Los líderes de las organizaciones nos vemos permanentemente desafiados, pero en tiempos de pandemia hemos aprendido que mucho más importante que las métricas de rendimiento laboral son los valores intangibles, esos que cruzan la frontera entre los equipos y estrechan lazos entre personas reales y no los cargos que adornan la firma del correo electrónico. La empatía y la flexibilidad han demostrado que el teletrabajo no es sinónimo de menor productividad, sino que, al contrario, el compromiso de los colaboradores se ha reforzado aún en el complejo contexto de trabajar desde casa con la familia literalmente encima.

El vínculo ha llegado para redefinir la relación con los líderes. Pero ¿acaso los líderes estamos retribuyendo con esa misma entrega? La telepresencia nos entrega la posibilidad de generar instancias mucho más íntimas de conversación, reflexiones significativas, espacios para pensar y compartir con confianza, para dialogar escuchando con real atención. Las reuniones virtuales han propiciado una comunicación más horizontal entre jefaturas y equipos de trabajo, donde el informe es secundario y la opinión es lo primordial.

Este nuevo vínculo se ha ido decantando en toda la cadena de valor: desde productos a clientes a proveedores. Se respira una nueva cultura y eso permea hacia el exterior de las organizaciones, con aires renovados donde hay un espíritu de colaboración y compromiso no antes visto. Hay corazón, y mientras los líderes pongan y expongan su corazón, los colaboradores los seguirán… algo así como los rockeros que inspiran y los fans incondicionales: una genuina conexión.

Alberto Bethke
socio fundador & CEO en Olivia Consultoría.