5 extraños efectos colaterales de perder mucho peso

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Perder peso trae numerosos beneficios, tales como la disminución del riesgo de desarrollar diabetes, dolor de espalda y enfermedades cardiovasculares, además de tener más energía y sentirte mejor consigo mismo.

Pero cuando se bajan muchos kilos -no estamos hablando de 4 o 5, sino que de 15 hacia arriba- pueden producirse algunos extraños efectos colaterales.

Así lo plantea Tricia Leahey, doctora en psiquiatría y docente de la Brown University’s Warren Alpert Medical School, en conversación con la revista de salud Men’s Health.

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Si bien las ventajas de adelgazar superan a los perjuicios, pueden producirse algunas situaciones que arriesgan el progreso o incluso pueden disuadir de continuar hasta llegar al objetivo final.

Antes de que eso ocurra, conoce cuáles son estos efectos y prepárate para que éstos no te detengan.

1. Riesgo de depresión

Aunque la obesidad aumenta las probabilidades que sufras depresión, perder mucho peso también puede hacerlo.

Un estudio de la University College de Londres, analizó a cerca de 2.000 personas con sobrepreso durante 4 años. Quienes perdieron una parte importante de su peso corporal eran 78% más propensos desarrollar depresión.

“Solemos tener grandes esperanzas en la pérdida de peso. Cuando bajamos kilos, pero encontramos que seguimos luchando contra los mismos problemas, es posible que nos sintamos frustrados o desanimados”, indica Alexis Conason, doctora en Psicología.

Para reducir el riesgo de depresión, duerme bien y consume alimentos saludables, dice Conason, añadiendo que estar bien alimentado y descansado ayuda a aumentar la capacidad de resistencia para hacer frente a los desafíos.

Si te estás obsesionando con la pérdida de peso -por ejemplo dejas de ver a tu familia y amigos por estar en el gimnasio, u obsesivamente cuentas las calorías en cada comida- acude a un psicólogo.

También visita a un profesional si experimentas signos de depresión, tales como una tristeza penetrante, aislamiento y pérdida de interés en cosas que normalmente disfrutabas, señala Conason.

2. Flacidez

Cuando la grasa se pierde, no se aprieta la carne y la piel automáticamente. Tras bajar mucho peso, puedes terminar con pliegues de piel flácida.

“La piel se extiende en el tiempo para acomodar la masa corporal extra”, afirma Adonis Maiquez, director de bienestar y medicina regenerativa en el Miami Institute for Age Management and Intervention.

Maiquez señala que cuando la grasa se va, la piel puede no tener la suficiente elasticidad para reducir su tamaño acomodándose a la forma del cuerpo actual.

La cantidad de piel suelta depende de la edad, de lo rápido que bajaste de peso, con qué frecuencia has perdido y ganado peso, y de cuánto kilos perdiste.

En los casos en que la pérdida de peso es extrema, la cirugía plástica puede ser la única manera de deshacerse del exceso de piel dice el médico Holly Wyatt, profesor de la Universidad de Colorado.

Pero si sólo se trata de un poco de flacidez, puedes tonificar la musculatura para que tu piel se vea más tensa, recomienda Wyatt. También conviene hidratar constantemente tu piel y usar cremas reafirmantes.

3. Problemas amorosos

Cuando pierdes peso en conjunto con tu pareja, tus posibilidades de éxito pueden aumentar, pero si uno de los dos no está en la misma línea, la relación puede sufrir.

Así lo señala un estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en el que se encuestaron a parejas en las que uno de los dos había perdido peso. El cambio de estilo de vida de sólo una de las partes puede llevar a discusiones y resentimientos, según el autor del estudio el doctor Lynsey Kluever Romo. Y es que la pérdida de peso puede dejar a la pareja con un sentimiento de abandono, culpabilidad, celos e incluso de pérdida de control.

Lo mejor es hablar con tu amado/a y explicarle por qué es importante para ti perder peso. Si entiende tus motivos, será más probable que te apoye, dice Conason.

4. Dolor de estómago

Wyatt señala que algunas personas que pierden peso rápidamente desarrollan cálculos biliares, es decir, piedras sólidas en la vesícula biliar.

Y es que cuando cortas el consumo de grasas en tu dieta, tu vesícula biliar no se contrae con la misma frecuencia que antes, lo que permite que la bilis concentrada pueda conducir a la formación de cálculos.

Para evitarlo, debes incluir grasas en tu dieta y así mantener tu vesícula funcionando correctamente, dice Wyatt. La grasa suele ser satanizada, pero en general las necesitamos y cuando se consumen con moderación -y del tipo adecuado- no son malas.

5. Cambios de sabor

Perder mucho peso en una pequeña cantidad de tiempo que puede alterar tu paladar. Según un estudio de la Universidad de Stanford, el 87% de los pacientes que se han sometido una cirugía para bajar de peso (bariátrica) experimentaron cambios en el gusto, sintiendo los sabores con menos intensidad. El lado bueno, es que esto los ayudó a adelgazar un poco más. Aún no se sabe con certeza qué produce ese cambio, pero lo investigadores siguen trabajando en ello.