Sociedad
Las claves para dejar de tener hambre todo el tiempo
Publicado por: Constanza Navarrete
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Tomamos desayuno, pasa una hora y de nuevo tenemos ganas de comer. Almorzamos, quedamos satisfechos, pero igual podemos aceptar un postre, y más tarde, galletas, chocolates y un largo etcétera. En definitiva, siempre tenemos hambre.

Si te has preguntado por qué te ocurre esto, la respuesta es muy sencilla: el apetito y la sensación de saciedad no están siempre relacionados con la ingesta de alimentos.

Así lo afirma un estudio de la Universidad de Sheffield, que ha demostrado que el hambre no está vinculada a la cantidad de calorías ingeridas, consignó el sitio informativo El País.

Entonces hay que considerar otros aspectos porque el hambre no solamente se pasa comiendo, sino que debemos encontrar aquello que nos provoca esas ganas incontrolables de comer.

Stokpic (CC0)
Stokpic (CC0)

El hambre est√° en tu cabeza

“En el apetito influyen complicados sistemas neurohormonales localizados a nivel cerebral, que implican al sistema perif√©rico aut√≥nomo ‚ÄĒel que regula los √≥rganos y el equilibrio interno del organismo‚ÄĒ y tambi√©n al plano gastrointestinal”, explica Javier Tejedor, profesor de Alimentaci√≥n en la Universidad Internacional de La Rioja y experto en Nutrici√≥n.

Esto quiere decir que cuando tenemos el estómago vacío, el cuerpo nos pide un aporte de calorías para recuperar energía, además en la sensación de hambre influyen otros estímulos externos como el color o el aspecto de los alimentos, factores patológicos que tienen relación con trastornos alimenticios, el aspecto emocional e incluso el clima y las costumbres de cada sociedad.

Seg√ļn Rosa Mar√≠a Espinosa, nutricionista de MenjaSa (blog de nutrici√≥n), se trata de una cuesti√≥n multifactorial que se organiza en torno a tres tipos de apetitos: “el f√≠sico, el del ‘necesito comer para vivir’, el emocional, el que se revela cuando hemos aprendido a calmar las emociones comiendo y, por √ļltimo, el de paladar, aquel que nos empuja hacia determinados alimentos cuando llevamos mucho tiempo sin comer”.

Ash (CC0)
Ash (CC0)

Tal como afirma la investigaci√≥n de la Universidad de Sheffield, el hambre no se pasa √ļnicamente comiendo. En su estudio, el doctor Bernard Corfe examin√≥ los resultados de 462 an√°lisis sobre el apetito, constatando que en m√°s de la mitad no encontraron ninguna conexi√≥n entre la ingesta de alimentos y la desaparici√≥n del apetito, y que s√≥lo el 6% establec√≠a una relaci√≥n directa entre las dos variables.

En una línea similar, el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación también afirma que el hecho de tener hambre está motivado por otros condicionantes como el cansancio o el nivel de estrés y ansiedad.

Si s√≥lo se tomara en cuenta el factor fisiol√≥gico marcar√≠a la pauta: ingerimos calor√≠as, las hormonas del est√≥mago y de los tejidos grasos ‚ÄĒcomo la grelina o la leptina‚ÄĒ informan al sistema nervioso qu√© estamos comiendo y √©ste entiende que el cuerpo ha recargado bater√≠as, indic√°ndole que ya no debe comer m√°s.

Pero entonces nos surge otra duda: ¬Ņrealmente sacian los alimentos que as√≠ lo indican? Bernard Corfe afirma que “la industria alimentaria est√° llena de productos que se comercializan en base a esas propiedades, prometiendo saciar el apetito, pero no aseguran en ning√ļn caso una menor ingesta de calor√≠as”.

“De nada sirve confiar en esos productos si no trabajamos en nuestra relaci√≥n con la comida o con nuestro cuerpo”, destaca Espinosa: “Si sabemos que el apetito es conductual y no fisiol√≥gico, habr√° que trabajarlo desde ese punto de vista; todo lo dem√°s ser√° un parche que no atacar√° la ra√≠z real del problema”.

Tookapic (CC0)
Tookapic (CC0)

Una posible soluci√≥n es apostar por la educaci√≥n desde la infancia, desligando el concepto de recompensa de la comida, por ejemplo, los chocolates. “Al ni√Īo hay que premiarle con cari√Īo, no con un dulce, porque ese es el camino para configurar una relaci√≥n sana con la alimentaci√≥n”, afirm√≥ la especialista de Endocrinolog√≠a del Hospital Universitario Quir√≥nsalud de Madrid, Iris de Luna.

Por su parte, el profesor Javier Tejedor aconseja “no recurrir a productos farmacol√≥gicos, aunque se publiciten como ‘naturales’ sin la supervisi√≥n de un especialista, quien podr√° marcar la dosis y las pautas para incorporarlos”.

Agrega que, de hacerlo, quiz√°s observemos efectos a corto plazo, pero “nos expondremos a riesgos que deben ser aprobados por un profesional”, confirma.

“Est√° probado que la fibra, por ejemplo, s√≠ tiene efectos saciantes. Por lo que los productos que la utilicen tambi√©n lo ser√°n de alg√ļn modo, pero jam√°s en el mismo grado para todos, ni con el mismo efecto ni efectividad”, explica la endocrin√≥loga Diana Boj.

Parece ser que lo que conviene es plantearse antes de empezar si realmente tenemos hambre o no. “Puede no ser apetito sino aburrimiento o ansiedad. En la cultura de la inmediatez, ser conscientes de cu√°l es nuestra relaci√≥n con la comida es crucial”, afirma Iris de Luna.

Adem√°s, agrega que debemos tomar como base el ajuste entre lo que comemos y lo que consumimos, adem√°s de crear una dieta equilibrada combinada con ejercicio.

¬ŅSe puede controlar el apetito?

Sí, es posible o, al menos, se puede intentar, por ejemplo, manteniendo unos niveles correctos de hidratación.

Pero hay m√°s, seg√ļn la endocrina Diana Boj: “Se deben sustituir los zumos, aunque sean naturales, por las piezas de fruta enteras, para ingerir tambi√©n la pulpa.

Photo Mix (CC0)
Photo Mix (CC0)

“Tambi√©n conviene masticar bien y comer despacio, adem√°s de hacerlo sin distracciones como la televisi√≥n para tener conciencia y control sobre lo que estamos haciendo”, puntualiza.

Boj también enfatiza en no saltarse el desayuno y establecer un plan regular de comidas, evitar en la medida de lo posible el estrés y su canalización en forma de picoteo entre horas, prescindir del alcohol y las bebidas azucaradas.

Asimismo, aconseja tener un patr√≥n de sue√Īo ordenado y, por √ļltimo, “adquirir un estilo de vida saludable que incluya ejercicio y dieta, y entender que √©sta es para siempre, que no debe suponer pasar hambre sino asumirse como una forma constante de relacionarnos con la comida”.

En definitiva, comer siendo conscientes, determinando el origen del hambre y evitando hacerlo sin razón. Esa parece ser la pauta. Y las de arriba, algunas de las técnicas para mantener a raya el apetito desmesurado.

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