultades. Además de la entrega de información incompleta por parte de la isapre, hay una serie de situaciones en las que el marco regulatorio es claramente insuficiente: todo lo que tiene que ver con las relaciones de holding con empresas relacionadas, los traspasos de recursos, el rol de funcionarios o ejecutivos de la isapre y su mismo rol o roles similares dentro del grupo y no con prestadores. Con esto se ha revelado que el hecho de que una misma persona no pueda ser ejecutivo de una isapre y de un prestador, no es suficiente para evitar que aguas arriba se generen conflictos de interés.

    -¿Se pudo haber hecho más por parte del regulador para haber prevenido la situación?

    Actuamos oportunamente de acuerdo a los antecedentes que se iban generando. A partir de esto viene una revisión de qué alertas tempranas podemos ir generando, qué supervisión preventiva adicional se puede hacer a la que ya se ha hecho para evitar que este tipo de situaciones vuelvan a ocurrir.

    -¿Fallaron los fiscalizadores de la Superintendencia?

    No, creo que han hecho su trabajo y puesto toda su expertise profesional. Cuando esto termine tendremos que evaluar si necesitamos fortalecer al equipo. Es necesario hacer un proceso de revisión y aprendizaje.

    -También se ha planteado que dejó caer a Masvida por un tema ideológico, pues había criticado el modelo de salud privada en algunas columnas de opinión.

    Efectivamente, antes de que pensara incluso en ser superintendente, escribí una columna crítica respecto de la forma en la que el sistema privado se estaba comportando, tanto en su funcionamiento como en el bloqueo general a cualquier intento de modernización de la normativa. Y cuando asumí en la superintendencia, mantuve las críticas. Vimos un sistema que no cumplía con mínimos estándares de seguridad social y que efectivamente estaba con un problema serio de legitimidad ante los usuarios, ante los tribunales. Por lo tanto, nos parecía que era necesario cambiarlo. Para nosotros es relevante cambiar las reglas del juego, pero no tiene ninguna vinculación con Masvida.

    -¿Qué pudo haber hecho la superintendencia para detectar las falsas asesorías que se pagaron a sociedades de Claudio Santander y otros ejecutivos?

    Ahí tenemos un tema de marco normativo importante. Tenemos funciones o facultades ligadas
    principalmente a la isapre y lo que pase aguas arriba es algo que escapa de nuestro control. Nos parece que si hay entrega de información falsa y si además muchas de las operaciones se hacen bajo el velo del holding, el cual es una sociedad anónima cerrada, se generan espacios de oscuridad bien relevantes para el rol del regulador.

    -¿Espera tener facultades más amplias, como ocurre en el Mercado de Valores?

    Es algo que hay que mirar. En estricto rigor, ninguna isapre está sometida al mismo escrutinio que otras entidades, que son sociedades anónimas abiertas, con reglas más estrictas de gobierno corporativo, donde sus auditores también están sometidos a reglas más duras. Si la auditora hubiera hecho observaciones a una institución fiscalizada por la Superintendencia de Valores y Seguros, esas observaciones habrían ido directo al regulador. Pero en el caso de Masvida eso no pasó. Hay una serie de medidas que parece razonable tomar en el futuro para que este tipo de situaciones no vuelvan a ocurrir.

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