Ana Clara Macedo dos Santos, de 13 años, murió el pasado 24 de febrero. Tenía una vida por delante y enorme expectativa de regresar a clases.

Sin embargo, el año escolar se convirtió en tragedia para su familia, según la historia consignada en el periódico brasileño Globo.

Ana Clara volvió de su jornada escolar, en la última semana de febrero, y comenzó a experimentar molestias asociadas al coronavirus. En cuestión de horas, su salud se debilitó por completo.

Estudiaba octavo básico en la Escuela Rachel de Queiroz, en Campinas, Sao Paulo. Sus maestros y compañeros están conmocionados por la pérdida.

El examen PCR de la adolescente había dado negativo. Su deceso, no obstante, fue por covid, según el parte médico.

Por lo anterior, el Departamento de Vigilancia de la Salud, en Campinas, está indagando el fallo en la prueba, la cual no arrojó la existencia del virus.

Sus padres, en tanto, han publicado emotivos mensajes de despedida para Ana Clara.

Uno de estos, ha sido el de su progenitor, Paulo Cesar Nunes dos Santos, quien difundió una fotografía de su hija, con alas de ángel. Además, compartió un registro de imágenes de los momentos más felices de la menor en Río de Janeiro, y otros lugares que recorrió durante su vida, antes que el virus se la llevara.

“Ángel del cielo, que hoy es parte del ejército de ángeles del Señor. Gracias, Padre, por darnos el privilegio de ser padres, incluso en tan poco tiempo. Pero ese poco tiempo fue de mucha felicidad. Alabado sea Dios”, expresó el hombre, ante la pérdida.

Anjinha do ceus, Aninha que hj faz parte do exército de anjos do SENHOR. Obrigado Pai, por nós ter dado o privilégio de…

Publicado por Paulo Cesar Nunes Dos Santos en Viernes, 26 de febrero de 2021

La niña texana que el coronavirus se llevó mientras dormía

Otro caso similar al de Ana Clara, tuvo lugar en San Antonio, Texas.

Makenzie Góngora, falleció 3 días después de dar positivo a coronavirus. Los días previos a su muerte asistió a sus clases de forma regular. Es ahí donde se presume que pudo contagiarse del virus, pero no se sabe a ciencia cierta.

Su madre la acostó, la noche del 9 de febrero, como todas los días. Su primera fiebre tuvo lugar el pasado 29 de enero, en la guardería a la que asistía después de clases. Posteriormente le realizaron la prueba PCR, dando positivo al virus y negativo a la de estreptococo.

Una de sus tías relató en televisión que la niña, de tan solo 9 años, tenía síntomas leves.

«Kenzie no tenía problemas respiratorios. No estaba pasando nada importante. Todos los síntomas fueron leves. Los médicos le dijeron a mi cuñada que la llevara a casa y que la pusiera cómoda, que controlara su fiebre y si pasaba un cierto punto, o si había otros problemas importantes se podría trasladar al hospital», aseguró Victoria Southworth.

Sin embargo, Kenzie fue encontrada sin vida, horas después de haber sido metida a la cama por su madre.

Aún se investiga la causa exacta de la muerte de la menor, dados los síntomas del virus, leves e intermitentes.

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¿Están en riesgo los niños?

Para abril del año pasado, casi 200 países reportaban el cierre de colegios y escuelas, a causa de la pandemia. Un informe, publicado en la BBC, citando a Unicef, asegura que el 91% de estudiantes a nivel mundial han sido afectados por la situación.

“Esto ha ocasionado una disrupción enorme en las vidas, el aprendizaje y el bienestar de los niños a nivel mundial”, aseguraba en ese entonces el organismo que vela por los derechos de la niñez.

Las cifras generaron preocupación de forma paralela a la otra angustia de los padres: el regreso de sus hijos a las aulas.

Los preparativos en cada país comenzaron a afinarse, a fin de preparar el retorno a las clases, algo que varía de acuerdo a cada nación, sus medidas sanitarias y la determinación de cada familia de enviar o no a sus hijos a la escuela.

“Los niños, incluidos los muy pequeños, pueden desarrollar covid-19”, decía Harvard, en agosto pasado, por lo tanto, era razón suficiente para meditarlo profundamente.

Pero existe otro apartado en el reporte de la prestigiosa universidad: “Muchos de ellos (niños y niñas) no presentan síntomas. Aquellos que se enferman tienden a experimentar síntomas más leves, como fiebre baja, fatiga y tos. Algunos niños han tenido complicaciones graves, pero esto ha sido menos común”.

Otra muestra numérica importante, llegó desde el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

La tasa acumulada de hospitalización pediátrica por covid-19 en el país fue de 8,0 por 100.000 habitantes entre el 1º de marzo y 25 de julio.

Se consideró que esa medición “es baja en comparación con la de los adultos”, la cual se ubica en 164,5 por 100.000 habitantes.

No obstante, algunos infantes son asintomáticos o presentan molestias leves, lo cual no significa que su salud o la de quienes les rodean no esté en riesgo.

Se habla además del síndrome inflamatorio, una enfermedad en la que se presentan, ademas de fiebre, dolor abdominal, diarrea y erupciones en la piel.

Podría ser el caso de Kenzie, la niña texana, de quien se investiga si el covid derivó en el referido síndrome.

El líder en atención pediátrica del Reino Unido, el hospital infantil Great Ormond Street (GOSH) de Londres, aclaró que ese padecimiento (similar al Síndrome Kawasaki) afectó “solo a una pequeña cantidad de niños”.

Aún así, Países como Tailandia y Taiwan extremaron las medidas debido al regreso a clases.

El periódico español 20minutos, en España, hizo eco de estas, al publicar fotografías de las prácticas preventivas en los salones de estudio. Uno de estos, en la Escuela Elemental de Dajia en Taipei.

En esa institución, los niños están protegidos, además de sus mascarillas, por paneles o barreras protectoras en sus pupitres.

Están hechos de cartón corrugado y tienen como fin bloquear la saliva de los niños, hacia sus compañeros, al momento de hablar o estornudar, si este fuera el caso.

Escuela Taipei / EFE

Cabe destacar que en Chile, el Colegio Academia Pozo Almonte (de la comuna homónima) intentó un experimento similar, anticipándose a que el Ministerio de Educación diera luz verde a la vuelta a clases.

Cubos plastificados, con base de PVC, fueron ubicados en cada escritorio, pero el poco espacio jugó en contra, generando comentarios en redes sociales ante la iniciativa que no prosperó, debido a las condiciones de infraestructura, distintas a la de otros países, tanto en recintos estatales como privados.

Colegio Academia Pozo Almonte / La Tercera