En su obra El Método de 1977, el filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, nos adelantaba uno de los análisis aplicables a la realidad que enfrentamos hoy, de crisis sociales, de convivencia o relacionales, no solo en lo específico o particular, también en lo colectivo, comunitario, organizacional. “Vivimos en un mundo dominado por la lógica técnica y económica, en el que existe la ilusión casi palpable que tan sólo es real aquello cuantificable, pero, ni el amor, ni el sufrimiento, ni el entusiasmo, entran en la cuantificación”, aducía, haciendo un llamado a ver y analizar más allá de los números, de los datos, con la finalidad de dar importancia a lo interpersonal, a entender el contexto y validar a las personas desde su singularidad.

Por su parte Maturana enseña que lo social constituye la legitimidad de unos y otros en las relaciones, en las conductas en las cuales el otro surge como legítimo otro. Es decir, el conocimiento y reconocimiento mutuo abre espacio a la confianza y ésta da paso a la voluntad de colaboración, las bases para una convivencia fraterna.

Con relación a lo anterior, la escuela de Desarrollo Social tienen un rol en el impacto de la mirada humanista para entender esas problemáticas, ofreciendo un marco de conocimiento para la búsqueda de soluciones a ellos.

Los cambios sociales se logran mediante estrategias de participación que permiten diagnóstico, la propuesta y la solución, el proceso progresivo, sistemático, democrático y formalizado. Por tanto, nos sentimos interpelados desde lo profesional y personal, debemos ser un motor que empuje el mejoramiento de las condiciones de vida, por medio de un mecanismo profesional, formalizado, validado y medido.

Debemos adaptarnos a las exigencias de un mundo en constante cambio social, transformando a la educación en una piedra angular para disminuir las brechas y colaborar con los grupos más vulnerables, en nuestro caso como Escuela de Desarrollo Social AIEP, hemos desarrollado proyectos de impacto en todo el país, con centro de ayuda, guía y clínicas profesionales para colaborar con todos ellos, siendo un actor social activo en todo el país.

El compromiso con el bien común y la integración constructiva desde la mirada del desarrollo social en equipos multidisciplinarios es lo que nos permite actuar e incidir en temas fundados en los derechos y libertades humanas, la equidad social y la igualdad de oportunidades, ejerciendo una irrestricta vocación de servicio para propender a elevar los niveles de prosperidad, humanizando y transformando nuestra sociedad.

Ximena Cabrera
Directora Escuela de Desarrollo Social AIEP