Felipe Harboe por movimientos en Seguridad: "Es evidente que ha habido un error manifiesto"
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Andrea Sepúlveda

Periodista en Radio Bío Bío Santiago

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Ética y transparencia de BioBioChile

El allanamiento a la casa matriz del Banco Santander en Santiago, en el marco de una investigación por lavado de dinero, abrió un nuevo flanco en la discusión sobre seguridad en Chile. El caso, que involucra a un alto ejecutivo bancario y redes vinculadas al crimen organizado, evidenció —según expertos— un fenómeno más profundo: la infiltración en instituciones clave.

Penetración institucional en marcha

El abogado y exsubsecretario del Interior, Felipe Harboe, sostuvo que este tipo de casos no son aislados, sino parte de una evolución del crimen organizado en el país.

“Hace tiempo que el crimen organizado ingresó a Chile, no solo en el control territorial, sino también en el lavado de activos”, afirmó.

En esa línea, explicó que el dinero proveniente de delitos como extorsiones o narcotráfico necesariamente termina en el sistema financiero. “Esto puede ocurrir en la banca, en empresas de transferencia o incluso en fintechs a través de criptoactivos”, advirtió.

Para Harboe, el caso del banco refleja una fase más avanzada: la penetración institucional. “Probablemente vamos a ver más situaciones como esta, en distintas instituciones y escalas”, señaló.

Extorsión, control territorial y crimen transnacional

El análisis del experto apunta a que el crimen organizado ya superó la etapa inicial de instalación en el país.

“Primero fue el asentamiento, luego el control territorial, y ahora estamos viendo la penetración institucional”, explicó.

Además, destacó el carácter transnacional del fenómeno. “Hoy los delitos se coordinan desde cárceles en el extranjero. Eso obliga a Chile a sofisticar su capacidad de inteligencia”, agregó.

Homicidios: baja con dudas y aumento de impunidad

Consultado por la evolución de los homicidios, Harboe advirtió que la baja en las cifras no necesariamente es una señal positiva.

“No podemos saber si la disminución se debe a mejores políticas o a que ya hay control territorial de ciertas bandas”, afirmó.

También alertó sobre un cambio estructural: la irrupción del sicariato. “Antes había relación entre víctima y victimario. Hoy eso se rompe y aumenta la impunidad”, explicó.

Según detalló, la tasa de resolución de homicidios ha caído a cerca de un 65-70%, dejando un 30% de casos sin resolver.

Los traspiés del Gobierno en seguridad/h2>

En el plano político, Harboe fue crítico con el manejo del Gobierno en materia de seguridad, apuntando directamente al inicio de la administración de José Antonio Kast.

“Es evidente que hubo un error manifiesto. A menos de tres meses, el propio Presidente reconoce que la persona a cargo no era la adecuada”, sostuvo.

A su juicio, la principal falencia fue la falta de preparación. “Todos pensábamos que había un plan robusto. Quedó claro que no existía”, dijo.

Asimismo, cuestionó la brecha entre promesas de campaña y ejecución: “Lo que se decía no se condice con lo que se está haciendo. Y la ciudadanía empieza a exigir”.

Expectativas: entre la esperanza y la incertidumbre

Pese al diagnóstico crítico, el investigador señaló que aún es posible revertir la situación, aunque con cautela.

“Quiero tener esperanza, pero esto requiere medidas concretas. Si no mejoramos la seguridad, vamos a afectar la inversión y la vida cotidiana”, concluyó.

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