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  • En noviembre de 2018 un funcionario del servicio de prisiones denunció a un compañero porque vendía drogas en la academia que forma a los nuevos vigilantes carcelarios. La fiscalía inició una investigación e intervino teléfonos. Se estableció que el narcotraficante -conocido como Ramón- le proveía la cocaína, la que era envasada en bolsas y vendida a empleados civiles y uniformados. Pero no fue todo. Una caja de balas calibre 38 especial fue vendida en Concepción, ya que el encargado del pañol de armas también estaba coludido, sin que exista claridad de quién las compró. Se suma a lo anterior delitos de cohecho y soborno, porque miembros de la institución y civiles pagaron vía transferencia electrónica a uno de los miembros de la red interna para que familiares y amigos pudieran quedar seleccionados en la Escuela de Gendarmería. Los hechos están descritos en una querella que presentó el Consejo de Defensa del Estado y que publica la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

    Cinco mil pesos por un gramo de cocaína. Eso cobraba al interior de la Escuela de Gendarmería el funcionario José Ruiz Salazar, perteneciente a la guardia armada del servicio de prisiones. Su pequeña red interna la componían también Esteban Pinochet Pinochet y Raúl Vera, uniformados de la misma institución. Eso sin contar a los consumidores.

    El negocio caminaba de maravilla gracias a un traficante apodado “Ramón”, quien proveía el producto. Sin embargo, la suerte de Ruiz Salazar terminaría a fines de 2018 cuando un compañero de labores lo denunció al Departamento de Investigación de Análisis Penitenciario (DIAP).

    La Fiscalía Centro Norte no tardó en recibir la denuncia e inició una investigación en noviembre de 2018. Una de las diligencias decretadas fueron escuchas telefónicas que arrojaron nuevos delitos y reveló la falta de control al interior de la entidad donde se forman los futuros vigilantes.

    Ruiz Salazar tuvo más espacio para sus actividades criminales y amplió el giro. Su socio fue Jaime Ramos Morales el encargado del pañol de armas y municiones de la Escuela de Gendarmería. Un detalle lo constituye el robo de una caja con balas calibre 38 especial que se comercializó en Concepción, sin que hasta ahora se conozca quién las adquirió.

    La información consta en una querella que presentó el Consejo de Defensa del Estado (CDE) ante el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, patrocinada por la Abogada Procuradora Fiscal de Santiago, Ruth Israel, a la que accedió la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

    Lea la querella completa

    En la acción legal se detallan ilícitos de soborno y cohecho que implican a otros funcionarios y civiles. El nombre de José Ruiz Salazar se repite, pero esta vez para manipular el ingreso de postulantes a la academia. Su actuación fue pedirle “un favor” al encargado del sistema informático para ayudar a un amigo. El pago fue un gramo de cocaína.

    Todos los hechos quedaron registrados en las escuchas. Ruiz Salazar ni siquiera sospechaba. Por eso nunca imaginó que el 19 de febrero de este año caería en una trampa. Ese día un “agente revelador” lo convocó junto a su colega Esteban Pinochet Pinochet para comprar 3 gramos de cocaína a cambio de 20 mil pesos. Hecha la compra la policía les cayó encima sin que pudieran reaccionar. Un balanza digital, 31 bolsas con droga -que sumaban 26,5 gramos-y sus teléfonos celulares quedaron en manos de la fiscalía. Desde ese día, hasta hoy, José Ruiz Salazar está tras las rejas y la justicia sigue sin otorgarle el beneficio de la libertad. La última vez que intentó salir fue esta semana, pero la Corte de Apelaciones de Santiago estimó que no se cumplían los requisitos.

    El resto de ya no está tras las rejas.

    Transferencia electrónica

    Ruiz Salazar no fue el único detenido ese 19 de febrero. También fue apresado su cómplice Ramos Morales. Ambos fueron formalizados por tráfico de armas y droga en calidad de autores.

    En tanto Esteban Pinochet Pinochet fue imputado por venta de estupefacientes, Raúl Vera Pérez por el delito de cohecho y a Ruiz Salazar se le agregó el ilícito de soborno.

    Estos hechos de corrupción dan cuenta de que pudo haber alumnos en la Escuela de Gendarmería que no cumplieron con los requisitos, hechos ocurridos entre agosto de 2018 a febrero de 2019, según la querella del CDE

    Por ejemplo, Vera Pérez fue sobornado por la suboficial de la misma institución Pamela Villarroel Domínguez, para que su hijo Nicolás Cid fuera seleccionado. La mujer, entonces gendarme del Centro de Cumplimiento Penitenciario del Bío Bío le transfirió electrónicamente 80 mil pesos el 5 de febrero pasado. Luego le entregó otros 120 mil pesos para que Vera Pérez hiciera lo mismo con Camila Osorio García.

    Marianela del Carmen es la esposa del suboficial Patricio Andrade de la Jara. El pago de 60 mil pesos, en este caso, fue para ayudar a Constanza Morales Ramos. Victor Linares López cometió soborno por 30 mil pesos para que su hermana Joselin ingresara a la institución. Todos los que participaron en estos delitos de corrupción son imputados en la causa de la Fiscalía Centro Norte y están querellados por el CDE, pero no están formalizados por ahora.

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