Sociedad
Miércoles 03 abril de 2019 | Publicado a las 11:29 · Actualizado a las 11:35
Japón tendrá 10 días feriados por el nuevo emperador y la mitad del país no quiere el descanso
Por Francisca Rivas
La información es de Agence France-Presse
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Los japoneses dan la bienvenida a una nueva era con la abdicación del emperador, pero no ven con buenos ojos los 10 días de vacaciones consecutivos que conlleva.

Por incre√≠ble que parezca, el 45% de los japoneses se declara “descontento” con que la tradicional “Golden Week” (Semana Dorada), una serie de d√≠as festivos, se prolongue este a√Īo del 27 de abril al 6 de mayo, incluidos ambos.

Solo el 35% est√° “satisfecho”, seg√ļn un sondeo del diario Asahi.

“Confieso que con 10 d√≠as de vacaciones seguidos no s√© muy bien qu√© hacer”, declara Seishu Sato, de 31 a√Īos, quien trabaja en las finanzas en Tokio. “Podr√≠a viajar, pero estar√° a tope en todas partes y ser√° caro. Acabar√© probablemente en casa de mis padres”, a√Īade.

Los japoneses no tienen por costumbre tomar vacaciones. Seg√ļn el ministerio de Trabajo, de un promedio de 18 d√≠as otorgados a los empleados el a√Īo pasado, s√≥lo se tomaron 9.

Los que tendr√°n que trabajar tambi√©n se preocupan. “Para los padres (empleados) en el sector servicios (la restauraci√≥n por ejemplo) es un rompecabezas. Las guarder√≠as, todo estar√° cerrado”, lamenta un internauta en la red social Twitter.

Los bancos también cerrarán. Se incita a los clientes a sacar suficiente dinero por miedo de que se agoten las reservas en los cajeros automáticos.

La mayoría de los comercios permanecerán, por el contrario abiertos, una buena noticia para la tercera economía mundial, aunque se espera un impacto limitado.

Los operadores tur√≠sticos se frotan las manos. “El a√Īo pasado la mayor√≠a de nuestras ofertas tuvieron comprador”, explica Hideki Wakamatsu, portavoz de Nippon Travel Agency, que asegura tener a muchos clientes en lista de espera.

Emperador Akihito y emperatriz Michiko | Kazuhiro Nogi | AFP
Emperador Akihito y emperatriz Michiko | Kazuhiro Nogi | AFP

“Respeto”

Si no fuera por estas vacaciones extras, los japoneses acoger√≠an con total serenidad la abdicaci√≥n del emperador y el comienzo de una nueva era, llamada “Reiwa” (bella armon√≠a).

La inmensa mayor√≠a tiene “un sentimiento positivo” o “de respeto” hacia el emperador, el 22% expresa indiferencia y casi ninguno hostilidad, seg√ļn un estudio de la cadena de televisi√≥n p√ļblica NHK.

“Su forma de abordar con cercan√≠a, durante los √ļltimos 30 a√Īos, a las personas ancianas, con discapacidad, aisladas, v√≠ctimas de cat√°strofes naturales, es decir, a los abandonados por los pol√≠ticos, suscit√≥ empat√≠a, respeto”, afirma Takeshi Hara, profesor de ciencias pol√≠ticas de la Open University of Japan (OUJ).

El hecho de que el emperador Akihito se casara con Michiko, la primera boda por amor de la historia imperial, “reforz√≥ su imagen contempor√°nea”, a√Īadi√≥.

Su popularidad radica asimismo en su “conciencia de la responsabilidad de la generaci√≥n de posguerra” sobre las atrocidades cometidas por Jap√≥n, agrega Hideto Tsuboi, del Centro de Investigaciones Internacionales de Estudios Japoneses con sede en Kioto.

A diferencia de muchas monarqu√≠as constitucionales, en Jap√≥n no est√° permitido hablar mal del emperador, un fen√≥meno calificado de “tab√ļ del crisantemo”, como se llama a la monarqu√≠a japonesa.

Ritos imperiales

Aunque la prensa sensacionalista se atreve a hurgar en la vida privada de la familia imperial, “hay una presi√≥n para no criticar a la instituci√≥n imperial en p√ļblico”, afirma Hara, por miedo a represalias de fan√°ticos de extrema derecha.

En 1961, un extremista entr√≥ en casa del propietario de una editorial que public√≥ una novela considerada demasiado cr√≠tica y apu√Īal√≥ a su ama de llaves.

En 1990, el alcalde de Nagasaki resultó herido de bala tras haber estimado que el emperador Hirohito, padre de Akihito, era en parte responsable de la Segunda Guerra Mundial.

El √ļnico elemento algo pol√©mico es la financiaci√≥n con fondos p√ļblicos de ritos puramente religiosos previstos para la entronizaci√≥n de Naruhito, como el Daijosai, previsto en noviembre.

Más de 200 japoneses, entre ellos cristianos y monjes budistas, lanzaron diligencias judiciales contra el gobierno por considerar que puede quebrantar el principio de separación entre la religión y el Estado.

Recibieron el apoyo inesperado del príncipe Akishino, el hijo menor del emperador Akihito, que se convertirá en príncipe heredero en mayo.

“Me pregunto si es correcto financiar algo tan religioso con dinero p√ļblico”, declar√≥ a finales de 2018, a√Īadiendo que se lo hab√≠a hecho saber al jefe de la agencia de la casa imperial. “No me ha hecho caso”, afirm√≥.

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