Sociedad
Jueves 11 junio de 2020 | Publicado a las 16:44
El paraíso terrenal que puso la salud de su gente antes que la economía y donde el Covid-19 no llegó
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El nuevo coronavirus irrumpió a fines de 2019, se expandió por China en enero de 2020 y al resto del mundo al mes siguiente, situación que desencadenó una crisis sanitaria como hace décadas no se veía, la que enviará al planeta a una recesión sin precedentes desde 1929.

De acuerdo al √ļltimo recuento de la Universidad Johns Hopkins, usado como referencia a nivel internacional, son 7,4 los millones de infectados y las muertes ya casi se empinan sobre los 460 mil, pero -al menos en el plano sanitario- la situaci√≥n es muy diferente en las Islas Cook.

Perdidas en el Oc√©ano Pac√≠fico, hasta este jueves la naci√≥n polin√©sica no registra ning√ļn caso positivo de coronavirus y eso se debe al hecho que el pa√≠s, que trabaja cercanamente con Nueva Zelanda, opt√≥ por preferir la salud de sus 17 mil ciudadanos y ponerle candado a la mina de oro que explotan a trav√©s del turismo.

Pero la medida no les está saliendo barato: de acuerdo a Bloomberg Businessweek, dos tercios de la economía dependen de esta actividad que en 2019 registró un aumento del 37% en comparación al ejercicio anterior, totalizando 171 mil visitantes.

Gracias a ello, la expansi√≥n de la econom√≠a ha bordeado el 5% en los √ļltimos a√Īos, menos en 2017, cuando el alza fue de un 9,5%. No obstante, seg√ļn datos de la C√°mara de Comercio cookiana, el desplome venidero ser√° del 60%.

El desastre económico ha sido ampliamente cubierto por la prensa oceánica. Por ejemplo, el medio neozelandés Newsroom centró un reportaje en las decenas -si no cientos- de personas que se endeudaron para levantar casas de veraneo para turistas.

El éxito del turismo fue tal que muchos se entusiasmaron con la idea de capitalizar a través de una casa con el dinero de veraneantes cautivados por las blancas arenas y cálidas aguas de sus 15 islas.

Pero cuando apareci√≥ el virus los turistas desaparecieron casi de inmediato. Los √ļnicos que siguieron llegando fueron aquellos que navegaban a bordo de cruceros, naves que con el paso de las semanas, y las medidas impuestas por Nueva Zelanda, no pudieron encallar.

Acto seguido, la nación de Jacinda Ardern cerró sus fronteras a todos los extranjeros, incluso a sus vecinos más próximos, pero ahora las Islas Cook quieren que se levanten las restricciones a modo de echar a andar la economía.

Nueva Zelanda lleva m√°s de una semana sin reportar casos positivos de Covid-19 e incluso ya dio de alta al √ļltimo hospitalizado por la enfermedad, pero el gobierno de la laborista teme que existan asintom√°ticos que puedan desatar otro brote.

Las Islas Cook no son ajenas a este tipo de tragedias econ√≥micas. Seg√ļn Stuff, esto ya ocurri√≥ en 1996, cuando el d√©ficit p√ļblico era tan alto y la bancarrota se ve√≠a tan cercana que muchos islenos se mudaron a Nueva Zelanda en busca de trabajo.

Pese a todo lo anterior, en esta pasada, la decisi√≥n del gobierno local de preferir la salud de su gente en desmedro de los n√ļmeros pes√≥ m√°s.

De acuerdo a diario El Pa√≠s de Espa√Īa, y previo a la pandemia, en las 15 islas solo hab√≠an 22 m√©dicos, 110 enfermeros y dos respiradores mec√°nicos, lo que claramente resulta insuficiente a la hora de querer enfrentar una crisis de salud de esta envergadura.

A modo de apoyar el bolsillo cookiano, el ejecutivo isle√Īo lanz√≥ un paquete de ayudas por casi US$61 millones ($48.385 millones) y un bono de US$254 d√≥lares ($200 mil) para jubilados y poblaci√≥n vulnerable.

Lo anterior, con el objetivo de prestar socorro económico teniendo en cuenta que en los próximos tres meses todos los ingresos bajarán en promedio un 90%, de acuerdo a datos entregados por la Cámara de Comercio.

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