Sociedad
Domingo 22 marzo de 2020 | Publicado a las 11:55
¬ŅPor qu√© tanta gente sigue saliendo a la calle a desafiar al coronavirus? Expertos explican
Por Bernardita Villa
La información es de Agence France-Presse
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Gente en la playa, mercados abarrotados o personas que pasean peluches simulando tener un perro. El confinamiento para frenar la pandemia del coronavirus es difícil de respetar y varios estudios analizan estos comportamientos irracionales y proponen cómo atajarlos.

En Francia, donde la gente tiene que quedarse tanto como pueda en sus casas desde el 17 de marzo para evitar la propagaci√≥n del COVID-19, el presidente Emmanuel Macron advirti√≥ que el confinamiento se est√° tomando “a la ligera”.

Poco antes del anuncio de estas medidas, ya circulaban en las redes sociales imágenes de los parques llenos de parisinos tomando el sol. Desde la imposición del aislamiento, siguen viéndose videos con los mercados de la capital francesa repletos de gente.

En Alemania, las autoridades se plantean pasar a un confinamiento obligatorio, puesto que muchos alemanes, sobre todo jóvenes, hacen caso omiso de las consignas de quedarse en casa.

Los espa√Īoles, por su parte, tienen que respetar un estricto confinamiento que no les permite ni salir a estirar las piernas o tomar aire, a diferencia de Italia o Francia. Como s√≠ se autoriza sacar brevemente al perro para que haga sus necesidades, algunos han sido sorprendidos paseando peluches.

¬ŅDos mundos?

¬ŅEst√° el mundo dividido en dos, entre las personas que respetan las normas por el bien de todos y las que solo piensan en sus propios intereses?

No, hay una parte de indecisos, que suele ser mayoritaria en este tipo de situaciones, responde Angela Sutan, profesora de economía del comportamiento en el centro francés Burgundy School of Business.

“El problema es que esta gente indecisa es a la vez la m√°s importante y la m√°s peligrosa“, explic√≥ a la agencia de noticias AFP. “Si se dan cuenta que los otros no cooperan, ellos tampoco cooperan”, a√Īadi√≥.

Estas conclusiones se fundamentan en investigaciones en economía del comportamiento. Esta disciplina, a caballo entre la economía y la psicología, busca explicar por qué emergen comportamientos irracionales desde un punto de vista económico.

Uno de los principales investigadores en este campo, el austriaco Ernst Fehr, realiz√≥ un estudio en torno al a√Īo 2000 que muestra, aunque con un panel reducido de 40 personas, qu√© actitudes siguen las personas.

Una cuarta parte del grupo contribuye al inter√©s general, pase lo que pase, otra cuarta parte solo piensa en s√≠ mismo y la mitad son los famosos “contribuyentes condicionales”, es decir, esperan a ver c√≥mo se comporta la mayor√≠a.

Presión social necesaria

En este contexto, las redes sociales tienen “tendencia a mostrar demasiados malos ejemplos, lo que da la impresi√≥n que solo hay polizones”, lamenta Sutan. “Esto crea un c√≠rculo vicioso”.

Sin embargo, también puede tener un efecto beneficioso ya que permiten que las personas indignadas difundan su desaprobación en las redes sociales y hagan que las más egoístas reflexionen sobre su actitud.

“Piensan obtener un beneficio si van al parque porque han mostrado un acto de valent√≠a”, precisa Sutan. Pero si pesa sobre ellos la amenaza de la desaprobaci√≥n en las redes sociales, la osad√≠a “sale muy cara, porque (el reconocimiento en las redes sociales) es todo lo que tenemos en este momento”, agrega.

¬ŅCu√°l es entonces la mejor estrategia para que se respete el confinamiento? ¬ŅReforzar las medidas y multiplicar las multas, como en Espa√Īa o Italia, o bien, hacer un llamado a la responsabilidad de los ciudadanos, como hizo Macron?.

Una mezcla entre los dos, seg√ļn varios economistas, que consideran que es positivo el hecho de que las autoridades francesas exijan a quien sale a la calle un formulario en el que se explique la raz√≥n que justifica su desplazamiento excepcional.

“Cuando pones tu firma en un papel, hay un mecanismo que hace que la gente, si ya eran personas dispuestas a respetar las reglas, deseen tambi√©n respetar este compromiso”, dice a AFP el investigador Thierry Aimar, que ense√Īa neuroeconom√≠a en el Instituto de Ciencias Pol√≠ticas de Par√≠s.

“Esta firma crear√° mecanismos mentales que consistir√°n en respetar el compromiso para evitar una forma de disonancia cognitiva”, prosigue. “Y en el caso de la mayor√≠a de personas que ya respetaban las normas sociales, el cerebro reforzar√° la autodisciplina”, explica.

Pero el efecto puede diluirse a largo plazo, en función de lo que hagan unos y otros.

“Si los comportamientos oportunistas se desarrollan, la actitud de la gente naturalmente respetuosa con las normas puede evolucionar hacia la otra direcci√≥n”, concluye Aimar, para quien, de todas formas, en este contexto in√©dito, cual pron√≥stico es una aventura arriesgada.

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