Sociedad
S√°bado 18 abril de 2020 | Publicado a las 12:30
Sin carruajes ni turistas: cuarentena en Nueva York transforma el Central Park
Por Camilo Suazo
La información es de Agence France-Presse
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Ya no hay béisbol, ni carruajes de caballos, ni hordas de turistas. Han sido reemplazados por el canto de los pájaros, caminatas solitarias y un renovado aprecio por la belleza del Central Park durante la cuarentena de Nueva York debido al coronavirus.

El parque de m√°s de 340 hect√°reas, posiblemente el espacio verde urbano m√°s famoso del mundo, suele hervir de actividad humana al comienzo de la primavera. Pero este a√Īo el protagonismo lo tiene la vida salvaje.

“La energ√≠a es tranquila, escuchas a los p√°jaros, escuchas el viento de una manera diferente”, dijo a la AFP el exbailar√≠n de ballet Timothy Foster, de 66 a√Īos, mientras paseaba a su perro Charlie cerca del castillo Belvedere, en el parque.

M√°s de 40 millones de visitantes llegan al Central Park cada a√Īo, y un enjambre de personas los recibe para venderles comida u ofrecerles paseos en bicitaxis o shows de breakdance.

Agence France-Presse
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“Perturbador”

Muchos llegan a rendir homenaje a John Lennon en el memorial de Strawberry Fields dedicado al difunto Beatle, o posan para fotos frente a una fuente similar a la de los cr√©ditos de apertura del show de televisi√≥n “Friends”.

Pero desde que los neoyorquinos recibieron la orden de hacer cuarentena a mediados de marzo, cuando la ciudad se convirtió en el epicentro de la pandemia de Covid-19 en Estados Unidos, el parque se ha convertido en un lugar para hacer rápidas caminatas en solitario y reflexiones sombrías, más que en un sitio para picnics y ruidosos deportes en equipo.

“Est√° mucho m√°s tranquilo, lo cual es agradable. Pero tambi√©n es perturbador que no haya tanta gente como siempre”, dijo la escritora Carol Hartsell, de 45 a√Īos.

Lo m√°s surrealista es la imagen de las 12 carpas blancas que componen un hospital de campa√Īa con 68 camas en medio de una gran pradera verde en el lado este del parque, que atiende a pacientes de coronavirus enviados desde centros m√©dicos vecinos.

Agence France-Presse
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El virus ha matado a m√°s de 12.000 personas en el estado de Nueva York, de un total de m√°s de 223.000 casos confirmados.

El brote coincidió con el florecimiento de los cerezos, las magnolias y los manzanos silvestres del Central Park, así como con la migración primaveral de aves de Norteamérica.

Reinitas del pinar amarillas y sinsontillos cer√ļleos juguetean junto a magnolias blancas y arces rojos, sin el barullo constante del tr√°fico terrestre y de los aviones.

Mapaches

“Puedes escuchar m√°s llamados, m√°s cantos”, dijo David Barrett, autor de un libro sobre las m√°s de 200 especies de aves que pasan tiempo en Manhattan cada a√Īo.

“Hay menos gente, menos perros, as√≠ que los p√°jaros no est√°n tan asustados”, dijo a la AFP.

Y no solo las aves están más valientes. En una de las visitas de la AFP al parque esta semana, un mapache aprovechó una calle tranquila, que normalmente desborda de corredores y ciclistas, para pasearse a sus anchas.

El Central Park fue dise√Īado por los arquitectos Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux hacia 1850 como un oasis verde para escapar del estr√©s de la vida urbana y conectar con la naturaleza.

M√°s de un siglo y medio despu√©s, con museos, teatros, cines y comercios cerrados, es uno de los pocos sitios al cual los residentes de la Gran Manzana a√ļn pueden huir para escapar de sus peque√Īos apartamentos.

“Salvavidas”

“El parque est√° realmente cumpliendo con su prop√≥sito original”, dijo Elizabeth Smith, presidenta de la Central Park Conservancy, una organizaci√≥n sin fines de lucro que ayuda a mantener el parque.

“Casi todo el mundo que se me acerca me dice ‘Menos mal que tenemos el parque, ¬Ņqu√© har√≠amos sin √©l?’. Ha sido un salvavidas para tanta gente”, dijo a la AFP.

Esta semana el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, extendió hasta el 15 de mayo la cuarentena, que ordena a los residentes permanecer en casa a menos que sea para ejercitarse un rato o hacer compras esenciales.

Didi Nitta dijo que la crisis le ha ense√Īado lo esencial que es el Central Park para su salud f√≠sica y mental.

“Es una delicia para el alma. Manhattan sin este parque es inimaginable”, resumi√≥ esta dama de 75 a√Īos que caminaba por el lugar con binoculares colgados del cuello.

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