Abundan las noticias sobre la incertidumbre, el congelamiento de inversiones producto del caso chileno y la huida de los capitales hacia países “más estables” como Argentina (o más favorables a la inversión).

En su momento, el chivo expiatorio fue el estallido social, la discusión del impuesto específico a la actividad minera y hoy, el resultado de las elecciones. Si escarbáramos un poco más en la historia reciente, quizás lo podríamos atribuir a la revolución pingüina o el movimiento universitario. Incertidumbres más, y congelamientos menos, los antecedentes factuales nos indican otra cosa. La realidad sorprende más que los sueños.

Según lo señalado por el Diario Financiero, y reproducido por BioBioChile, el presidente de Lundin Mining Corporation, Lukas Lundin, en tono guerra fría, se cita la siguiente frase: “Estoy seguro de que todos los demás están haciendo lo mismo. (…) Si hay demasiada incertidumbre, no presionaremos el botón”.

Conjugando las palabras del citado empresario minero: sin presionar botones, si no haciendo un par de clicks en la nube, queda de manifiesto que el valor en la bolsa de Lundin Mining Corporation ha aumentado en 4 veces a partir de julio de 2016. Más aún, el incremento se ha producido a una mayor tasa a partir de marzo del 2020. ¿Este aumento se debe al efecto “estallido social chileno”? Probablemente no, como tampoco las disminuciones de su valor se deban al caso chileno del 2021: la Nueva Constitución.

Toronto Stock Exchange

Más se parece a la escandalosa e “incierta” retórica a que nos tiene habituados la psicopolítica minera en los últimos 50 años. El poder de la incertidumbre.

Tal como lo han publicado ambos medios: La firma tenía proyectado inyectar US$500 millones para expandir sus operaciones ligadas al cobre. Sin embargo, Ludin sostuvo que van a esperar cómo evoluciona el escenario local “antes de poner demasiado dinero”. Un poco más de lo mismo. Al botón de la guerra fría, o el botón de pánico, se suma la propia “incertidumbre” que emanan de los dichos del Sr. Lundin. Se congelarían y acto seguido, los capitales huirían a Argentina. A pesar que no se informa a la opinión pública que Minera Candelaria (propiedad de Lundin), cuenta con un proyecto de continuidad operacional en la región de Atacama en proceso de evaluación ambiental.

El proyecto “Optimización y Continuidad Operacional Minera Candelaria” el cual fue admitido el día 3 de marzo del 2020 en el sistema de evaluación ambiental (posteriormente al estallido social del 2019). El objetivo principal es aumentar el periodo de explotación de la mina hasta el año 2040. Sobre este proyecto la compañía minera propiedad del Sr. Lundin ha solicitado una extensión de plazo para disponer de “mayor tiempo que el otorgado para responder el Informe Consolidado Nº 1” de observaciones realizadas por las agencias públicas y la sociedad que se siente afectada. Todo esto durante la pandemia, en el marco del plebiscito constitucional y las elecciones del fin de semana pasado.

Más parece la búsqueda de modificar los marcos cognitivos de la opinión pública. Algo muy recurrido por la psicopolítica minera de los últimos 50 años, y cada vez más expuesta brutalmente ante los medios de comunicación.

Jorge Vergara-Castro
Director Fundación Diálogos para la Naturaleza
www.fdnaturaleza.org