Sociedad
Thompson y Venables: los dos ni√Īos asesinos que conmocionaron a Inglaterra
Publicado por: Catalina Díaz
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Hace m√°s de dos d√©cadas, el asesinato del peque√Īo James Bulger, de tan s√≥lo dos a√Īos y medio, conmocion√≥ a Inglaterra, no s√≥lo por lo terrible del hecho en s√≠, sino porque los autores del crimen fueron dos ni√Īos de entonces 10 a√Īos.

Este caso se¬†remonta al 12 de febrero de 1993, cuando Denise Fergus concurri√≥ al Centro Comercial Strand de Merseyside en la ciudad de Liverpool, acompa√Īada de su hijo James.

De un momento a otro la madre perdi√≥ de vista al peque√Īo, por que de inmediato comenz√≥ una¬†fren√©tica b√ļsqueda del menor por parte de la polic√≠a y de quienes se encontraban en el recinto.

Cuatro días más tarde, el cuerpo de James Bulger fue encontrado, abandonado en la vía férrea y con signos de haber sido brutalmente torturado.

Revisión de las cámaras de seguridad

Como era de esperar frente a este macabro hecho, de inmediato comenzaron las diligencias para dar con los autores del asesinato.

Al revisar las c√°maras de seguridad del recinto comercial, los polic√≠as se encontraron frente a una inquietante escena: James Bulger esperaba a que su madre terminara de comprar en una carnicer√≠a, cuando dos ni√Īos -posteriormente identificados como Robert Thompson y Jon Venables– se acercaron al menor, le tomaron la mano y comenzaron a caminar con √©l para finalmente salir por una puerta secundaria del centro comercial.

En ese momento, la polic√≠a sospechaba que un adulto, eventualmente, hab√≠a mandado a los dos ni√Īos a secuestrar al peque√Īo James.

Sin embargo, con el correr de la investigaci√≥n, los hechos que se fueron conociendo comenzaron a calar hondo en la¬†polic√≠a y en¬†Inglaterra completa; puesto que Thompson y Venables, ambos de 10 a√Īos y con un historial de mala conducta, hab√≠an sido los autores del cruel hecho de sangre.

El asesinato

Aquel 12 de febrero Robert Thompson y Jon Venables faltaron a la escuela, porque habían pactado cometer el crimen.

S√≥lo unos d√≠as antes hab√≠an intentado secuestrar a otro menor en un centro comercial, sin embargo la madre del ni√Īo frustr√≥ el delito sin tener idea de lo que podr√≠a haber ocurrido.

Pero¬†decididos, ese d√≠a los ni√Īos llegaron hasta el Centro Comercial Strand, tomaron de la mano a James Bulger mientras su madre no miraba y salieron del recinto.

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La salida del centro comercial signific√≥ un infierno para el ni√Īo de dos a√Īos, quien no s√≥lo lloraba por el hecho de estar lejos de su madre, sino que tambi√©n por los golpes que le propinaron Thompson y Venables.

Seg√ļn al investigaci√≥n, al menos 38 personas presenciaron esta escena, sin embargo ninguno de ellos intervino, aludiendo a que se podr√≠a tratar de hermanos peque√Īos.

La traves√≠a termin√≥ en la l√≠nea del tren del paraje Walton, donde Thompson y Venables arrojaron pintura en los ojos del peque√Īo James, le lanzaron ladrillos e incluso lo golpearon en repetidas ocasiones con una barra de metal.

Seg√ļn se indic√≥ en la investigaci√≥n, Thompson propin√≥ una brutal patada en la cara del ni√Īo, dejando una marca y luego lo patearon en el vientre hasta revent√°rselo.

Finalmente, los dos j√≥venes asesinos, dejaron el cuerpo del ni√Īo abandonado en la v√≠a f√©rrea, tratando de simular un accidente.

Sin muestras de arrepentimiento

Debido a los escalofriantes detalles de este homicidio, se desplegó un operativo policial nunca antes visto en el país, donde Scotland Yard puso a disposición a cientos de efectivos a fin de capturar a los criminales.

Una vez arrestados, Robert Thompson y Jon Venables fueron tratados como mayores de edad por la prensa y la opini√≥n p√ļblica, por lo que no tuvieron oportunidad de defenderse.

Tras el medi√°tico juicio, ambos ni√Īos reconocieron el brutal crimen –pero no mostraron signos de arrepentimiento– y fueron condenados a prisi√≥n hasta que cumplieran la mayor√≠a de edad.

En la cárcel fueron separados, controlados bajo estrictas medidas de seguridad y con la constante atención de un equipo de especialistas para su rehabilitación.

Se estima que el Gobierno Británico gastó una cifra cercana a los 4 millones de dólares en este ítem.

Libertad vigilada, rehabilitación y nuevas identidades

Finalmente en 2001 y pese a las protestas de Denise Fergus, madre de James y miles de ciudadanos británicos, Robert Thompson y Jon Venables obtuvieron la libertad condicional, ya que se aseguró que estaban rehabilitados.

De esta forma el Gobierno británico les asignó nuevas identidades -las que por ley no pueden ser divulgadas- y fueron reubicados en ciudades diferentes.

Sin embargo a mediados de 2010 se dio a conocer que uno de ellos, Jon Venables, fue nuevamente enviado a prisión por violar la libertad condicional y almacenar pornografía infantil.

 

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