Sociedad
Empleo penitenciario: así se trabaja en algunas prisiones del mundo
Publicado por: Jonathan Morgan
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Los incendios que actualmente azotan el norte del Estado California han sido catalogados como los más letales en su historia. A la fecha, las llamas han consumido cerca de 86.000 hectáreas y destruido más 5.700 edificaciones. Un desastre por donde se mire. A pesar del profundo impacto medioambiental y económico generado, cerca de 4 mil reclusos formen parte del contingente de bomberos que combate el incendio, abriendo el debate acerca de las oportunidades laborales para este segmento de la población.

En el caso de California, el trabajo de reclusos en este tipo de siniestros no es reciente. Desde 1946, el Estado brinda a su población penal la oportunidad de participar en este programa, cuyos beneficios contemplan incentivos monetarios e incluso reducción de sentencias.

De esta manera, los internos ganan US$2 (unos 1.300 pesos chilenos) al día con un bono extra de US$1 (650 pesos) por combates exteriores de incendios, regalía que se suma a una reducción de dos días de sentencia por cada jornada de trabajo. Para formar parte de esta iniciativa, a los postulantes se les exige un registro de buena conducta, quedando descartados aquellos condenados por asesinatos, secuestros, asaltos, entre otros.

David McNew | AFP
David McNew | AFP

A pesar del √©xito en California, el trabajo penitenciario en Estados Unidos dista de ser perfecto y hay sectores que piden reformarlo. Fue as√≠ como en 2016, diversas organizaciones llegaron incluso a declarar huelgas de hambre en 24 estados por lo que consideran ‚Äúuna forma de esclavitud moderna‚ÄĚ, exigiendo compensaciones justas por el trabajo en las c√°rceles. La realidad es que los internos reciben entre 12 y 40 centavos por hora trabajada e incluso, en algunas prisiones federales de Arkansas o Georgia, no son remunerados.

De acuerdo al peri√≥dico espa√Īol El Pa√≠s, si el universo de 900 mil reclusos norteamericanos fuera una empresa, el tama√Īo se acercar√≠a al de la compa√Ī√≠a Walmart, el principal empleador privado del pa√≠s. Cabe destacar que √©sta junto a Verizon, Starbucks, McDonalds, son algunas de las organizaciones que contratan a reclusos en Estados Unidos.

¬ŅQu√© pasa en el resto de mundo?

En el caso del viejo continente se viven distintas realidades respecto al trabajo penitenciario. Por ejemplo, en Espa√Īa, el 23% de la poblaci√≥n penal posee un empleo remunerado que cuenta con sus respectivas prestaciones sociales. Es as√≠ como los reclusos se desempe√Īan en diversos talleres como carpinter√≠a, confecci√≥n de uniformes, panader√≠a, lavander√≠a, entre otros.

Asimismo, gracias a un convenio impulsado por el Ministerio del Interior espa√Īol, 125 empresas cuentan con instalaciones en c√°rceles, lo que ha permitido la formaci√≥n de ‚Äúprisiones especializadas‚ÄĚ, como la de Estremera, en la que m√°s de 100 presos montan piezas para ascensores; o la de Oca√Īa I y II donde 180 internos trabajan en equipos de aire acondicionado.

A pesar de los avances en la cooperaci√≥n p√ļblico-privada, actualmente en Espa√Īa se debate en torno a la precarizaci√≥n del sistema laboral que algunos tildan de ‚Äúesclavista‚ÄĚ, debido a que los salarios percibidos est√°n lejos del m√≠nimo interprofesional que asciende a 707,7 euros (unos 523 mil pesos chilenos).

En este sentido, solo 1.439 gana m√°s de 400 euros al mes (296 mil pesos) y m√°s de la mitad percibe menos de 200 euros (148 mil pesos). ‚ÄúLas empresas van a ganar dinero y hay casos de competencia desleal. Por el mismo trabajo los internos cobran mucho menos que los empleados que trabajan fuera de la c√°rcel‚ÄĚ, se√Īala √Āngel Moreno, de la Secci√≥n Estatal de Prisiones .

Caso contrario al espa√Īol es lo que se vive en algunos pa√≠ses escandinavos, que constantemente lideran los rankings globales de calidad de vida y gozan de altos est√°ndares en educaci√≥n, seguridad, salud, entre otros. Como era de esperar, el sistema penitenciario de naciones como Noruega y Dinamarca est√° un escalaf√≥n arriba respecto a la media a nivel mundial. Es as√≠ como en el caso noruego, existen dos recintos denominados ‚Äúla utop√≠a de las prisiones‚ÄĚ.

Sveinung U. Ystad | AFP
Sveinung U. Ystad | AFP

Se trata de establecimientos situados en las localidades de Bastoy y Halden en las que los convictos cuentan con amplias jornadas de trabajo, en las que desempe√Īan labores como cuidado de animales de granja, manejo de ferry, cocina, agricultura y trabajos en invernaderos, entre otros. De acuerdo al director de la prisi√≥n de Bastoy, Tom Eberhardt, el sistema correccional noruego se basa en el ‚Äúprincipio de la normalidad‚ÄĚ que busca crear una rutina de trabajo con el fin de que el d√≠a a d√≠a de los reclusos no sea distinto a un d√≠a fuera de la c√°rcel.

Por su parte, en Dinamarca los reos tienen la ‚Äúobligaci√≥n de trabajar, estudiar o participar en otra actividad autorizada‚ÄĚ, de acuerdo a autoridades locales. En el caso de los empleos, los internos pueden optar desde talleres de producci√≥n, labores agr√≠colas o de silvicultura, limpieza, hasta el mantenimiento de edificios, parques y jardines.

Todos los reos están obligados a trabajar al menos 37 horas semanales y reciben alrededor de 1.000 pesos chilenos por hora, monto que puede aumentar al transcurso de semanas, en función de la buena conducta de los internos. Junto con lo anterior, el sistema penitenciario danés otorga permisos para trabajar fuera de la prisión o incluso dedicar tiempo a actividades laborales propias dentro de las cárceles, casos en los que se les exige a los reclusos pagar por su estancia en la prisión.

Trabajo Penitenciario en América Latina

Latinoam√©rica vive una profunda crisis carcelaria. Tal como recoge el Centro Internacional de Estudios Penitenciarios de la Universidad de Essex, pa√≠ses como Per√ļ, Salvador, Venezuela y Bolivia presentan los √≠ndices m√°s altos de sobrepoblaci√≥n a nivel mundial, lo que se traduce en precarias condiciones de vida al interior de estos recintos en los que el hacinamiento, torturas y corrupci√≥n son pan de cada d√≠a.

A pesar de esta realidad, existen algunos programas que ofrecen a los reos oportunidades laborales, como es el caso de la iniciativa peruana ‚ÄúPenal-Escuela Taller‚ÄĚ. El proyecto, implementado en Cuzco por Instituto Nacional Penitenciario del Per√ļ, en conjunto con el Banco Mundial, capacita a 800 internos en trabajos de artesan√≠as, textiles y cueros, productos que posteriormente son vendidos en circuitos tur√≠sticos o supermercados.

Por su parte, el Ministerio de Justicia peruano present√≥ este a√Īo ‚ÄúC√°rceles Productivas‚ÄĚ, iniciativa que busca que los reclusos trabajen mientras cumplen sus penas, siendo remunerados por sus labores y capacitados para su reinserci√≥n social. De esta manera, se implementaron 224 talleres para elaborar productos de carpinter√≠a, cuero, textiles, entre otros, en los cuales han participado 25 mil internos del pa√≠s incaico. El ministro de Justicia peruano, Enrique Mendoza, ha indicado que la iniciativa, que permiti√≥ la intervenci√≥n del sector privado en los penales, ha generado m√°s de 40 millones de d√≥lares de ganancia y se espera duplicar su n√ļmero y participantes.

Banco Mundial
Banco Mundial

En el caso argentino, 28 mil internos tienen acceso a trabajo remunerados, de los cuales 9.347 trabaja hasta 40 horas semanales, de acuerdo al Informe Anual de Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP). Ahora bien, la oferta laboral en los recintos penales es amplia y contempla talleres productivos de agricultura, cría de bovinos, horticultura, quesería, entre otros. Asimismo, también existen talleres industriales en los que se producen muebles, artículos deportivos, productos de limpieza, así como carpintería metálica, zapatería y artesanía.

En cuanto a las remuneraciones que reciben los internos, la hora de trabajo tiene un valor de 18 pesos argentinos, 648 pesos chilenos, de acuerdo a la Procuraci√≥n Penitenciaria de la Naci√≥n (PPN). Si bien un recluso puede percibir un m√°ximo de 200 horas mensuales, 130 mil pesos chilenos, son ‚Äúexcepcionales‚ÄĚ los casos en que los internos cobran ese monto, seg√ļn a la misma fuente.

Trabajo Penitenciario en Chile

El Balance de Gesti√≥n Integral 2016 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y Gendarmer√≠a, se√Īala que 16.129 internos tuvieron acceso a un trabajo en los distintos establecimientos penitenciarios del pa√≠s, lo que representa el 54,31% de la poblaci√≥n penal chilena. Sin embargo, el mismo informe agrega que solo 3.891 percibieron ingresos econ√≥micos, lo que equivale al 24,12% del promedio total de internos que realizaron actividades laborales.

¬ŅC√≥mo se estructura el mundo laboral penitenciario chileno? De acuerdo a un art√≠culo de Publimetro, la artesan√≠a lidera la lista de trabajos al interior de los recintos, seguido de servicios de mantenci√≥n con incentivos monetarios. Junto a esto, tambi√©n se contemplan trabajos exclusivos ofrecidos por talleres del Centro de Educaci√≥n y Trabajo (CET) .

Javier Valdés | Agencia Uno
Javier Valdés | Agencia Uno

De acuerdo a cifras de Gendarmería, 1.582 internos trabajan para empresas privadas que colaboran de manera interna con los reos. Asimismo, existe también un grupo internos que realizan oficios independientes, otros que prestan servicios mediante los talleres CET y, finalmente, los que trabajan para empresas privadas externas. Consultada por los beneficios monetarios e incentivos derivados del trabajo penitenciario, Gendarmería no respondió la solicitud del medio.

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