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Tenor José Azócar al fin debutó como Otello

Ópera Otello- Foto: Patricio Melo
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Desde que este destacado cantante chileno actuó por primera vez como solista en una obra lírica hace ya 26 años, muchos operáticos opinaban que por sus características vocales, algún día podría llegar a interpretar este personaje, uno de los más exigentes del repertorio para tenor, y en el cual en el pasado brillaran internacionalmente compatriotas como Renato Zanelli y el legendario Ramón Vinay. Y la oportunidad llegó este miércoles, en el estreno del elenco estelar en el elogiado montaje de la ópera de Verdi que está presentando el Teatro Municipal de Santiago.

Por Joel Poblete

Sin temor a exagerar, se puede decir que quienes tuvimos la suerte y el gusto de escuchar al tenor chileno José Azócar en sus primeras actuaciones operísticas en el Teatro Municipal de Santiago a fines de los años 80, y desde entonces hemos seguido su carrera. Siempre pensamos que en algún momento podría llegar a abordar uno de los roles más codiciados en el repertorio de tenor, y a la vez uno de los más arduos, por sus complejidades tanto vocales como psicológicas: el protagonista de “Otello”, de Verdi, patrimonio de sólo algunos grandes intérpretes en los más de 120 años de esta obra maestra, como Mario del Monaco, Jon Vickers y Plácido Domingo, en un listado muy selecto que incluye a dos chilenos, Renato Zanelli y el que para muchos ha sido quien mejor ha encarnado al “moro de Venecia” en la historia, el chillanejo Ramón Vinay.

Aunque Azócar ha desarrollado una destacada trayectoria nacional e internacional, abordando algunos de los papeles más exigentes para tenor -pese a nunca dejar de vivir en Chile, ha cantado en escenarios de países como Argentina, Uruguay, Brasil, España, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania-, aún no había abordado este personaje.

Hasta que, un cuarto de siglo después de su debut en ópera en 1988, llegó el momento, y Azócar protagoniza el elenco estelar de “Otello” en el aplaudido y elogiado montaje del director de escena argentino Pablo Maritano -con escenografía e iluminación de Enrique Bordolini y vestuario de Luca Dall’Alpi- que desde el sábado 02 se está presentando con dos repartos en la temporada lírica del Teatro Municipal de Santiago.

Encabezando este segundo elenco, Azócar tuvo al fin su debut como Otello la noche de este miércoles 06, y en más de un sentido se podría calificar esta actuación como un hito no sólo en su carrera, sino además en la escena operística local: desde el legendario Vinay que un tenor chileno no se atrevía a abordar al moro, y si había alguien que siempre pareció el indicado para hacerlo alguna vez en nuestro país, era Azócar.

Por supuesto que no era aconsejable que lo hubiera hecho en sus primeros años de carrera, pero el color oscuro de su robusta voz y la potencia y seguridad de sus notas agudas parecían predestinarlo a al menos intentarlo alguna vez en su carrera, sobre todo con el oficio y experiencia acumulados durante más de 20 años en los escenarios.

Y aunque el resultado no puede calificarse por completo de extraordinario, no deja de ser meritorio y digno de los entusiastas aplausos recibidos al final de la función, porque a sus 53 años y a pesar de que al igual que su colega en el elenco internacional (el lituano Kristian Benedikt), Azócar exhibió notorios signos de estar lidiando con algunas dificultades de salud -tosió en varias oportunidades a lo largo de la función-, su desempeño igual fue contundente.

Siempre apoyado por la eficaz, pero no demasiado incisiva dirección orquestal de José Luis Domínguez al frente de la Filarmónica de Santiago, y sin dejar de lado ciertas “mañas” habituales en él -como estar demasiado pendiente de mirar al director, algo entendible pero que siempre se puede tratar de disimular un poco más-, su encarnación del moro fue muy esforzada y comprometida; la voz sigue siendo poderosa y consiguió superar casi todos los agudos de manera muy lucida, y aunque su actuación suele ser convencional y esquemática y se queda más en lo externo de un rol tan complejo como Otello, de todos modos se notó un mayor despliegue y voluntad teatral que en otros papeles que ha interpretado.

Ya lo dijimos al comentar el elenco internacional, y en este caso también es válido: en cualquier teatro del mundo es siempre un desafío inmenso encontrar un buen Otello… y Azócar lo fue. Considerando que este era en rigor su debut en el rol, su logro es enorme, y con más rodaje y funciones en el cuerpo a futuro, es probable que su interpretación de Otello pudiera ir creciendo aún más. Pero desde ya este puede ser considerado un momento consagratorio en su vida artística, si se piensa que para muchos tenores el personaje es la cúspide de sus carreras.

Por su parte, Desdémona en estas funciones es la soprano Paulina González, sin duda uno de los talentos líricos con mayor potencial surgidos en los últimos años en Chile, como lo demostró el año pasado en dos roles tan diversos como Julieta en “Romeo y Julieta” de Gounod y la Fiordiligi de “Così fan tutte” de Mozart, por los que fue distinguida como lo mejor en Ópera Nacional 2013 por el Círculo de Críticos de Arte de Chile.

En un principio, considerando sus condiciones vocales y la acertada trayectoria que ha estado desarrollando en estos últimos años, al elegir su repertorio, quizás aún era temprano para abordar este personaje de Verdi, que si bien ha sido cantado por jóvenes sopranos líricas, de todos modos también tiene momentos que exigen un mayor peso y color vocal; afortunadamente, González supo superar las dificultades, utilizando con inteligencia y cuidado su voz, y fue una creíble Desdémona, que como era de esperar destacó, particularmente, en su bella y melancólica escena solista en el último acto, de manera especial en un hermoso y sentido “Ave María”.

Al igual que en el elenco internacional, en esta función se contó con un Yago muy convincente, el barítono argentino Fabián Veloz, de voz atractiva y bien matizado canto verdiano -aún más que en sus momentos más conocidos, como el Brindis y el “Credo”, estuvo muy bien especialmente en “Era la notte”-, tal vez más sutil y contenido que su colega en el otro reparto, de todos modos implacable como villano y funcionando como buen apoyo vocal y teatral para el Otello de Azócar.

El tenor Leonardo Navarro fue un desenvuelto y juvenil Casio, de agradable voz, mientras Emilia, un rol habitualmente cantado por mezzosopranos, fue abordado por la soprano Paola Rodríguez con seguridad vocal e importante presencia escénica, en especial en el último acto.

En otros personajes, estuvieron bien en sus respectivos cometidos otros dos cantantes nacionales: el tenor Nicolás Fontecilla como Rodrigo, y el bajo Augusto de la Maza como un heraldo. Del elenco internacional, en este reparto repiten sus roles el ruso Alexey Thikhomirov (Lodovico) y el chileno Sergio Gallardo (Montano), y nuevamente el Coro del Teatro Municipal se mostró sólido y efectivo, como ya es costumbre.

La segunda y última función del elenco estelar de “Otello” será este sábado 09, y las tres restantes del elenco internacional se realizarán los días viernes 08, lunes 11 y jueves 14 de agosto.

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