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El 7 de enero de 1989 murió en Japón el emperador Hirohito, conocido como Showa, una de las figuras más determinantes y controvertidas de la historia japonesa del siglo XX.
Del poder absoluto a símbolo
Hirohito nació en Tokio en 1901, hijo del emperador Taisho. Desde niño se formó en la escuela de la nobleza y luego siguió una carrera militar, graduándose como oficial del ejército y de la marina.
En 1921 asumió como regente debido a la enfermedad de su padre y, en 1926, se convirtió en el emperador número 124 de la dinastía japonesa. Sus súbditos lo consideraban una divinidad viviente y concentró un poder absoluto sobre el Estado.
Durante su reinado abolió la poligamia y permitió que sus súbditos pudieran mirarlo directamente. Aunque la ley lo situaba como jefe del Ejecutivo y del ejército, tras 1931 el poder real pasó a la cúpula militar.
Hirohito aprobó la expansión japonesa en Asia y la alianza con Alemania e Italia, decisiones que llevaron al país a la Segunda Guerra Mundial. En agosto de 1945 ordenó el cese de la lucha tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.
Después de la guerra, conservó el trono bajo supervisión estadounidense. En 1946 negó públicamente su carácter divino y, con la nueva Constitución, quedó reducido a símbolo de la unidad nacional.
En este video, Nibaldo Mosciatti narra
la efeméride de la muerte del emperador Hirohito.