Sociedad
Los dos secretos para la longevidad de la fallecida √ļltima sobreviviente del siglo XIX
Publicado por: Francisca Rivas
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La italiana Emma Morano, considerada la decana de la humanidad y √ļltima sobreviviente conocida del siglo XIX, falleci√≥ el s√°bado 15 de abril a la edad de 117 a√Īos y 137 d√≠as.

Seg√ļn el Gerontology Research Group (GRG), un grupo estadounidense que busca y certifica a las personas m√°s ancianas del mundo, era la persona m√°s anciana del mundo, al nacer en 29 de noviembre de 1899.

Viv√≠a en Verbania, Italia, y durante su vida vio pasar 11 papas, tres reyes de Italia y 12 presidentes de la Rep√ļblica. No obstante, no logr√≥ superar el r√©cord absoluto de longevidad, que pertenece a la francesa Jeanne Calment, quien vivi√≥ hasta los 122 a√Īos.

Morano era una mujer que se destacaba por su independencia y vivió sola hasta los 115: recién a esa edad aceptó que se contratara a una enfermera a tiempo completo para que la ayudara.

¬ŅY c√≥mo lo hizo para vivir tanto tiempo? En entrevistas en a√Īos anteriores con la agencia France-Presse y el diario estadounidense The New York Times, la anciana revel√≥ dos de sus “secretos” que, a su parecer, le habr√≠an ayudado a vivir m√°s: comer huevos crudos y… no tener marido.

1- Dieta con huevos

Emma Morano cuando ten√≠a 116 a√Īos | Olivier Morin | AFP
Emma Morano cuando ten√≠a 116 a√Īos | Olivier Morin | AFP

Emma repitió en muchas ocasiones que la particular dieta que seguía la habría ayudado a mantenerse saludable. Y es que la mujer comió tres huevos crudos al día durante casi un siglo.

Esto comenz√≥ realizarlo luego de que fuese diagnosticada de anemia a los 20 a√Īos. En ese entonces, su m√©dico le aconsej√≥ comer al menos tres huevos al d√≠a, dos crudos y uno hervido.

Como era una mujer de costumbres, se levantaba cada día a las 08:00 horas, comía a las 11:00 y cenaba a las 18:00.

Después de cada comida, se daba una siesta y antes de acostarse, a las 23:00, también comía algo.

Otro detalle sobre su alimentación era que evitaba las verduras. En ese sentido, prefería la carne, incluso cruda.

El m√©dico Carlo Brava, que la atend√≠a una vez a la semana, habl√≥ sobre esto, indicando que ‚ÄúEmma siempre comi√≥ muy poca verdura y muy poca fruta‚ÄĚ.

No obstante, el doctor afirmaba que, m√°s all√° de su dieta y estilo de vida, la gen√©tica tambi√©n tuvo mucho que ver en que Morano llegara a los 117 a√Īos, pues su madre vivi√≥ hasta los 91 a√Īos y dos de sus hermanas fueron tambi√©n centenarias.

El m√©dico agreg√≥ que la alimentaci√≥n que ten√≠a la anciana deber√≠a haberle destrozado el h√≠gado, “pero con Emma, creo que habr√≠a podido comer gravilla (piedrecillas) y vivir mucho tiempo”.

Lo que le gustaba a la mujer eran la compota de manzana, las galletas, el Colomba, un pastel rico en huevos y mantequilla que los italianos asocian a Pascua, y el Pannetone y el Pandora, dos pasteles que se comen en Navidad.

2- Separarse de su marido

Emma Morano cuando ten√≠a 116 a√Īos | Olivier Morin | AFP
Emma Morano cuando ten√≠a 116 a√Īos | Olivier Morin | AFP

En una entrevista en 2015, Emma igualmente atribuy√≥ su longevidad al hecho de haberse separado de un marido violento en 1938, poco despu√©s de la muerte de su √ļnico hijo, que ten√≠a pocos meses de vida.

En realidad la anciana tenía otro amor antes de su exesposo, pero él murió durante la Primera Guerra Mundial.

La separaci√≥n de su marido ocurri√≥ 30 a√Īos antes de que se aprobara la ley del divorcio en Italia.

Respecto a ese episodio, el reverendo Giuseppe Masseroni, de 91 a√Īos, declar√≥ durante el funeral de la mujer en Italia que “Emma no quer√≠a aceptar la humillaci√≥n de estar al servicio de un hombre” y que ella sol√≠a decir que “no quer√≠a ser dominada por nadie”.

Sin embargo, no lo tuvo fácil tras el quiebre matrimonial, pues no tuvo otra elección que ponerse a trabajar en una fábrica de bolsas de tela de yute, para poder satisfacer sus necesidades.

Seg√ļn el doctor Brava, el polvo de la f√°brica de arpilla donde trabajaba deber√≠a haberle destruido los pulmones, como suele ocurrir con los empleados de esos lugares, pero a Morano nunca le afect√≥.

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