Sociedad
Domingo 02 junio de 2019 | Publicado a las 12:38
Bill Sisk, el militar adolescente de EEUU que vivió el Día D y el horror nazi
Por Francisca Rivas
La información es de Agence France-Presse
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Bill Sisk ten√≠a s√≥lo 17 a√Īos cuando desembarc√≥ en Utah Beach, en la costa francesa de Normand√≠a, el 6 de junio de 1944, y apenas 18 cuando vio los horrores de un campo de concentraci√≥n nazi.

Pero este antiguo G.I., como se apodaban los soldados de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, no se ve a sí mismo como un héroe.

“Era demasiado joven. No hice nada”, asegura Sisk, que ahora tiene 92 a√Īos pero est√° lleno de energ√≠a, al recibir a AFP en su casa en Lynchburg, 300 kil√≥metros al sur de Washington.

“Si usted buscaba a un h√©roe, no lo ha encontrado”, agrega el modesto veterano de guerra del D√≠a D, la invasi√≥n aliada contra el dominio nazi hace 75 a√Īos.

Herbert “Bill” Sisk todav√≠a era un estudiante de secundaria de 16 a√Īos en 1943, cuando se enrol√≥ en el Ej√©rcito tras mentir acerca de su edad. Fue enviado a Fort Bragg, Carolina del Norte, para una capacitaci√≥n b√°sica que deb√≠a durar cuatro meses, pero que se interrumpi√≥ luego de solo nueve semanas.

Entonces fue asignado a la 90¬™ Divisi√≥n de Infanter√≠a del Ej√©rcito de Estados Unidos y mandado con otros 15.000 efectivos a bordo del “Queen Elizabeth” para el peligroso cruce del Atl√°ntico, repleto de submarinos alemanes.

Poco despu√©s de llegar a Glasgow, Escocia, su unidad, el 359¬ļ Regimiento de Infanter√≠a, fue transferida a la capital galesa de Cardiff, donde Sisk fue entrenado como operador de radio. No sab√≠a nada sobre la fecha o el lugar de su desembarco.

“D√≠a tras d√≠a sal√≠amos a practicar y regres√°bamos, practic√°bamos y regres√°bamos. Un d√≠a salimos y luego no regresamos. Seguimos adelante”, cuenta.

“Fuegos artificiales”

Sisk desembarcó en Normandía en la tarde del Día D, cuando la playa ya había sido asegurada y se habían retirado los muertos.

“No era como Omaha Beach, en donde desembarcaron frente a un acantilado. Ten√≠an un acantilado frente a ellos. No, ten√≠amos terreno abierto. No hab√≠a nada de qu√© preocuparse”, recuerda.

Utah Beach y Omaha Beach era los nombres en clave de tramos de la costa francesa.

Sisk cargaba en la espalda un gran aparato de radio, el precursor del walkie-talkie. Como era el soldado más joven de su unidad se acercó a un grupo de hombres mayores. Uno de ellos, portando una ametralladora, le dijo que se fuera, preocupado de que la enorme antena del aparato de radio atrajera al fuego enemigo.

El joven cumpli√≥ 18 a√Īos tres d√≠as despu√©s de llegar a Normand√≠a.

“Siempre digo que tuve una gran fiesta de cumplea√Īos el 9 de junio, cuando cumpl√≠ 18 a√Īos. Y tuvimos una gran celebraci√≥n: sin pastel, ni velas, ni helados, ni regalos, pero muchos fuegos artificiales”, recuerda.

Un sargento en su unidad lo hizo su protegido. “Ten√≠a unos 40 a√Īos. Y yo era un ni√Īo. Era el chico m√°s joven de mi unidad y me puso bajo su ala”, dice. “As√≠ que me trat√≥ como a un hijo”.

Mandel Ngan | AFP
Mandel Ngan | AFP

Oro nazi

Su unidad se dirigía a Sainte-Mere-Eglise, una localidad en Normandía, pero la marcha fue lenta, mientras el enemigo aprovechaba los setos para hacer emboscadas.

Cuando Sisk llegó, el pueblo ya había sido liberado y su unidad fue enviada a Mont Castre, donde recibió un disparo en la pierna justo cuando se estaba sentando a disfrutar de su primera comida caliente en días.

Fue evacuado a Inglaterra, donde pasó cuatro meses recuperándose antes de reincorporarse a su división, comandada por el legendario general George Patton, cerca de París, para perseguir al ejército alemán en retirada hacia el este.

La 90ª División liberó a Luxemburgo y luego tomó la ciudad alemana de Fráncfort antes de avanzar hacia el noreste. Allí descubrieron oro nazi oculto en las minas Merkers el 4 de abril de 1945.

Gracias a un amigo de la polic√≠a militar, Sisk pudo ver el alijo de oro saqueado con sus propios ojos. “Tuve suerte all√≠”, dice.

Campo de concentración

Pero poco después, Patton ordenó a la 90ª División que avanzara hacia el este, donde se encontró con el campo de concentración nazi de Flossenburg.

El joven Sisk se sorprendió de lo que vio, y llevaba una cámara consigo que capturó pruebas fotográficas de los rostros hambrientos, las fosas comunes y un horno con un zapato abandonado delante.

Fue una educaci√≥n brutal para un soldado tan joven. “Uno crece muy r√°pido”, dice Sisk ahora.

Al regresar a Lynchburg después de la guerra, Sisk volvió a la escuela, aprobó sus exámenes, obtuvo un título en economía y se empleó en una cadena de grandes tiendas.

Se cas√≥, tuvo dos hijos y gracias a los pr√©stamos ventajosos de la “Ley G.I.” se construy√≥ el hogar donde a√ļn vive.

¬ŅPor qu√© decidi√≥ ir a la guerra y pelear siendo tan joven en un pa√≠s tan lejano del que sab√≠a muy poco, como muchos otros estadounidenses? Sisk se encoge de hombros antes de responder.

“No creo que lo pens√°ramos mucho”, dice. “Despu√©s de Pearl Harbor, creo que todos nos hicimos m√°s patriotas. Y a veces est√ļpidamente”.

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