Sociedad
Miércoles 31 octubre de 2018 | Publicado a las 13:30 · Actualizado a las 14:23
Ronald O’Bryan, la escalofriante historia del "Candy Man" que mató a su hijo con dulces de Halloween
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Si hay un caso policial de Halloween que conmocion√≥ a Estados Unidos, este estuvo relacionado con Ronald Clark O‚ÄôBryan, un hombre de 40 a√Īos que en 1974 asesin√≥ a su propio hijo con un dulce envenenado en Noche de Brujas. El objetivo era cobrar dos p√≥lizas de seguro por 30 mil d√≥lares (21 millones de pesos).

Fue una noche de Halloween, hace 44 a√Īos, cuando O‚ÄôBryan sali√≥ a la calle junto con sus dos hijos, Timothy (8) y Elizabeth (5), a buscar dulces por su vecindario en Deer Park (Texas, EEUU). Los tres estuvieron acompa√Īados por Jim Bates, vecino del lugar, y el hijo de este.

Seg√ļn relata el sitio estadounidense Vice, la aventura iba bien hasta que el grupo se acerc√≥ a una casa que ten√≠a las luces apagadas. Los ni√Īos golpearon por un minuto y, al ver que no hab√≠a respuesta, decidieron ir hasta otra vivienda para seguir acumulando golosinas.

Los menores de edad fueron acompa√Īados por Bates, mientras que el se√Īor O‚ÄôBryan decidi√≥ quedarse en el lugar e intentar nuevamente conseguir caramelos. Luego de 10 minutos ocurri√≥ algo que llam√≥ la atenci√≥n de todos.

Policía Texas
Policía Texas

Ronald Clark se reintegró al grupo con cuatro barras de caramelo ácido, en el lugar dijo que sí habían moradores en la casa y sólo se habían demorado en contestar. Los dulces fueron repartidos entre los hijos de los dos adultos y otro menor que era conocido de la iglesia (4 en total).

El recorrido hab√≠a terminado y Timothy se fue a la cama con una de las barras de az√ļcar, su progenitor le hab√≠a dado permiso para comerse s√≥lo una golosina antes de dormir.

Seg√ļn sostiene el citado medio, el peque√Īo se quej√≥ ante su padre que el caramelo estaba demasiado √°cido, por lo que el adulto procedi√≥ a colocar encima un poco de jugo para quitarle el mal sabor. Timothy muri√≥ una hora despu√©s de comerse la barra.

El caso fue tomado por el oficial de polic√≠a Mike Hinton, quien r√°pidamente se dirigi√≥ hasta el hospital donde fue trasladado el ni√Īo para interrogar a los padres sobre lo sucedido horas atr√°s.

Despu√©s de eso se comunic√≥ con el forense Joseph A. Jachimczyk, quien le pidi√≥ consultar a la morgue sobre los olores que desprend√≠a el cuerpo del peque√Īo.

Archivo Houeston Chronicle
Archivo Houeston Chronicle

Tras preguntar al lugar, Harris indicó a Jachimczyk que de la boca del menor surgía un aliento similar a almendras. La conclusión del experto fue clara: se trataba de cianuro.

La posterior autopsia al cuerpo de Timothy reveló que las conclusiones de los dos hombres eran correctas, por lo que se inició una investigación en todo el vecindario para averiguar quien había puesto veneno en las barras.

De acuerdo a una nota del diario New York Daily News, lo primero que llam√≥ la atenci√≥n de la polic√≠a fue que el envoltorio del caramelo, que hab√≠a matado al ni√Īo, hab√≠a sido sellado con corchetes para resguardar el contenido.

Afortunadamente, las autoridades lograron sacar de circulaci√≥n los otros tres dulces en el vecindario, antes que fueran consumidos, por lo que ning√ļn otro menor corri√≥ riesgo de envenenamiento.

Mike Hinton pidi√≥ a Ronald O‚ÄôBryan que lo llevara hasta el domicilio donde hab√≠a conseguido los dulces. De esta forma dieron con William Hobby P, un funcionario p√ļblico que trabajaba en el aeropuerto de Houston.

Ronald Clark O'Bryan en el juzgado | Houston Chronicle
Ronald Clark O’Bryan en el juzgado | Houston Chronicle

Como era de esperarse, Hobby fue culpado por la policía del asesinato del menor, sin embargo, el hombre presentó una coartada que no tenía contraposición: Esa noche había estado trabajando en el terminal aéreo.

Por otra parte, su esposa e hija hab√≠an apagado las luces de la casa debido a que se les hab√≠an acabado los caramelos. Adem√°s, el testimonio de William fue corroborado por compa√Īeros de trabajo y el registro de la empresa.

El caso qued√≥ archivado por un mes, sin embargo, los detectives volvieron a contactar a Harris con un nuevo dato: hab√≠an descubierto que en enero de 1974 O‚ÄôBryan hab√≠a contratado p√≥lizas de seguro de vida para sus dos hijos por 10 mil d√≥lares, las cuales ampli√≥ a 30 mil a mediados de ese a√Īo.

Pronto la policía descubrió que el hombre tenía deudas que alcanzaban los 100 mil dólares, a esto se sumaba que había cobrado el seguro el día después de la muerte de Timothy.

Una semana despu√©s se sum√≥ otro testimonio, ya que un empleado de una compa√Ī√≠a de productos qu√≠micos reconoci√≥ que O‚ÄôBryan hab√≠a ido a consultar por porciones de cianuro, pero se hab√≠a marchado al saber que s√≥lo pod√≠a comprar 2,5 gramos.

Archivo | Asociated Press
Archivo | Asociated Press

Tras ser detenido y llevado a juicio bajo el cargo de homicidio, O’Bryan se declaró inocente y su abogado indicó que el crimen había sido obra de otros malhechores.

En ese tiempo, al no existir análisis de huellas dactilares, no fue posible probar que el sospechoso había tenido contacto con las barras de caramelo, por lo que él ocupaba la presunción de inocencia a favor.

Sin embargo, en el juicio hubo declaraciones que inculpaban a O‚ÄôBryan, b√°sicamente por parte de familiares y compa√Īeros de trabajo.

Finalmente, el 3 de junio de 1975 el jurado popular declaró al sospechoso como culpable de asesinato y cuatro intentos de homicidio. En ese momento fue condenado a pena de muerte por medio de la silla eléctrica.

Por nueve a√Īos la defensa intent√≥ detener la ejecuci√≥n de Ronald Clark, pero todos los recursos interpuestos fueron rechazados.

Finalmente, el hombre fue ejecutado el 31 de marzo de 1984. En la oportunidad la Corte Suprema de Estados Unidos indicó que el método a utilizar sería, en definitiva, la inyección letal.

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