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El 11 de enero de 1908, el entonces presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, declaró Monumento Nacional al Gran Cañón, ubicado en el norte del estado de Arizona. Hoy es considerado una de las grandes maravillas naturales del mundo y, desde 1979, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Los monumentos nacionales y Roosevelt
El Gran Cañón se extiende por 446 kilómetros de longitud, con un ancho que va desde los 2 hasta los 29 kilómetros, y alcanza profundidades cercanas a los 1.600 metros. Aunque pueblos nativos habitaron la zona desde el siglo XIII, el primer avistamiento europeo ocurrió en 1540, cuando el explorador español García López de Cárdenas, al mando de una treintena de hombres, llegó hasta el cañón tras oír relatos indígenas sobre un gran río.
Pese a encontrarlo tras 20 días de exploración, la expedición no logró descender hasta el cauce del río debido a su profundidad. Su carácter remoto e inaccesible hizo que pasaran siglos antes de nuevas incursiones relevantes. Recién en 1869, el geólogo John Powell encabezó el primer viaje en bote por los rápidos del río Colorado, recorriendo casi 450 kilómetros entre quebradas y precipicios.
Desde fines del siglo XIX, el Gran Cañón comenzó a atraer turistas, entre ellos el propio Roosevelt. Ya como presidente, impulsó una política activa de conservación ambiental y promovió la protección de tierras públicas. Así, el 11 de enero de 1908, decretó Monumento Nacional más de 3.000 kilómetros cuadrados del área del Gran Cañón, con el objetivo de preservar, según sus palabras, esta maravilla de la naturaleza para las generaciones futuras.
En este video, Nibaldo Mosciatti nos relata cómo se produjo este momento histórico.