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Un nuevo sistema frontal en Chile pone en alerta por la deuda ambiental que arrastra el país, con un 58% de antiguos vertederos que no se adaptaron a normativas actuales. Expertos señalan falta de planes para tratar los pasivos ambientales, lo que aumenta riesgo de contaminación en episodios de lluvias intensas. Urge implementar medidas de mitigación como barreras y zanjas de contención. La proliferación de vertederos irregulares se debe a la dificultad para habilitar nuevos rellenos sanitarios, proponiendo una planificación macrozonal para coordinar la gestión de residuos, fomentar la economía circular y aprovechar residuos orgánicos como fuente de energía.
La llegada de un nuevo sistema frontal a distintas regiones del país vuelve a poner el foco sobre una deuda ambiental que Chile arrastra desde hace años. Cerca del 58% de los sitios de disposición de residuos corresponde a antiguos vertederos que no lograron adaptarse a la normativa vigente cuando el país migró hacia el modelo de rellenos sanitarios, situación que hoy aumenta el riesgo de contaminación ante episodios de lluvias intensas.
El director del Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de Recursos de la Universidad del Desarrollo, Alex Godoy, explicó que el problema no radica en que estos recintos operen ilegalmente, sino en que nunca existió un plan para hacerse cargo de los pasivos ambientales que quedaron tras el cambio regulatorio. Según señaló, hubo iniciativas de cierre, pero sin incentivos ni inversiones suficientes para completar esos procesos, lo que permitió que muchos de estos sitios permanecieran abandonados.
El especialista advirtió que las precipitaciones pueden generar filtraciones hacia napas subterráneas y otros problemas ambientales, especialmente en los vertederos ya identificados por las autoridades.
Frente al escenario pronosticado, planteó que una de las medidas más urgentes es implementar obras de mitigación, como barreras o zanjas de contención, para evitar inundaciones que expongan a las comunidades cercanas a estos antiguos vertederos.
Godoy también sostuvo que la dificultad para habilitar nuevos rellenos sanitarios ha favorecido la proliferación de sitios de disposición irregulares. A su juicio, la solución recae en desarrollar una planificación de carácter macrozonal que permita coordinar la gestión de residuos entre varias regiones, reducir el traslado de basura por largas distancias y vincular la disposición final con estrategias de economía circular y recuperación de materiales.
En esa línea, el académico afirmó que los residuos orgánicos representan cerca del 60% de la basura generada en el país y que, mediante una infraestructura adecuada, podrían transformarse en una fuente de energía a través de la captura de metano, además de recuperar agua para riego. Sin embargo, advirtió que avanzar hacia ese modelo requiere mayor coordinación entre las políticas de economía circular, la gestión de residuos y el desarrollo de infraestructura.