Sociedad
Miércoles 31 julio de 2019 | Publicado a las 08:29
El barco de ca√Īa que cruzar√° el mediterr√°neo para replicar odisea de hace 4.000 a√Īos
Por Denisse Charpentier
La información es de Agence France-Presse
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¬ŅPudieron los egipcios cruzar el mar Mediterr√°neo en barcos de papiro hasta el mar Negro hace m√°s de 4.000 a√Īos? Para comprobarlo, un grupo de investigadores quiere emprender esta odisea en una nave similar construida en Bulgaria.

El “Arbora IV”, una nave con forma de “drakkar” (barco vikingo) ensamblada con esmero por un equipo internacional en Beloslav, cerca de Varna, en la costa b√ļlgara, ser√° botado dentro de poco e iniciar√° su traves√≠a a mediados de agosto.

Seg√ļn el investiga alem√°n Dominique Goerlitz, que ide√≥ el proyecto, los egipcios atravesaron el Mediterr√°neo hasta el mar Negro para conseguir el metal necesario para la construcci√≥n de sus monumentales pir√°mides.

Nikolay Doychinov | AFP
Nikolay Doychinov | AFP

La hip√≥tesis dista mucho de crear consenso entre los cient√≠ficos pero est√°, seg√ļn Goerliz, acreditada por unos escritos del historiador Her√≥doto. As√≠, “con el Arbora IV, queremos probar que ese tipo de comercio era posible desde finales del Neol√≠tico”, explic√≥ a la AFP.

Pero, para ello, necesitaban una embarcaci√≥n. Construirla no supuso un gran problema para este investigador alem√°n, que ya ha liderado antes tres proyectos similares, incluyendo un intento de cruzar el Atl√°ntico en 2007. El “Arbora III” zarp√≥ de Nueva York y casi alcanz√≥ las Azores, pero zozobr√≥ en una tormenta tras 56 d√≠as en el mar.

Como en ese proyecto anterior, el investigador recurri√≥ a la pericia de aimaras del lago Titicaca, en los Andes bolivianos: Ferm√≠n Limachi y su hijo, Yuri, cuya comunidad ha cultivado hasta nuestros d√≠as el arte de crear embarcaciones de ca√Īa, e incluso islas artificiales.

Nikolay Doychinov | AFP
Nikolay Doychinov | AFP

El resultado es bastante impresionante: con 14 metros de eslora, el “Arbora IV” parece una embarcaci√≥n bastante robusta y relativamente c√≥moda, con dos grandes cabinas. Dotada de un m√°stil de madera, cuenta con dos velas de lino de 62 y 40 m2.

Se necesitaron dos kil√≥metros de cuerda para formar haces con las 12 toneladas de ca√Īa utilizadas, precis√≥ Ferm√≠n Limachi, cuyo padre, Jos√©, particip√≥ en 1970 en la aventura del “Ra II” del noruego Thor Heyderahl, uno de los primeros intentos de arqueolog√≠a experimental mar√≠tima.

Los papiros utilizados por los antiguos egipcios ya no crecen en cantidad suficiente, por lo que el “Arbora IV” fue construido con ca√Īas totora importadas del lago Titicaca.

Nikolay Doychinov | AFP
Nikolay Doychinov | AFP

Minic√°maras de aire

Ahora, queda por ver si el barco logrará esquivar todos los peligros que depara el mar durante las cerca de 700 millas náuticas (1.300 km) hasta Creta, meta de la travesía.

“La cuesti√≥n principal es saber si este barco de ‘papiro’ es capaz de resistir el viento que sopla en las C√≠cladas y en el mar Egeo”, admiti√≥ Goerlitz.

Durante sus primeros d√≠as en el agua, las ca√Īas que conforman la embarcaci√≥n absorber√°n m√°s de 5 toneladas de agua, lo que asegurar√° su lastre y su futura estabilidad en el mar, destac√≥ el investigador.

Seg√ļn √©l, aunque la tecnolog√≠a pueda parecer rudimentaria, el barco presenta una flotabilidad incomparable pues las ca√Īas le aportan “miles de millones de c√°maras de aire y no puede romperse ni naufragar de golpe”.

Nikolay Doychinov | AFP
Nikolay Doychinov | AFP

Eso s√≠, la tripulaci√≥n, compuesta por voluntarios de ocho pa√≠ses, contar√° con medios de comunicaci√≥n por radio y sat√©lite, imprescindibles para evitar cualquier choque con otras embarcaciones. “Ser√≠a totalmente arrogante y est√ļpido prescindir de ello”, consider√≥ Goerlitz, para quien “un carguero es m√°s peligroso que una tormenta en pleno mar”.

Mark Pales, un electricista holand√©s de 42 a√Īos que colabora en el proyecto de forma voluntaria, asegura que no alberga ninguna duda en cuanto a la seguridad del “Arbora IV”. “Estoy seguro al 100% de que no naufragar√° nunca”, afirm√≥. En el peor de los casos, “mientras se mantenga a flote, servir√° de bote salvavidas”.

Heike Vogel, una voluntaria alemana de 35 a√Īos, se mostr√≥ impaciente por embarcar. “Ser√° una experiencia muy excitante e in√©dita para m√≠”, subray√≥.

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