Sociedad
Domingo 13 mayo de 2018 | Publicado a las 16:04
Los riesgos de los cabezazos en el f√ļtbol: alarma de da√Īo cerebral
Publicado por: Nicol√°s Sep√ļlveda
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Atr√°s, muy atr√°s, han quedado los d√≠as en que los Supercampeones (y especialmente Bruce) nos ense√Īaron que el bal√≥n es nuestro amigo. Hoy, los especialistas nos advierten que tal vez ya no sea tan as√≠.

Tomemos lo ocurrido en enero de 2017. En un partido de la Premier League, el mediocampista Ryan Mason, del Hull City, salta en medio de un tiro de esquina para cabecear el balón y defender su portería. Detrás de él, Gary Cahill corre y se lanza en busca de la pelota. Su cabeza se estrella contra la de Mason. Las imágenes dejan en evidencia la fuerza del choque.

Ambos caen y se retuercen en el pasto. Despu√©s de ser atendido diez minutos en la cancha, Mason es llevado al hospital St. Mary de Londres, donde es sometido a una cirug√≠a para tratar una fractura de cr√°neo. Luego de ocho d√≠as internado, comienza un largo proceso de recuperaci√≥n que tuvo su veredicto en febrero de este a√Īo.

Caen's French midfielder Julien Feret (L) vies for the ball with Saint-Etienne's Jordan Veretout during the French L1 football match between Caen (SM Caen) and Saint-Etienne (AS Saint-Etienne) on October 23, 2016 at the Michel-d'Ornano stadium in Caen, northwestern France.
Charly Triballeau | Agence France-Presse

Seg√ļn report√≥ The Guardian, el Hull City inform√≥ que ‚ÄúRyan ha buscado la gu√≠a de numerosos neur√≥logos y neurocirujanos que le han aconsejado no volver al f√ļtbol competitivo‚ÄĚ.

As√≠ termin√≥ la carrera de Ryan Mason, de solo 26 a√Īos: ‚ÄúNo tengo m√°s opci√≥n que retirarme debido a los riesgos derivados de la naturaleza de mi lesi√≥n‚ÄĚ.

La reciente noticia puso una vez m√°s en evidencia los riesgos del f√ļtbol, particularmente de una acci√≥n com√ļn y necesaria en este deporte. Y aunque el lamentable caso de Mason es un accidente, un reciente estudio publicado en abril, como reporta Sciencedaily, propone que la acumulaci√≥n de los cabezazos normales a largo plazo puede causar da√Īos graves al cerebro.

Da√Īo evitable

‚ÄúPor lo general se considera que los impactos no intencionales en la cabeza son la causa m√°s com√ļn de concusi√≥n cerebral en el f√ļtbol (‚Ķ), pero los impactos intencionales, esto es, los cabezazos al bal√≥n, no son benignos‚ÄĚ afirma Michael Lipton, m√©dico que lider√≥ la investigaci√≥n desarrollada por el Albert Einstein College of Medicine, de Nueva York.

Seg√ļn Lipton, el grupo de investigadores ya hab√≠a mostrado en un estudio anterior que los cabezazos frecuentes s√≠ causan s√≠ntomas de concusi√≥n.

‚ÄúAhora hemos encontrado que cabecear tambi√©n parece alterar las funciones cognitivas, al menos temporalmente‚ÄĚ explica.

Esta investigación, desarrollado entre 308 futbolistas amateur de Nueva York, es el primero en comparar los efectos cognitivos de las colisiones accidentales entre jugadores con los provocados por los cabezazos.

Los participantes, con edades entre los 18 y los 55 a√Īos, de los que un 78% fueron hombres, se sometieron a pruebas de aprendizaje verbal, memoria de trabajo, velocidad psicomotora y atenci√≥n, entre otros par√°metros.

Seg√ļn la informaci√≥n aportada por los sujetos, en las dos semanas que comprendi√≥ el estudio cada uno cabece√≥ el bal√≥n un promedio de 45 veces, y al menos un tercio de los jugadores sufri√≥ un impacto accidental en la cabeza, como patadas, choques o golpes por ca√≠das.

Jorge Guerrero | Agence France-Presse
Jorge Guerrero | Agence France-Presse

En los resultados se descubri√≥ que aquellos que reportaron la mayor cantidad de golpes y cabezazos tuvieron los desempe√Īos m√°s bajos en las pruebas de velocidad psicomotora y de atenci√≥n, √°reas que son afectadas por el da√Īo cerebral.

Aunque estos cambios en las funciones cognitiva no implican un deterioro mayor, la preocupaci√≥n de los investigadores es que el impacto acumulado pueda causar cambios microestructurales en el cerebro, lo que podr√≠a a su vez provocar un da√Īo permanente en las funciones.

Por eso, la postura de Lipton es clara: ‚ÄúCabecear es una fuente potencial de da√Īo cerebral, y como esta acci√≥n puede ser controlada por el jugador, sus consecuencias pueden ser prevenidas‚ÄĚ.

La relaci√≥n de Lipton con el estudio de esta clase de lesiones no es nueva. A mediados del a√Īo pasado, declar√≥ a la revista Wired que la pregunta a contestar no era si acaso golpear repetidamente el bal√≥n con la cabeza produce da√Īos, sino cu√°ntos de estos impactos terminar√≠an por desencadenar da√Īos funcionales.

El especialista ya había publicado en 2013 una investigación con una posible respuesta: considerando que en cada partido un futbolista cabecea entre seis y doce veces pelotas que van a unos 80 kilómetros por hora, y que en una jornada normal de entrenamiento se realizan ejercicios de 30 cabezazos seguidos, los problemas de memoria podrían aparecer luego de 1.800 cabezazos.

Lipton insiste en que se requieren estudios de mayor alcance para confirmar estas proyecciones. Pero su trabajo en el área ya ha levantado la preocupación al respecto entre jugadores profesionales y amateurs en Estados Unidos.

F√ļtbol y football

Durante mucho tiempo, en el pa√≠s del norte, el monopolio de la preocupaci√≥n por las lesiones cerebrales en el deporte lo tuvo el f√ļtbol americano, uno de los m√°s populares en Norteam√©rica y uno de los m√°s violentos.

Desde a√Īos, la evidencia cient√≠fica ha encontrado v√≠nculos entre los traumatismos en la cabeza, comunes en este juego, y el da√Īo cerebral a largo plazo.

Uno de los √ļltimos estudios al respecto fue el desarrollado por la Universidad de Boston, en el que se analizaron 111 cerebros de jugadores de la NFL ya fallecidos, de los cuales 110 mostraron se√Īales de encefalopat√≠a traum√°tica cr√≥nica (ETC), enfermedad neurodegenerativa que se asocia a recibir golpes en la cabeza en forma repetitiva.

Los s√≠ntomas de la ETC incluyen problemas en la funci√≥n ejecutiva y en la memoria, depresi√≥n y complicaciones en el control de impulsos. Lamentablemente, la √ļnica manera de detectarla es despu√©s de la muerte, mediante la autopsia, asociando las caracter√≠sticas del tejido cerebral da√Īado con los s√≠ntomas mencionados.

Mediante esta t√©cnica se ha detectado ETC en jugadores brasile√Īos e ingleses de f√ļtbol profesional retirados, seg√ļn report√≥ un estudio publicado en 2016.

Medidas de protección

Dado que las investigaciones recientes apuntan a que la repetici√≥n y la acumulaci√≥n de los golpes en la cabeza son factores m√°s relevantes que la intensidad, la atenci√≥n en Estados Unidos ahora tambi√©n se enfoca en el balompi√©. De acuerdo con el Washington Post, el equipo de f√ļtbol profesional DC United ha perdido a seis jugadores en los √ļltimos diez a√Īos a consecuencia de traumas cerebrales.

En 2015, la Federaci√≥n de Soccer de Estados Unidos estableci√≥ la prohibici√≥n de cabecear a los menores de 11 a√Īos, as√≠ como la obligaci√≥n de reducir el n√ļmero de cabezazos en las pr√°cticas para los j√≥venes de entre 11 y 13 a√Īos.

La medida, obligatoria para todas las ligas juveniles de balompi√©, no ha dejado de causar pol√©mica. En un reciente reportaje publicado por el Baltimore Sun, administradores y entrenadores de clubes juveniles de f√ļtbol advierten un descenso en el n√ļmero de ni√Īos y adolescentes que participan de la actividad. El motivo ser√≠a la mayor reticencia de los padres ante los riesgos que han surgido a la luz en el √ļltimo tiempo.

El problema, alegan, es que este tipo de medidas puede retrasar el desarrollo deportivo de un jugador, porque ahora debe esperar a√Īos antes de practicar una parte esencial del juego, como es el dominio del bal√≥n con la cabeza.

Johannes Eisele | Agence France-Presse
Johannes Eisele | Agence France-Presse

Por otro lado, las advertencias tambi√©n est√°n llegando de √≠dolos de anta√Īo que hoy podr√≠an estar sufriendo las consecuencias de una larga carrera de cabezazos y concusiones. Es el caso de Alan Shearer, el excapit√°n de la selecci√≥n inglesa que hoya, a su 47 a√Īos, confiesa que podr√≠a tener s√≠ntomas de demencia, seg√ļn inform√≥ el medio brit√°nico Independent.

‚ÄúPor cada gol que hice de cabeza debo haberlo practicado unas mil veces en los entrenamientos. Eso me pone en riesgo‚ÄĚ afirm√≥ el exfutbolista, quien confes√≥ que su memoria es p√©sima y que se ha realizado ex√°menes con resultados poco alentadores.

‚ÄúCuando juegas f√ļtbol en forma profesional, sabes que despu√©s tendr√°s problemas en tus rodillas, tus tobillos o tu espalda, como yo. Pero nunca pens√© que jugar f√ļtbol pudiera relacionarse a padecer una enfermedad cerebral. Por eso hay realizar investigaciones‚ÄĚ manifest√≥ Shearer.

Para finalizar, qued√©monos con otra de sus reflexiones acerca del deporte que es pasi√≥n de multitudes: ‚ÄúEs un juego duro, es un juego brillante, pero tenemos que asegurarnos de que no sea un juego que acabe con vidas‚ÄĚ.

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