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La salida de Jürgen Klopp: Se acaba una era en Borussia Dortmund

SASCHA SCHUERMANN | AFP
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El entrenador Jürgen Klopp se marcha del Dortmund, el club con el que le cambió la cara al fútbol alemán que gracias a él mejoró su calidad deportiva y ganó en emociones tanto dentro como fuera de la cancha.

Incluso en los momentos más amargos de su carrera en Dortmund, Jürgen Klopp supo cómo hacer disfrutar del fútbol a todos los que se interesan por este deporte, algo que logró sin tener que renunciar a sus convicciones. Desde su perspectiva, el fútbol de su equipo tenía que ser arriesgado, vertiginoso, cautivador, arrebatador, emocionante.

Y ese fue el sello que le dio al Dortmund, un equipo que recibió cansado de luchar contra el descenso en la Bundesliga para convertirlo en una potencia mundial que le ofreció al público el más atractivo fútbol que se jugó internacionalmente en los primeros años de la segunda década del siglo 21.

La era Klopp

En el verano del 2008, cuando Klopp llegó a Dortmund, el club atravesaba una de las peores crisis deportivas y financieras de su historia. Siete años más tarde el entrenador se despide dejando como legado una economía estable, dos trofeos de Bundesliga (2011 y 2012), una Copa Alemana (2012), la disputa de una final de la Champions League (2013), un torneo al que llevó al equipo durante cuatro años consecutivos.

Además, durante este tiempo el entrenador formó a un varios futbolistas de gran talento a los que convirtió en estrellas mundiales, entre ellos Marco Reus, Mario Götze, Mats Hummels, Robert Lewandowski, Nuri Sahin, Shinji Kagawa, Ilkay Gündogan, Sven Bender, Neven Subotic, Lucas Barrios, Jakub Blaszczykowski y Lukasz Piszczek.

Pero mucho más importante que los trofeos y los púpilos que consagró, fue su aporte al crecimiento del balompié alemán desde el Dortmund. Su equipo practicaría “el cuento de hadas del fútbol moderno”, como resumió el director deportivo del club, Michael Zorc, el merito de Klopp de convertir el juego de transición en un concepto deportivamente éxitoso que de paso también fue atractivo para el público.

El espectacular robo de la pelota para marchar con verticalidad a la portería enemiga a gran velocidad se convirtió en la marca registrada del Dortmund de Jürgen Klopp. El fútbol de transición, el de vertiginoso paso de defensa a ataque, no solo divirtió, sino que terminó convirtiéndose en la más importante seña particular en el rostro de la selección alemana. Joachim Löw conquistó el Mundial de Brasil 2014 con muchas herramientas forjadas por su colega del Dortmund.

El cambio necesario

Esta temporada, la séptima al frente del Dortmund, el equipo acusó problemas que Jürgen Klopp no logró solucionar porque, según dijo durante la rueda de prensa en la que dio a conocer su despedida: “para progresar se necesita espacio para dar pasos pequeños”, y ese espacio ya no lo tenía, por lo cual sentenció “se necesitaba un cambio para enfrentar el futuro, y después de meditarlo me dí cuenta que ese cambio empezaba conmigo”.

Año tras año Klopp había logrado resolver los problemas que se le presentaron, la mayoría de ellos generados por la perdida de su principal estrella de la temporada. En su momento fue el goleador Lucas Barrios, luego Nuri Sahin que se fue al Real Madrid, más tarde Shinji Kagawa contratado por el Manchester United, y al final el masivo ataque del Bayern que se hizo a los servicios de Mario Götze y Robert Lewandowski.

El entrenador supo cómo rehacer una y otra vez el equipo, formarlo de nuevo y hacerlo competitivo pese a las bajas, e incluso encontró respuestas para compensar las largas bajas por lesión de jugadores claves como Ilkay Gündogan. Pero el desgaste fue sin embargo enorme, y el castillo que logró conservar de pie enfrentando tantos huracanes se vino abajo en la presente temporada.

Las variantes tácticas que pretendió introducir a su propuesta futbolística no dieron frutos tempranos, el personal con el que intentó actualizar la versión de su juego había sido reducido al mínimo, y los rivales aprendieron a neutralizar el sistema Klopp. El Dortmund se vino abajo y el entrenador, según reconoció, empezó a meditar si había llegado el momento de hacer realidad lo que tantas veces había anunciado: “Cuando sienta que no soy el técnico perfecto para este club, me voy”.

Después de varios días de revisar lo que había hecho, y lo que tenía que hacer, Klopp solicitó a las directivas del club que le permitieran irse, lo que hoy se oficializó. “No se pueden imaginar cuán dura es esta situación, duele mucho ver cómo algo llega a su fin”, dijo al dar a conocer el final de una era que pasará a la historia del fútbol alemán.

Sobre su futuro Jürgen Klopp guardó silencio: “Solo quiero pedirles a todos que conserven de mi el mejor de los recuerdos, y que no olviden que este fin de semana jugamos contra el Paderborn”. Hasta el final de la temporada el entrenador seguirá al frente del Dortmund, con el que anunció que quiere ganar a manera de despedida la Copa Alemana, para lo cual tendrá que primero vencer en la semifinal al Bayern en Múnich, algo que ya ha hecho antes.

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