Sociedad
Viernes 15 febrero de 2019 | Publicado a las 10:03
La historia del carpintero chino que rehabilita las casas del emblem√°tico "Viejo Shangh√°i"
Por Carlos Ipinza
La información es de Agence France-Presse
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Lejos de los llamativos rascacielos de Shangh√°i y de las concurridas calles del centro, Ma Jiale pule un montante de puerta de madera en uno de los inmuebles del barrio hist√≥rico de la ciudad. Este ebanista, o dise√Īador en madera, de 57 a√Īos es uno de los √ļltimos artesanos que conservan este incre√≠ble patrimonio arquitect√≥nico.

La metrópolis china es conocida en todo el mundo por sus inmensas torres de acero y cristal de su barrio financiero, que se reflejan majestuosamente en el río Huangpu.

Pero Shanghái también cuenta con muchas casas que datan de la época de las concesiones acordadas a las potencias coloniales (Francia, Reino Unido y Estados Unidos, entre otros), cuando la ciudad era el cruce cosmopolita del comercio mundial, a principios del siglo XX.

Chal√©s de etilo franc√©s, otras de arquitectura brit√°nica eduardiana o inmuebles “Art d√©co” que lograron sobrevivir a las gr√ļas de la modernizaci√≥n tras la toma del poder por parte de los comunistas en 1949.

Archivo | Agence France-Presse
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Ahora, las autoridades intentan proteger este patrimonio √ļnico, en peligro por su escaso mantenimiento. Jiale participa de esta haza√Īa, en su bicicleta, y con sus viejas herramientas atadas al manillar, recorre el distrito de Honkou para efectuar sus trabajos de renovaci√≥n.

“Si Shangh√°i solo tuviera rascacielos, no ser√≠a Shangh√°i”, comenta el carpintero, al que los vecinos del barrio llaman con respeto “Maestro Ma”. “No digo que la modernizaci√≥n no est√© bien, solo que los edificios hist√≥ricos deben conservarse” a√Īade.

Algunos son magníficos, con grandes ventanales acristalados, altos techos o chimeneas de azulejos, poco frecuentes en las casas chinas tradicionales.

En un informe de 2002, el Banco Mundial describi√≥ esta parte de la ciudad como “uno de los sitios hist√≥ricos culturales m√°s conocidos de China y de Shangh√°i”.

El Peque√Īo Tokio

Entre sus antiguos habitantes figuran escritores, un jefe comunista de finales de los a√Īos 1920 e, incluso, una exmujer de Mao Zedong, el fundador de la Rep√ļblica Popular de China.

Mientras que la lluvia se abate en el exterior, Jiale sustituye el marco de una puerta en una casa centenaria que parece recién importado de la opulenta periferia londinense.

La vivienda estaba ocupada anta√Īo por japoneses, parece ser, cuando al barrio de Hongkou se le apodaba “Peque√Īo Tokio”, a principios del siglo pasado.

El carpintero trabaja sin poder copiar ning√ļn modelo, por lo que se sirve de su instinto para fijar el montante de la puerta con el ambiente interior del apartamento, envejecido.

Archivo | Agence France-Presse
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Jiale solo utiliza herramientas transmitidas por sus predecesores, por temor a crear da√Īos con utensilios demasiado modernos.

“Las cosas hechas con m√°quinas, son demasiado fr√≠as y no tienen el toque humano”, explica.

Jiale trabaja para una empresa de gestión inmobiliaria estatal y es miembro del Partido Comunista Chino (PCC).

Tras la llegada al poder de los comunistas hace 70 a√Īos, las campa√Īas pol√≠ticas que instaban a denunciar los s√≠mbolos de la China “feudal” condenaron a numerosos edificios de estilo occidental a la decrepitud.

650 euros mensuales

El Ayuntamiento de Shangh√°i intenta recuperar el tiempo perdido y redobl√≥ esfuerzos para la restauraci√≥n, declar√≥ Jiale. Pero, en un pa√≠s en el que la gente suele tener miedo a expresarse en p√ļblico, el ebanista se√Īala que la pol√≠tica de la ciudad le parece, en ocasiones, inadecuada.

“Solo se reparan, de forma general, las ventanas, las puertas, los suelos, los marcos de madera”, indica Ma, que preferir√≠a que se dedicara m√°s dinero a la preservaci√≥n.

“Desde hace d√©cadas, los edificios hist√≥ricos de Shangh√°i no est√°n bien protegidos. Las peque√Īas reparaciones de las empresas de gesti√≥n inmobiliaria no pueden resolver ese problema”, lamenta.

Archivo | Agence France-Presse
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El hombre afirma estar preocupado por su avanzada edad, se√Īalando que est√° pr√≥ximo a jubilarse y que, de ser posible, le gustar√≠a poder transmitir todas sus d√©cadas de experiencia a alguien, pero no encuentra candidatos.

La principal raz√≥n del por qu√© a√ļn no encuentra un sucesor, se debe al bajo salario. Ma gana solo 5.000 yuanes (unos aproximados 490 mil pesos chilenos) al mes, la mitad del sueldo medio en Shangh√°i. A modo de comparaci√≥n, el piso de 50 metros cuadrados que est√° renovando se vendi√≥ hace poco por 5 millones de yuanes.

“Estoy dispuesto a ense√Īarle a los j√≥venes. Pero es dif√≠cil encontrar a alguien que quiera hacer este trabajo”, apunta.

“Mi mayor miedo, es que al cabo de tres o cinco a√Īos, nadie tenga las capacidades adecuadas y que toda la campa√Īa de protecci√≥n tenga que suspenderse” declara preocupado.

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