Director del Centro Sismológico aclara qué podría pasar con Santiago y la Falla de San Ramón
Foto autor

Felipe Delgado

Periodista. Editor de Prensa Región Metropolitana en BioBioChile.

La información es de Néstor Aburto

Foto autor

Néstor Aburto

Periodista. Director de Contenidos en Radio Bío Bío Santiago

Publicado por Felipe Delgado

visitas

Ética y transparencia de BioBioChile

VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Los terremotos que devastaron Venezuela reabrieron el debate sobre la actividad sísmica en Chile. El director del Centro Sismológico Nacional, Sergio Barrientos, explicó en El Tema del Día de Bío Bío TV las diferencias entre ambos fenómenos y abordó uno de los temas que más inquieta a los habitantes de Santiago: la Falla de San Ramón.

Los terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 que devastaron Venezuela, dejando más de 200 fallecidos, más de 1.500 heridos y decenas de personas desaparecidas, volvieron a instalar una pregunta que cada cierto tiempo resurge entre los habitantes de Santiago: ¿podría la Falla de San Ramón generar un terremoto de similares características bajo la capital chilena?

La interrogante fue abordada por el director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, Sergio Barrientos, quien explicó que, aunque ambos fenómenos corresponden a terremotos, obedecen a mecanismos tectónicos completamente distintos y que, de acuerdo con la evidencia científica disponible, la Falla de San Ramón presenta un comportamiento independiente de los grandes terremotos de subducción que habitualmente afectan al país.

Durante una entrevista concedida a Radio Bío Bío, el especialista comenzó explicando por qué el terremoto venezolano provocó un nivel de destrucción tan elevado pese a tener magnitudes inferiores a algunos sismos registrados históricamente en Chile.

Según detalló, uno de los factores determinantes fue que la ruptura ocurrió a escasa profundidad.

“Quizás dentro de las más importantes está el hecho de que la fuente sísmica, es decir, la zona de ruptura, la falla que se activa es muy superficial, está entre los primeros 20 kilómetros de profundidad”, señaló.

Barrientos explicó que esa condición provoca que la energía liberada por la falla prácticamente impacte de manera directa sobre las ciudades cercanas.

“Si uno está ubicado a un kilómetro de esa falla, prácticamente está situado sobre la falla y recibe esos desplazamientos con mucha fuerza”, indicó. A ello, agregó, se suman otros factores igualmente relevantes, como la calidad del suelo y la resistencia de las edificaciones.

“Si el suelo es poco consolidado, amplifica las ondas sísmicas. Y, por último, es muy importante la vulnerabilidad de cómo están construidas las edificaciones y si cumplen o no con normas antisísmicas”, explicó.

¿Puede ocurrir algo similar en Santiago?

A partir de esa explicación surgió inevitablemente la consulta sobre la Falla de San Ramón, una estructura geológica ubicada al pie de la cordillera de los Andes y que atraviesa parte del sector oriente de la región Metropolitana.

Frente a esa posibilidad, Barrientos fue enfático en señalar que los estudios realizados hasta ahora muestran que esta falla posee un comportamiento propio.

“En realidad, un terremoto como en la Falla de San Ramón aparentemente tiene sus ciclos determinados”, sostuvo.

El académico explicó que las investigaciones paleosismológicas realizadas sobre esta estructura indican que el último gran evento ocurrió hace aproximadamente 8 mil años y que existe evidencia de otro terremoto ocurrido cerca de 17 mil años atrás.

“Se ha determinado hasta el momento que hubo un terremoto en la Falla de San Ramón hace unos 17 mil años y otro hace unos 8 mil años. Esas son las fechas que se han podido datar para su actividad sísmica”, afirmó.

Una dinámica distinta a los terremotos de subducción

Barrientos recalcó que los grandes terremotos que históricamente afectan a Chile —como Valdivia 1960, el 27F de 2010 o Illapel 2015— se producen por el contacto entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, fenómeno conocido como subducción.

Esos eventos, explicó, presentan una recurrencia completamente distinta. “Los terremotos de contacto aquí frente a la zona central tienen períodos de recurrencia del orden de 80 a 100 años. Son mucho más frecuentes que los que ocurren en la Falla de San Ramón”, indicó.

Precisamente por esa diferencia temporal, el director del Centro Sismológico sostuvo que ambos sistemas no necesariamente están conectados entre sí. “Aparentemente, funcionarían de manera un poco independiente. La Falla de San Ramón tendría su propio ciclo de actividades”, señaló.

Los terremotos pequeños no evitan uno grande

Durante la conversación también abordó uno de los mitos más extendidos entre la población: la creencia de que numerosos temblores pequeños “liberan energía” y disminuyen la posibilidad de un gran terremoto.

Barrientos descartó esa idea.

Explicó que, en el caso de la zona de subducción chilena, quienes realmente acomodan el desplazamiento acumulado entre las placas tectónicas son los terremotos de gran magnitud.
“Los más chicos muy poco hacen, muy poco aportan. Son los grandes los que acomodan el movimiento de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana”, afirmó.

Chile sigue siendo uno de los países con mayor actividad sísmica

El director del Centro Sismológico también comparó la actividad tectónica de Chile con la registrada en Venezuela.

Explicó que, mientras en la falla que separa la placa del Caribe de la Sudamericana el desplazamiento anual alcanza aproximadamente dos centímetros, en el margen chileno la convergencia entre la placa de Nazca y la Sudamericana llega a cerca de 6,6 centímetros por año.

“Esa es la razón por la cual la actividad sísmica en Chile es mucho mayor y también los terremotos alcanzan magnitudes más grandes”, indicó.

Esa diferencia, añadió, explica por qué Chile ha registrado los terremotos instrumentales más grandes de la historia, incluyendo el de Valdivia de 1960, de magnitud 9,5.

Las declaraciones de Barrientos buscan aportar contexto científico en momentos en que la tragedia ocurrida en Venezuela volvió a instalar el temor sobre la Falla de San Ramón.

Si bien el especialista reconoce que esa estructura geológica es activa y capaz de generar terremotos, enfatiza que la evidencia disponible indica que responde a un ciclo distinto del de los grandes terremotos de subducción que caracterizan la sismicidad chilena y que, hasta ahora, no existe evidencia de que ambos procesos estén directamente vinculados.

LO MÁS VISTO