Sociedad
Jueves 27 septiembre de 2018 | Publicado a las 08:28
Ciudad espa√Īola decidi√≥ perder 100 mil kilos de peso: busca cambiar el estilo de vida de su gente
Publicado por: Bernardita Villa La información es de: Agence France-Presse
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M√°s deporte y menos embutidos. En la ciudad espa√Īola de Nar√≥n, miles de habitantes se han aficionado a caminar diariamente para adoptar un modo de vida m√°s saludable y perder 100.000 kilos de peso en dos a√Īos.

“En el siglo XXI, la gente se olvida de que estamos dise√Īados para caminar”, constata cada d√≠a el doctor Carlos Pi√Īeiro, un m√©dico de familia de 63 a√Īos.

Pi√Īeiro es uno de los iniciadores del programa “100.000 motivos de peso”, lanzado en enero en esta peque√Īa ciudad de Galicia.

Tan implicado est√° que no es raro verlo con sudadera en un parque, dirigiendo los calentamientos de una docena de caminantes.

  MIGUEL RIOPA | Agence France Presse
MIGUEL RIOPA | Agence France Presse

Adiós al cerdo

“En Espa√Īa, donde decimos que del cerdo se come desde la punta del rabo hasta la punta de la nariz, yo, lo primero que ech√© de mi dieta fueron las v√≠sceras de cerdo, las tripas, y tambi√©n la panceta y los embutidos”, explica Conrado Vilela Villamar, un exoperario de gr√ļas de 65 a√Īos y desde hace meses aficionado a caminar a diario.

Nar√≥n, a orillas del Atl√°ntico, tiene unos 40.000 habitantes. Entre ellos hay 9.000 personas con sobrepeso y 3.000 con obesidad, dice Pi√Īeiro.

Todo ello en una regi√≥n, Galicia, que cuenta con el mayor porcentaje de personas con sobrepeso en el pa√≠s, seg√ļn un estudio de la Sociedad Espa√Īola de Cardiolog√≠a.

“El clima es lluvioso, se est√° much√≠simo en el domicilio y hay una alta ingesta de calor√≠as diarias”, explica el doctor Pi√Īeiro, cuyo programa cuenta ya con 4.000 seguidores.

El dispositivo combina un régimen alimentario personalizado con actividades físicas adaptadas, y se ha vuelto popular en la localidad. Tiene el apoyo oficial del ayuntamiento, donde la alcaldesa Marián Ferreiro y todo su equipo se pesaron simbólicamente en una báscula gigante.

“Voy a pasear con otra gente, compa√Īeras, incluso una se√Īora de 80 y tantos a√Īos, que se agarra a m√≠”, cuenta Mar√≠a Teresa Rodr√≠guez, una ama de casa de 55 a√Īos que presume de resultados subida a la balanza del centro de salud. “En marzo pesaba 82 kilos, ahora 70”, dice.

Su jornada incluye una hora y media de marcha o de gimnasia, adem√°s de la clase de baile del viernes, pues gracias a la dieta y al ejercicio no le duelen ya las piernas.

En la ciudad, 18 restaurantes proponen platos menos ricos en calorías, que privilegian los productos del Atlántico.

“Sustituyo las sales por algas, infusi√≥n de pescado o un simple mejill√≥n deshidratado, y las mantequillas por aceite de oliva virgen”, explica Diego Platas, chef del “Refugio”, mientras cocina jurela, un pescado barato de la zona.

    MIGUEL RIOPA | Agence France Presse

MIGUEL RIOPA | Agence France Presse

“Pedaleo mientras leo”

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a los europeos que el incremento de la esperanza de vida podría verse truncado bajo el efecto del sobrepeso en una parte cada vez mayor de la población.

“No es f√°cil convencer a la gente, para nada. Algunos dicen: ‘Faltar√≠a m√°s, que el m√©dico me dijera lo que tengo que hacer"”, se√Īala el doctor Pi√Īeiro.

El m√©dico tiene sus esperanzas puestas en los ni√Īos
, sensibilizados en la cuestión gracias a un proyecto piloto en el colegio Jorge Juan, que cuenta con profesores de lo más motivados.

As√≠, cuando llega el recreo “salimos a pasear media hora cada d√≠a en el paseo mar√≠timo, los alumnos de secundaria y los profes, todos juntos”, dice Mar√≠a Jos√© Cazorla, una docente de 55 a√Īos que ha perdido 14 kilos en un a√Īo.

En este centro, los 224 alumnos tienen la posibilidad de hacer una hora diaria de actividad f√≠sica. Los m√°s reacios tienen la opci√≥n de subirse a una bicicleta est√°tica, como parte de la actividad “pedaleo mientras leo”.

Los alumnos que viven cerca son animados a venir a pie, en bicicleta o en monopatín.
Una pulsera electrónica avisa a sus padres de que han llegado bien.

Adem√°s, en el colegio se distribuye fruta por la ma√Īana, por lo que presume del eslogan “eng√°nchate a la fruta”. Eso s√≠, a los ni√Īos “nunca se les habla directamente de peso”, porque podr√≠a ser “estigmatizador”, a√Īade el doctor Pi√Īeiro.

M√°s all√° de los 100.000 kilos que perder, el m√©dico espera que la gente adopte “un estilo de vida saludable, para frenar las enfermedades cr√≥nicas” y de paso las hospitalizaciones y los gastos en salud.

  MIGUEL RIOPA | Agence France Presse
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