El 28 de abril se conmemoró el Día Internacional sobre la Concientización del Ruido, instancia que nos alerta sobre los riesgos que sus efectos pueden generar en nuestra salud, pues es considerado como un agente contaminante e invisible, producido por una mezcla confusa de sonidos, que provoca una sensación auditiva desagradable para el oído.

Es importante destacar que estudios realizados por Escuela Nacional de Sanidad en Madrid, indican que hay relación estadísticamente significativa entre los niveles de ruido ambiental y el número de casos y las hospitalizaciones por COVID-19. La razón principal es que los sonidos fuertes son capaces de influir en el sistema inmune a través de diversos factores. Uno de ellos es la naturaleza estresante del ruido y su impacto en la inmunidad (corroborado por diversas investigaciones científicas) y otro tiene relación con las alteraciones del sueño provocado por el ruido, que también influyen en el sistema inmunológico.

Por lo mismo, y sobre todo en este contexto de pandemia, es fundamental crear conciencia sobre los riesgos que tiene el ruido en nuestra audición y bienestar, con el objetivo de generar resguardos como, por ejemplo, evitar someterse a contextos donde se presenten sonidos fuertes de manera prolongada, y utilizar protectores auditivos en caso de exponerse a ruidos de alta intensidad.

Finalmente, debemos recordar que la exposición prolongada a sonidos por sobre los 70 dB, puede ocasionar pérdida permanente de la audición.

Diego Cofré
Académico Escuela de Fonoaudiología
Universidad de Las Américas