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Auge y caída de fenómenos: así cambió la televisión en la última década

30 diciembre 2020 | 02:11

El estallido social provocó un terremoto nunca antes visto en la televisión chilena. La crisis llevó a profundos cambios en una industria que ya estaba viviendo momentos delicados.

Y es que la pantalla chica se transformó por completo en la última década, donde algunos “gigantes” de la televisión dejaron de ser intocables, mientras que otros se alzaron para convertirse en líderes.

Por supuesto, las redes sociales comenzaron a tener cada vez mayor poder e influencia sobre los canales. La interacción con los televidentes se volvió más inmediata y por lo mismo, el público consiguió hacer escuchar sus voces fuerte y claro, desafiando a los canales, criticando los programas, cuestionando a sus figuras y aplaudiendo lo valorable.

Tanto dentro de pantalla como detrás de ella, estas son algunas de los principales cambios que vivió la TV chilena en esta década.

1. Cambio de dueños

La década comenzó con dos potentes adquisiciones que remecieron a la industria. En 2010, una crisis de audiencia y financiera llevaron a que el Grupo Luksic se hiciera cargo del 67% de la propiedad de Canal 13, hasta ese entonces manejado por la Universidad e Iglesia Católica. Siete años después, compraron el 33% restante… con todo lo que ello significó en su línea editorial.

Ese mismo año Chilevisión, entonces de Bancard (vinculada a Sebastián Piñera), fue adquirida por Turner Broadcasting System, propiedad de WarnerMedia, por más de 157.000.000 dólares.

En 2011, en tanto, el Grupo Claro vendió Megavisión al Grupo Bethia, en una operación estimada en 150 millones de dólares. Cinco años después, el mismo vendió el 27,5% del canal al grupo Discovery Communications.

2. El fin de los estelares

La llegada de grupos económicos también produjo cambios dentro de la parrilla programática de cada estación, por lo que varios formatos comenzaron a desaparecer y otros arremetieron con fuerza.

Un ejemplo son los estelares. La década comenzó con varias de estas apuestas que se tomaban el horario prime y alcanzaban altos rating, generando importantes ganancias también.

Animal nocturno y Vértigo eran espacios que despertaban el interés del público y generaban temas de conversación al día siguiente. Sin embargo, también eran producciones que requerían de un presupuesto muy alto y que debido a la crisis no todos los canales pudieron seguir financiando.

A pesar de que algunos estelares se reformularon para abaratar costos, no fue suficiente y en la actualidad sólo hay uno en pantalla: Podemos Hablar de Chilevisión.

Por su parte, las estaciones comenzaron a apostar por formatos extranjero y de competencias como The Voice o Mi nombre es. Por estos días, Canal 13 la versión chilena de Bailando por un sueño, de la mano de Martín Cárcamo y su productora.

Agencia UNO

3. El auge y caída de las teleseries turcas

En 2014, Mega apostó por una teleserie extranjera que jamás sospecharon se convertiría en un fenómeno. Las mil y una noches inició una locura por las producciones turcas que contagió a todos los canales de la televisión chilena, aunque con diferentes resultados.

A la historia de amor de Onur y Sherezade, que cada noche bordeaba los 30 puntos de rating, le siguieron otras apuestas como ¿Qué culpa tiene Fatmagül?, Sila, El secreto de Feriha, Medcezir (todas en Mega) y por supuesto El Sultán, en Canal 13.

Fue tan grande el fenómeno de estas producciones que comenzaron a surgir voces detractoras a sus emisiones, proveniente principalmente de actores chilenos miembros de las áreas dramáticas (varias de las cuales hoy ya no existen).

Muchos criticaban que los canales apostaran por estas teleseries (cuya inversión era bastante menor) en lugar de la realización de ficciones nacionales.

Con el tiempo, el interés comenzó a disminuir por parte del público así como la oferta de los canales, que dejaron de programarlas en horarios prime o simplemente las cambiaban de bloque o incluso las sacaban de pantalla.

En los últimos meses TVN ha revivido un poco el interés en estas producciones con apuestas como Esposa Joven y Hercai, que logran aparecer entre los programas más vistos del día.

TVN

Un nuevo imperio de las teleseries

Durante los años 90 y principios del 2000, el área dramática de TVN vivió una época de oro. La mayor parte de sus producciones conseguían excelentes resultados y aún son recordadas por el público con cariño.

Sin embargo, en 2013, cuando la crisis comenzó a pegar en la estación estatal, el canal sufrió un duro golpe: la reconocida directora ejecutiva de su área dramática, María Eugenia Rencoret, presentó su renuncia para emigrar a Mega.

Luego de 25 años en el canal público, la profesional encabezó la reconstrucción del área dramática de Mega, transformándola en la más rentable de la industria.

Rencoret llegó a la estación privada acompañada de rostros emblemáticos de TVN como Álvaro Rudolphy y Paola Volpato, quienes en 2014 iniciaron el imperio del canal privado, con Pituca sin lucas.

La teleserie comenzó a ser emitida en horario prime para luego pasar al vespertino, donde se transformó en un fenómeno imbatible registrando importantes cifras de audiencia que también bordearon los 30 puntos.

“Veníamos a un canal donde no había hábitos de ver teleseries en ese horario; por lo tanto, teníamos que convocar audiencia. Igual Las mil y una noches fue un espaldarazo muy grande que tenemos que reconocer, pero cuando la cambiamos a las 20:00 horas nos fue increíble, no lo podíamos creer. Ese día fue muy marcador”, aseguró Rencoret hace algunos años en El Mercurio.

A Rudolphy y Volpato también se unieron otros nombres emblemáticos como Jorge Zabaleta, Francisco Melo, Gonzalo Valenzuela, Mario Horton, Sigrid Alegría y Francisca Imboden, entre otros. Más recientemente también se sumaron Francisco Reyes, María Elena Swett, Marcelo Alonso y Luz Valdivieso.

Todos ellos dieron vida a las historias que se tomaron a los demás bloques. Por ejemplo, en el de la tarde se vivió el fenómeno de Amanda y actualmente la larguísima Verdades Ocultas, que lleva más de dos años en pantalla. En el prime, en tanto, y con distintos resultados, se apostó por Sres. Papis, Perdona nuestros pecados, Casa de muñecos y Juegos de poder.

Pero mientras Mega seguía creciendo, el resto de los canales vivían la otra cara de la moneda. Malos resultados de sus apuestas obligaron a cerrar las áreas dramáticas de TVN y Canal 13, dejando a decenas de personas sin trabajo.

MEGA

El adiós a la farándula

A principios de 2000 se vivió una explosión de la farándula en Chile, donde programas de televisión y radio, revistas y sitios de internet se dedicaban completamente a desmenuzar el espectáculo nacional y las polémicas de sus incipientes nuevos rostros.

En el inicio de la década, el boom por este tipo de información ya era menor a pesar que seguía marcando buen rating.

Con el paso de los años fuimos viendo la desaparición de programas que alguna vez marcaron pauta como Mira quien habla, Alfombra Roja, SQP, Primer Plano e Intrusos, quedando sólo breves bloques en los matinales que tras el estallido social también dejaron de existir.

Actualmente los exrostros de farándula encontraron refugio en las redes sociales, desde donde siguen buscando un espacio en la televisión.

Matinales de dulce y agraz

Desde siempre los matinales han tenido un rol fundamental dentro de los canales, sin embargo, en la última década tomaron un protagonismo mayor que volvió a transformarse tras el estallidos social.

Tras varias fórmulas fallidas, Canal 13 encontró en 2011 un formato que funcionó con Bienvenidos, a cargo de Tonka Tomicic y Martin Cárcamo. Pero mientras el “13” celebraba, TVN sufría un impactante golpe.

En 2011 un trágico accidente le quitó la vida a cinco integrantes de Buenos Días a Todos, incluyendo el animador Felipe Camiroaga, lo que marcó un quiebre en el programa.

El espacio se reformuló y cambió de nombre y animadores en varias ocasiones, hasta este 2019 regresó a su título original. Hoy es conducido por María Luisa Godoy.

Algo similar ocurrió con CHV, que pasó por profundas reestructuraciones y rostros, terminando en un espacio que centrado principalmente en la contingencia y noticias policiales.

Mucho Gusto, en tanto, se apegó a la fórmula de entretención antigua, con conductores y panelistas cercanos, bloques de humor, confesiones y baile, lo que le ha permitido liderar por cinco años, aunque no sin críticas de por medio.

Todos los canales, sin embargo, debieron dar un giro completo a la contingencia y debate social con la crisis que estalló el 18 de octubre, convirtiéndose en la cara visible de cada canal y sus animadores en los rostros más importantes de las estaciones.

Un cambio de humor

El humor también se vio obligado a cambiar junto con los tiempos. Producto del fortalecimiento del movimiento feminista, la lucha por los derechos de las mujeres, así como de todas las minorías sociales, la comedia tuvo que adaptarse.

Actualmente sólo queda en pantalla Morandé con compañía como programa dedicado netamente al humor, aunque en un estilo muy diferente a cómo comenzó.

Caso aparte es el de Yerko Puchento, el comediante que fue un pilar en Vértigo tuvo que enfrentar varias polémicas, denuncias y querellas por su estilo irónico y sin filtro, lo que finalmente llevó a su guionista a salir de Canal 13 y al personaje a presentarse sólo fuera de pantalla.

Pero mientras el humor de antaño quedaba en el olvido, surgió una nueva generación, la mayoría de ellos salidos de El Club de la Comedia. Estos jóvenes se dedicaron al stand up, hablando de situaciones cotidianas y contingencia nacional, convirtiéndose en los nuevos exponentes del humor nacional.

Ahora sólo queda esperar qué prepara el nuevo año…

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