Beatriz Miranda y Bruno Silva estaban viviendo la vida de sus sueños. Llevaban once años de relación, de la cual nacieron dos hijos: Nicolás de 7 y Miguel de 4 años, y residían en Sao Paulo, Brasil.

Habían decidido casarse en abril de este año, pero el que se sería uno de los días más felices de sus vidas, se transformó en una terrible pesadilla.

La familia se contagió de coronavirus unos días antes del matrimonio fijado para el 17 de abril. Los cuatro dieron positivo al virus, porque lo que tanto Bruno como Beatriz trasladaron sus oficinas a la casa y comenzaron a cuidarse.

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Al pasar los días, Bruno comenzó con síntomas más fuertes y parecía que su salud comenzaba a agravarse, por lo que decidió pedir asistencia médica. Debió ser trasladado al Hospital Regional de Asís, donde fue hospitalizado y luego ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), según relató Beatriz al medio Globo.

Los pulmones del hombre de 30 años se encontraban comprometidos en un 50% a causa del coronavirus. El virus lo afectó a tal punto que la condición de salud del joven comenzó a empeorar, y que los movimientos simples y rutinarios de una persona, como caminar, sentarse, cambiarse de ropa y bañarse le eran imposible ejecutarlos, debido a la baja saturación y al cansancio excesivo que presentaba.

“Acudió a la UCI a los 10 días, porque la saturación estaba disminuyendo. Conseguimos un lugar, se quedó una semana y luego le hicieron una nueva tomografía computarizada que detectó que tenía el 85% del pulmón comprometido“, dijo Beatriz al medio antes citado.

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Sin embargo, luego de diez días internado en el hospital, batallando contra el coronavirus, Bruno falleció el 17 de abril, fecha en la que se casaría la joven pareja.

Beatriz relata que “la posibilidad de intubar a Bruno empezó a plantearse incluso al inicio de la semana en la que falleció por la baja saturación que presentaba”.

“Luego de un día con una saturación levemente mejor, comenzamos a tener esperanzas, pero al día siguiente, su condición empeoró y el médico nos dijo que si el paciente no estaba intubado, no podría resistir”, agrega.

Sobre el matrimonio, Beatriz señala que “la fiesta estaba lista, el vestido ya estaba hecho, la fiesta pagada, el buffet, llevábamos un año planeando. Unos días antes, hace unos 15 días, llegamos a un acuerdo y decidimos posponerlo. Pero, como dije empecé a tener síntomas y todo, así que nos quitamos el foco de conseguir una nueva cita”.

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La muerte de Bruno sorprendió a toda la familia, que intenta superar el dolor de una pérdida marcada por un día que podría ser tanta celebración para todos.

“Fui en busca de ayuda psicológica. Trato de tener a Bruno siempre presente, diciendo que papá está aquí. Ya estaban resignados a lo grandioso que fueron al cielo, que se convirtieron en” estrellitas “y no pude dar la noticia. Sólo después de cuatro días pude hablar y decir que papá ‘se convirtió en una estrella’ y que estaba aquí con nosotros”, expresa la joven.

Todos creyeron que Bruno estaría en casa. Con tristeza Beatriz contó los momentos en que lo vio sufrir sin poder hablar y por haber muerto en un momento en el que estaba cumpliendo sus sueños. Bruno dejó a su esposa, padres, amigos y dos hijos.