Durante la Bundesliga de 1941 se dio un evento sin precedentes: por primera vez en la historia un equipo que no era Alemán se coronó campeón.
Se trataba del Rapid de Viena, equipo austriaco que comenzó a jugar la Bundesliga tras la anexión de Austria a Alemania durante el régimen Nazi.
La final además era avivada por diferencias históricas entre Alemanes y Austriacos, que hicieron que el partido no sólo se jugara dentro del terreno de juego.
El partido terminó siendo ganado por los Vieneses con un marcador de 4 a 3, luego de ir perdiendo por 3 goles en contra, convirtiéndose en una de las remontadas más épicas de la historia. Tanto por cómo se dio el partido en la cancha, como por el contexto.