Afrontar una pérdida es de los dolores más difíciles que pueden sufrir los seres humanos, más cuando a los padres les toca despedir a su hijo, peor aún si se trata de un niño de solamente 5 años. Dejando a un lado la tristeza y el dolor que esto puede generar, también es importante sacar el mayor provecho posible de los últimos instantes, ya que los imborrables recuerdos son lo único que queda y en eso se enfocaron los padres de Garrett Michael Matthias, un niño norteamericano que murió hace sólo unos días víctima del cáncer.
Según informa la cadena británica BBC, Garrett nació el 26 de marzo de 2013 y murió el pasado 6 de julio tras luchar durante 10 meses con un cáncer de rabdomiosarcoma alveolar, un tumor maligno que atacó sus huesos, el nervio craneal y el oído interno antes de hacer metástasis en su cuerpo.
Según el diario norteamericano New York Times, su enfermedad inició en el mes de agosto de 2017 cuando Garrett tenía 4 años. Emilie Matthias, madre del niño explicó cómo comenzó todo: “Llegó a casa desde el preescolar un día y parecía que tenía un derrame cerebral en el lado izquierdo de su cara, parecía estar paralizado cuando sonreía”.
La familia Matthias (integrada por Garrett, Emilie, su esposo Ryan y su otra hija, Delphina) originarios de Van Meter, Iowa, tuvo que visitar muchos médicos hasta que en Iowa City, a casi 33 kilómetros de distancia dieron con el diagnóstico e iniciaron el tratamiento, el cual se basaba en 54 semanas de quimioterapia y en seis semanas de radiación.
Su caso no solamente entristeció a su familia, sino a todos los que lo conocieron ya que se caracterizaba por ser todo un bromista, en el hospital lo llamaban “calzoncillos Garrett” ya que odiaba usar cualquier tipo de pantalones y siempre se paseaba en ropa interior. Un día en una de sus sesiones, dijo que sería boxeador profesional, y que lo conocerían como “El gran calzoncillos Garrett”.
Pero lamentablemente después de unas 30 semanas de quimioterapia, el cuerpo del niño estaba cada vez más débil y el tratamiento no estaba funcionando.
“Había migrado del hueso temporal al revestimiento de su cerebro, que es lo que regula el fluido espinal”, dijo la señora Matthias. “En ese momento vinieron y nos dijeron que su cáncer era resistente al tratamiento”, explicó.
La fundación Make A Wish, que se dedica a cumplir los sueños de niños con diversas enfermedades, se ofreció a costearle un viaje a Garrett al zoológico de Florida, pero ya la enfermedad del pequeño era bastante grave, por lo que la familia prefirió ir al zoológico de Omaha, mucho más cerca de Iowa ahorrándole el duro viaje al menor.
Ese fue uno de los mejores recuerdos que se llevó Garrett, pero el viaje se vio interrumpido -dijo la señora Matthias- al New York Times. “Fuimos al zoológico el viernes por la mañana y el viernes por la noche no podía caminar”, afirmó, agregando que luego confirmaron que el cáncer se había extendido a su médula espinal.
El inusual Obituario
Al tener en claro que Garrett no podría ganar la lucha contra la devastadora enfermedad, su familia decidió ir escribiendo todo lo que decía, para que la despedida fuera a su manera. El servicio funerario Hamilton’s Funerals and After Life Services se encargó de publicar este extraordinario obituario, donde Garrett señalaba datos importantes como que su dirección era “soy un Bulldog”.
También tuvo tiempo para indicar lo que más le gustaba, como los superhéroes Batman y Thor, o las cosas que más le gustaban hacer tales como jugar con su hermana, jugar con su conejito azul, escuchar trash metal, jugar con figuras de Lego o con sus amigos de la guardería.
Entre lo que odiaba no lo dudó: “Usar pantalones, el sucio y estúpido cáncer, cuando intervienen mi catéter, y la nariz de mono que huele a pedos”. Como ya notaron, puso primero el uso de pantalones que el cáncer. También expresó: “cuando muera, voy a ser un gorila y le voy a arrojar caca a papá”.
En entrevista con BBC, Emilie Matthias explicó a qué se refería Garrett con “la nariz de mono que huele a pedos”. “Esa era la máscara que el hospital usaba para sedarlo. La máscara en sí olía a cerezas, pero cuando activaban el gas olía a pedos de cereza”, indicó.
Funeral al estilo Garrett
Garrett Michael Matthias falleció el 6 de julio pasado. Si bien iba a ser muy difícil volverlo a ver como “un gorila que le arrojara caca a papá” todas sus otras peticiones especificadas en su obituario se podían tratar de cumplir.
Según CNN en español, dijo: “Quiero ser quemado (como cuando murió la mamá de Thor), los funerales son tristes, yo quiero cinco casas inflables porque tengo cinco años, a Batman y conos de nieve”, señaló Garrett.
Hace unos días, los padres de Garrett organizaron un evento llamado “celebración de la vida” al cual, según Emilie en sus declaraciones a BBC Mundo, acudieron unas 750 personas aproximadamente.
Sus padres cumplieron todos sus deseos con cinco casas inflables, Batman junto a otros superhéroes y hasta la despedida al estilo Asgard (tierra de Thor). Contrataron a un arquero que disparó una flecha con fuego a una pequeña barca construida por su abuelo, que tenía un escudo que Garret recibió en un festival del Renacimiento, por tener el mejor estilo de la mitología nórdica.
Las palabras del abuelo
En una entrevista a The New York Times el Sr. Krueger, abuelo de Garrett, habló de la nobleza de su nieto y su ingenuidad. “Una vez le preguntó a su abuela cuándo se iba a curar su cáncer. Bueno, la abuela no pudo responder esa pregunta y le rompió el corazón. Pero ya está hecho”.
Paralizado por el cáncer cuando alcanzó su médula espinal, Garrett siguió pensando en la comodidad de su abuelo señaló Krueger: “Abuelo, venga a sentarse en esta silla, será más cómodo para usted”.
“Me hubiera gustado tomar su lugar y haber muerto por él si hubiera podido vivir, pero sabes que no puedes hacer eso”, dijo Krueger. “Dios no permite eso”, añadió.
El señor Krueger cerró diciendo que construir el bote para Garrett es lo menos que podía hacer, el obituario publicado por Hamilton’s Funeral Services, cierra indicando que los padres intentarán cumplir la última petición del niño, convertir sus cenizas en un árbol.
“Un entierro privado de las cenizas de Garrett se llevará a cabo más adelante una vez que sus padres descubran cómo hacer que sus cenizas se conviertan en un árbol y ubiquen una reserva natural, para que su árbol resida en un área protegida”, señalaron.
Aunque Garrett tuvo que partir muy temprano, demostró cómo una terrible enfermedad, se puede afrontar de una mejor forma.