Uno de los sitios de demostración muestra muchas especies y niveles de cultivos que crecen juntos entre la palma aceitera, entre ellas cacao, açaí y andiroba (Carapa guianensis).

¿Se puede cultivar aceite de palma sostenible? Investigación sugiere que sí, y sin químicos

Publicado por Mongabay Latam
La información es de Erick Hoffner

25 abril 2021 | 11:34

La palma aceitera suele cultivarse en grandes monocultivos en todo el mundo, y además de la deforestación con la que se suele asociar, presenta otro problema: la contaminación del agua por la abundante aplicación de sustancias químicas.

Una investigación reciente de Mongabay demostró que las plantaciones de palma aceitera en la Amazonía no eran tan ‘verdes’ como las describía el gobierno brasileño, sino que están asociadas con la deforestación y el uso extendido de herbicidas y pesticidas químicos. Nuestra reportera documentó que en el municipio de Tomé-Açu en el estado de Pará, en el norte del Amazonas, la salud de una comunidad indígena ha declinado con la llegada de una de esas plantaciones, en la que se plantó y fumigó palma aceitera en proximidad directa con su hogar, sin zona de separación.

¿Hacen falta sustancias químicas para cultivar palma aceitera de forma rentable? Mongabay se puso en contacto con Andrew Miccolis, investigador de la misma área de Pará y coordinador de país del Centro Internacional de Investigación Agroforestal (también conocido como ICRAF), para descubrirlo. Miccolis forma parte de un grupo que estudia la incorporación de la palma aceitera en sistemas agroforestales en los que cultivos leñosos anuales y perennes crecen juntos para que las diferentes plantas se beneficien entre ellas y proporcionen hábitat a la vida silvestre, creen capas freáticas y secuestren carbono.

Un proyecto de investigación conjunta empezó allí en 2008 con temas como ese en mente. Miccolis dice que la empresa de cosméticos Natura se unió a Embrapa (la Corporación Brasileña de Investigación Agrícola) y la Cooperativa Agrícola Mixta de Tomé-Açú (CAMTA, una cooperativa de agricultores de Pará), para comprobar la factibilidad de los sistemas de agroforestería para el aceite de palma en tres sitios de demostración. Lo llamaron proyecto SAF Dendê.

En 2017, el Centro Mundial de Agroforestería se unió a esos socios para formar una alianza apoyada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), con el objetivo de adaptar esos sistemas a las necesidades de los agricultores familiares y contrarrestrar la creencia de que la palma de aceite no se puede cultivar con otras especies por la competencia por la luz y los nutrientes. Miccolis le dijo a Mongabay que la investigación de SAF Dendê en las haciendas que participan (algunas de las cuales están a sólo seis kilómetros de las operaciones convencionales de palma aceitera en el centro de la investigación de Mongabay) muestra que los sistemas de agroforestería pueden obtener una gran producción con la palma aceitera a la vez que generan beneficios y servicios ambientales, como la mitigación de los efectos del cambio climático.

Mongabay le preguntó a Miccolis por estos descubrimientos y su posibilidad de aplicación en otras partes del mundo donde se produce aceite de palma. Sus respuestas se han editado por cuestiones de brevedad y claridad.


Mongabay: ¿Hasta qué punto se encuentra palma aceitera en los sistemas agroforestales en el área de Tomé-Açu?

Andrew Miccolis: La agroforestería con palma aceitera sigue siendo una idea novedosa en la región y en todo el mundo, ya que el paquete tecnológico predominante ha sido el monocultivo homogéneo de palma aceitera. Desde que la palma aceitera se expandió en Brasil, algunos agricultores han experimentado con el cultivo intercalado de cacao y pimienta negra, pero la mayoría se han abstenido de mezclar cualquier otro cultivo ya que la mayoría de empresas de palma aceitera han prohibido expresamente los cultivos intercalados porque dicen que apartan los recursos (fertilizante y trabajo) de su foco principal: cosechas rentables de palma aceitera. Así que los agricultores fueron disuadidos de diversificar sus plantaciones y los que insistieron en los cultivos intercalados tuvieron que hacerlo de forma informal, sin el apoyo ni la aprobación de las empresas.

En la actualidad, los socios en la iniciativa SAF Dendê apoyan 18 sitios de demostración de agroforestería con palma aceitera en unas 60 hectáreas de territorio —tres de ellas, que ahora tienen 13 años, estuvieron lideradas por Natura, Embrapa y CAMTA en 2008— y otros 15 sitios que se centran en agricultores familiares apoyados por ICRAF. En los sistemas que codiseñamos hay 35 especies que crecen con la palma aceitera, entre ellas cultivos comerciales como el açaí, el cupuazú, el jobo y la fruta de la pasión (conocida también como maracuyá); madera noble nativa como el ipê y la andiroba y exótica como la caoba; además de especies fertilizantes como la inga, el cacahuananche y el botón de oro (Tithonia diversifolia).

Los sitios de demostración se codiseñaron con los agricultores familiares mediante métodos de investigación para la acción participativa con el objetivo de desarrollar opciones de agroforestería adaptadas al contexto socioambiental específico, como las aspiraciones, limitaciones y acceso a los recursos de los agricultores.

¿Estos sistemas de agroforestería también albergan biodiversidad?

Sí, mucha. Los trabajadores agrícolas y los investigadores han detectado una gran variedad de fauna nativa en los sistemas agroforestales, como ciervos, monos, perezosos, puercoespines, tapires y muchos tipos de aves, reptiles e insectos, lo cual indica sistemas ecológicamente equilibrados. Las muestras de tierra también han mostrado propiedades de un suelo muy rico y un gran potencial para el secuestro de carbono, muy por encima de los sistemas de monocultivo convencionales, y parecidas a las de los bosques secundarios.


¿Es necesaria la aplicación de herbicidas e insecticidas para producir un cultivo rentable?

No. Hay ejemplos de palma aceitera cultivada de forma orgánica a gran escala (incluso en plantaciones de monocultivos) con el uso de la gestión integrada de plagas y técnicas de desbrozamiento que no requieren pesticidas. Plantar en sistemas agroforestales biodiversos sucesionales, si se gestionan bien, también puede reducir sustancialmente o eliminar la necesidad de pesticidas porque los sistemas se vuelven más equilibrados ecológicamente, más sanos y por lo tanto más resilientes. Los sitios de demostración en el proyecto SAF Dendê, que se gestionan predominantemente de forma orgánica y agroecológica, producen una cosecha abundante.

El Proyecto SAF Dendê, con menos plantas por hectárea que las formas convencionales de cultivo, consiguió una mayor cosecha que los sistemas de monocultivo: 180 kg de racimos de fruta fresca por planta en comparación con 139 kg en monocultivos de palma aceitera. La cantidad de aceite obtenida de los frutos también fue significativamente mayor que en los monocultivos, según la medición directa de los frutos. Los métodos de cultivo en las áreas de SAF Dendê se basaron en la administración ecológica sin pesticidas.

Y aunque la producción agroecológica/orgánica puede tener un mayor coste de producción, en los sistemas agroforestales estos se pueden verse compensados por una prima de mercado y menos riesgos relacionados con las enfermedades y los mercados, además de primas potenciales en servicios ecosistémicos por productos o pago por servicios ecosistémicos, como las compensaciones de carbono. Si se añaden los costes ambientales y para la salud humana de los sistemas convencionales de monocultivo, tenemos una ecuación completamente diferente.

En última instancia, producir de forma agroecológica no sólo requiere sustituir insumos, sino adoptar principios agroecológicos y prácticas de gestión, como los cultivos intercalados con otros árboles y la integración de ciclos de nutrientes con “especies fertilizantes”, plantas que son muy eficientes en la producción de biomasa que alimentará los sistemas a lo largo del tiempo y mejorará el suelo mediante técnicas de corte y mantillo (en lugar de corte y quema). Aunque requieren más trabajo, estas técnicas y especies clave pueden restaurar la salud del suelo rápidamente, a la vez que mejoran el rendimiento, los servicios ecosistémicos y la salud de los sistemas en conjunto.

Este es uno de los temas que los socios estudian en esta investigación: crear modelos de factibilidad económica de diferentes sistemas, de más simples a más biodiversos, con y sin agroquímicos, para evaluar las compensaciones.


¿Les interesa a los agricultores del área cultivar palma aceitera en sistemas agroforestales?

En general, hay un gran apetito por la agroforestería en esta región, pero no hay mucho interés en los monocultivos convencionales de palma aceitera mediante acuerdos con empresas porque los agricultores sienten que es demasiado arriesgado dedicar tanto territorio y trabajo a un único cultivo que está sujeto a fluctuaciones del mercado y riesgos de enfermedad. Además, está el paquete tecnológico que las empresas requieren para cerrar acuerdos con agricultores: de 6 a 10 hectáreas de territorio, que no haya cultivos intercalados o muy pocos, el uso de sustancias químicas y los elevados costes iniciales que se deben pagar cuando las palmas empiezan a producir.

Una creencia extendida es que la palma aceitera no se puede cultivar con otras plantas por sus coronas dominantes y sistemas de raíces, además de los requisitos de luz, pero la alianza ha demostrado que técnicamente no hay ningún impedimento.

Tenemos la sensación de que más agricultores se interesarán en la palma aceitera si pueden intercalarla con otro o con más cultivos que también son valiosos y les darán algo en lo que contar durante los primeros cinco años mientras la palma aceitera madura para llegar al pico de producción (o si la producción está por debajo de las expectativas), entre ellos alimentos clave y cultivos comerciales. Algunos de estos cultivos, como la yuca y el maíz, puede que no tengan un valor de mercado elevado, pero son extremadamente importantes para la seguridad alimentaria de los agricultores familiares, y en muchas comunidades son una parte integral de la cultura.

El estudio que estamos llevando a cabo como parte de esta iniciativa muestra que las dificultades principales para que la adopción de la agroforestería de palma aceitera sea mayor tienen que ver con el poco acceso al conocimiento de los agricultores, como capacitación y ayuda técnica, en particular sobre sistemas agroforestales y agroecológicos, además de acceso a crédito y la poca disponibilidad de trabajadores en las haciendas para gestionar sistemas grandes, relativamente complejos y que requieren un trabajo intensivo.

Aunque es importante subrayar que algunos agricultores pueden ganarse muy bien la vida sólo con la palma aceitera, otros no llegan a los requisitos mínimos de las empresas (disponibilidad de territorio y ser parte de una asociación, entre otros) y el paquete ecológico/modelo de negocio que practican las empresas de palma aceitera contrasta claramente con el uso de la tierra diversificado y heterogéneo, y las estrategias de subsistencia en las que la agroforestería tiene un papel importante.

Las principales limitaciones para producir sin pesticidas no son técnicas ni agronómicas, sino que principalmente son cuestión de sustituir los insumos. Se trata de ofrecer a los agricultores acceso al conocimiento en el uso de insumos orgánicos, fortalecer la cadena de suministro para esos insumos y adoptar técnicas agroecológicas, como el compostaje para producir fertilizante orgánico en las chacras a partir de la biomasa disponible, convirtiendo un problema en una solución.


¿Cómo pueden las empresas como la que centra la investigación de Mongabay en Tomé-Açu mejorar sus operaciones para responder a las preocupaciones sanitarias y ambientales que despiertan?

Las empresas de palma aceitera en general (en esta región y más allá) pueden abordar muchas de estas preocupaciones con la adopción de técnicas de gestión y principios agroecológicos en sus sistemas, como la diversidad de especies mediante los cultivos intercalados, introducir árboles en las plantaciones, la poda intensiva y el abono para acelerar el ciclo de nutrientes y la gestión integrada de plagas, entre otras cosas.

¿Cuál es el potencial de la palma aceitera agroforestal en Brasil y en el mundo?

Creemos que hay un gran potencial para la agroforestería de palma aceitera en Brasil y en todo el mundo. Claramente, ofrece opciones para mejorar los servicios ecosistémicos a la vez que se reduce el riego para el agricultor, se refuerzan los medios de vida y se reducen los efectos del cambio climático.

Apoyamos al gobierno del estado de Pará para mejorar el ambiente propicio mediante los programas Amazonía Ahora y Territorios Sostenibles para programas de desarrollo de bajo carbono, y buscamos asociaciones para atraer inversiones de impacto (sostenibles). Otra barrera importante para la ampliación es la debilidad de la cadena de suministro de germoplasma (la plantación de materiales como plántulas, semillas, esquejes), particularmente para especies agroforestales y árboles nativos de fruta y madera, que son clave para asegurar sistemas más biodiversos.


¿Hay algo más que quiera decir sobre su investigación?

Las prácticas regenerativas adoptadas en los sistemas agroforestales establecidos en 2008 tuvieron como resultado más fertilidad y reservas de carbono en el suelo, considerablemente más que los sistemas de monocultivo, de modo que aumentaron el potencial para mitigar el cambio climático. La administración agroecológica también favoreció una mayor diversidad de microorganismos, en un rango entre un 92% y 238% en el sistema agroforestal en comparación con los monocultivos.

Andrew Miccolis es coordinador de país en Brasil en World Agroforestry y autor de Agroforestry Systems for Ecological Restoration: How to reconcile conservation and production. Options for Brazil’s Cerrado and Caatinga biomes (Sistemas agroforestales para la restauración ecológica: Cómo reconciliar la conservación y la producción. Opciones para los sistemas del Cerrado y Caatinga en Brasil), que está disponible para descarga en inglés y portugués.

Este artículo fue publicado originalmente en la revista internacional de conservación natural Mongabay Latam.