Sociedad
Lunes 06 abril de 2020 | Publicado a las 22:20
Alemania aclama a enfermeros centroamericanos como "héroes"
visitas

En su ciudad natal, San Salvador, recibieron durante un a√Īo clases de alem√°n, lecciones de cuidado a las personas mayores y talleres interculturales. Los prepararon para casi todo, excepto para una pandemia que amenazara precisamente la vida de todos.

Para 18 j√≥venes enfermeros de El Salvador este era un sue√Īo hecho realidad. Llegaron a Alemania en diciembre de 2019 como parte del proyecto piloto “personal de enfermer√≠a de El Salvador”, iniciado por la Embajada de ese pa√≠s en Berl√≠n, la escuela vocacional “Forum Berufsbildung International” y la Agencia de Empleo de la misma urbe.

Su objetivo es aliviar la falta de personal sanitario en Alemania e inspirar a más jóvenes enfermeros del país centroamericano para que vayan a Alemania.

En este pa√≠s reciben una formaci√≥n de enfermer√≠a que dura tres a√Īos y que combina tanto el conocimiento te√≥rico en las clases como el pr√°ctico durante las horas de trabajo en los asilos de ancianos, una combinaci√≥n de teor√≠a y pr√°ctica que apenas existe en Centroam√©rica.

Héroes lejos de casa

Tienen entre 18 y 25 a√Īos y reci√©n llegaron a Berl√≠n hace cinco meses. Para la mayor√≠a de ellos es la primera experiencia en el extranjero y el primer vuelo en su vida y adem√°s tan lejos de casa.

Ninguno de ellos hubiera pensado que en tan corto de tiempo se convertir√≠an repentinamente en “h√©roes de Alemania” en medio de la crisis global por la pandemia del coronavirus.

En Berl√≠n, empresas de transporte ofrecen carreras sin costo alguno para los enfermeros de la ciudad. Uno de los hoteles m√°s conocidos, el “Adlon”, les regala vales y una peque√Īa organizaci√≥n les cocina a diario, en plena batalla contra el coronavirus.

No solo los médicos, sobre todo los enfermeros, hasta ahora subestimados en la remuneración, adquieren más importancia que nunca en la capital alemana.

“En El Salvador nos prepararon para todo tipo de eventualidades. Que pasa si no nos gusta la ciudad, si no nos adaptamos al clima fr√≠o, si queremos regresar. Pero nunca nadie pens√≥ que ocurrir√≠a algo as√≠, una pandemia que amenaza justamente al grupo de personas con el que trabajamos: los ancianos”, dijo a la DW Dennys Mel√©ndez.

“Nadie nos hubiese podido preparar para esta situaci√≥n tan extraordinaria”, agreg√≥ el profesional, que trabaja en uno de los dos asilos de ancianos del grupo “Pro Senioren” en los que se repartieron los 18 salvadore√Īos.

A pesar de haber iniciado recién su formación como enfermeros en Alemania, su trabajo ya es indispensable, desde ahora.

“Gran ayuda”

“En estos asilos a√ļn no hay ning√ļn caso de infecci√≥n”, cont√≥ orgullosa la encargada del personal en estos recintos, Katrin Eschenweck.

“Sin embargo la pandemia del Covid-19 ha cambiado notoriamente nuestro rutina. Y a pesar de esos cambios a√ļn sigue existiendo incertidumbre sobre las medidas tomadas, cada d√≠a tenemos que reprogramarnos de acuerdo a las nuevas informaciones e investigaciones que nos llegan”, relat√≥.

No obstante, con la contingencia existen medidas m√°s estrictas de higiene y seguridad en los asilos, una consecuencia de esto es que los residentes tienen prohibido recibir visitas.

“Los j√≥venes aprendices son de gran ayuda en este punto, no solo por su empat√≠a con los residentes, sino tambi√©n por su edad. Por ejemplo ayudan a organizar llamadas de Skype con sus familiares. Pero en general su trabajo es desde ya indispensable para nosotros”, coment√≥.

Una dura primavera

Ning√ļn comienzo est√° libre de roces. Los j√≥venes recuerdan como les llamaba la atenci√≥n el ritmo r√°pido de andar en las calles berlinesas y tambi√©n la manera de comunicar tan directa, algo que al principio les choc√≥.

Ahora, tan solo 5 meses despu√©s, entienden que no hay ninguna mala intenci√≥n detr√°s. “Es solo otra mentalidad”, dijo Alejandra Nayara, quien durante el fr√≠o invierno prefiri√≥ no salir mucho durante su tiempo libre.

Ella esperaba conocer mejor su nueva ciudad en primavera, pero la actual crisis ha cambiado sus planes. Así, ahora procura quedarse en casa en su tiempo libre, ya que su mayor miedo es contraer el coronavirus y transmitirlo a su lugar de trabajo.

“La responsabilidad que tenemos ahora es a√ļn mayor”, admiti√≥ pensar. “En el asilo todo es desinfectado cada 15 minutos, manillas de las puertas, mesas, sillas, todo”, a√Īadi√≥.

“Nosotros solo podemos trabajar con mascarillas y guantes. Pero esta nueva situaci√≥n es particularmente dif√≠cil para los ancianos, a quienes ni siquiera se les permite ver a su familia. Si al final de la jornada noto que cada uno de ellos sonri√≥ al menos una vez durante el d√≠a, me voy contenta a casa. Esa es nuestra misi√≥n ahora mismo: mantener la calma”, detall√≥.

Sintiendo y pensando en sus familiares en El Salvador

Con sus 20 a√Īos, Alejandra es una de las m√°s j√≥venes del grupo. Su familia en El Salvador es tambi√©n una de sus principales preocupaciones, sobre todo por la incertidumbre econ√≥mica, despu√©s de que pase la pandemia y con ello las medidas tomadas en su pa√≠s.

Y es que en El Salvador, como en toda América Latina, muchas familias viven de sus negocios día a día, un frágil ingreso durante tiempos de crisis como la actual pandemia.

“A veces pienso que tendr√≠a que ir a casa para ver c√≥mo est√° mi familia. Pero tambi√©n s√© que aqu√≠ me necesitan en el asilo y ya me he encari√Īado con varios de los residentes, no puedo dejarlos solos‚ÄĚ, asever√≥ en el contacto con DW.

Esto es precisamente lo que el jefe del proyecto en la escuela de capacitaci√≥n, Helmut Riethm√ľller, aprecia de los j√≥venes salvadore√Īos: su fuerte empat√≠a con los residentes de los hogares de ancianos.

“El potencial en Am√©rica Latina todav√≠a es muy poco conocido en Alemania. Hay muchas personas j√≥venes y motivadas en la regi√≥n que a menudo tienen afinidad con Europa, tienen una cultura muy similar y simpat√≠a que es correspondida aqu√≠”, explic√≥.

“La crisis actual nos demuestra una vez m√°s que se necesitan enfermeras y enfermeros m√°s que nunca. Sin estos h√©roes del trabajo, ni un asilo de anciano ni un hospital podr√≠an funcionar”, asever√≥.

En esa l√≠nea, Riethm√ľller espera que el proyecto crezca, sobre todo con Am√©rica Latina. El siguiente grupo de los pr√≥ximos 20 enfermeros salvadore√Īos se espera que llegue en octubre de este a√Īo, quienes ya est√°n contratados en los mismos asilos de ancianos.

As√≠, la se√Īora Eschweck les env√≠a un mensaje: “¬°Los esperamos con ansias y ser√°n m√°s que bienvenidos!”

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