Un día como hoy, 13 de diciembre, pero hace 303 años atrás, el marino escocés Alexander Selkirk falleció a bordo del barco Weymouth, frente a la Costa del Cabo en Ghana, víctima de fiebre amarilla.
El verdadero Robinson Crusoe
Selkirk es conocido por haber pasado más de cuatro años como náufrago en el archipiélago de Juan Fernández, una experiencia que inspiró la célebre novela “Robinson Crusoe” de Daniel Defoe. Su historia comenzó el 1 de febrero de 1709, cuando el corsario Woodes Rogers, al mando de los barcos Duke y Duchess, llegó a una de las islas deshabitadas del archipiélago y se encontró con un hombre que vestía pieles de cabra y empuñaba un viejo mosquete: Alexander Selkirk, quien había estado solo en la isla durante cuatro años y cuatro meses.
Selkirk, nacido en 1676 en Escocia, se había embarcado en una misión corsaria en 1703, pero tras una serie de dificultades, se quedó en el barco Cinque Ports, capitaneado por Thomas Stradling. En una disputa sobre la necesidad de reparar el barco, Selkirk decidió quedarse en la isla, donde fue abandonado con escasos recursos: un mosquete, pólvora, un hacha, un cuchillo, una olla, una biblia y algunas prendas. A pesar de las duras condiciones, Selkirk logró sobrevivir alimentándose de crustáceos, tortugas marinas y, más tarde, de cabras y vegetales que encontró en la isla. Su ingenio y habilidades aprendidas de su padre, un curtidor, le permitieron adaptarse a la vida en soledad.
Tras ser rescatado por Rogers en 1709, Selkirk se unió a la expedición que capturó un valioso galeón en la costa de México y regresó a Inglaterra en 1711. Sin embargo, su adaptación a la civilización fue difícil, y se vio envuelto en peleas y problemas con el alcohol. En 1717, se alistó en la Royal Navy, pero su vida terminó trágicamente en 1721, cuando murió a bordo del Weymouth.
En este video, Nibaldo Mosciatti nos cuenta más acerca de la vida de este personaje histórico.