Turismo & Viajes
Lunes 29 julio de 2019 | Publicado a las 08:56
Por menos de $800: un "spa" natural en Bulgaria rodeado de playas y lagunas rosadas
Por Verónica Reyes
La información es de Agence France-Presse
visitas

Los ba√Īos de barro y sal de Burgas, un “spa” natural en el sur de Bulgaria cuyo √©xito no cesa, se abren a un nuevo p√ļblico, gracias a que las estaciones balnearias del mar Negro -de las m√°s baratas de Europa- atraen cada vez a m√°s turistas.

El paisaje es sorprendente: a poca distancia de la costa y sus playas se despliega una sucesión de lagunas rosadas rodeadas de tojos, con espesas aguas cargadas de minerales y residuos orgánicos.

La sal recolectada en una parte de las cuencas se trata en una fábrica cercana, mientras que en la otra parte de los estanques miles de visitantes pasan el día untándose con toda la cantidad que deseen de un barro que se considera tiene propiedades.

Agence France-Presse
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El agua de la zona de “spa” es el concentrado que se forma de manera natural durante el proceso de extracci√≥n de la sal cuando el agua de la cuenca comienza a evaporarse. Contiene un c√≥ctel de sustancias minerales -clorito de sodio, magnesio, potasio, azufre- recomendadas para tratar una serie de dolores, ya sean articulares o musculares.

La experiencia asegura también un momento de risas para los visitantes que se fotografían cubiertos de los pies a la cabeza por una pasta negra recogida en la cuenca de los lagos, cuya densidad, debida a la cantidad de sal, es tan alta que se flota sin esfuerzo.

Para Gerhard M√ľller, un turista alem√°n de 70 a√Īos que acude con regularidad a sumergirse en las lagunas de Burgas, no se trata de una simple atracci√≥n. Asegura que estos ba√Īos le sirvieron para reducir un persistente dolor que sufr√≠a en la espalda.

Agence France-Presse
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“Me gusta venir todo lo que puedo, es muy bueno”, asegur√≥ ataviado con un sombrero de paja y el cuerpo cubierto de barro hasta el cuello.

A Natalia Yaneva, una joven habitante de Burgas, le gusta la sensaci√≥n “aterciopelada” de su piel tras sumergirse en la sal y el barro.

Agence France-Presse
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Este “spa” improvisado al aire libre y frecuentado sobre todo por los habitantes de Burgas, fue equipado recientemente con senderos y plataformas de madera.

Los propietarios de la salina aseguran recibir cada día a 4.000 visitantes, a un euro la jornada ($775 pesos chilenos, aproximadamente).

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