Opinión
Lunes 06 abril de 2020 | Publicado a las 15:51 · Actualizado a las 17:23
Ninguna calle llevar√° tu nombre
Por Tu Voz
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Ponerse en los zapatos de los dem√°s, en el lugar del otro, comprender lo que est√° sintiendo, es aquello que se denomina empat√≠a, es lo que nos permite ubicarnos, ser prudentes, a veces guardar silencio o distancia para acompa√Īar al que est√° sufriendo.

Hoy el mundo entero está en ascuas por los miles de muertos, estamos en un momento de conmoción mundial, la OMS ha declarado la emergencia de una nueva pandemia que hoy va sumando más de 70 mil muertos.

En Chile, a ra√≠z del brote mundial, el 18 de marzo de 2020 el Presidente de la Rep√ļblica declara ‚ÄúEstado de Excepci√≥n Constitucional de Cat√°strofe‚ÄĚ por calamidad p√ļblica en el territorio chileno.

El jueves 26 de marzo el gobierno declara cuarentena total en 7 comunas de la Región Metropolitana en las que sus habitantes se repliegan en sus casas para cumplir el distanciamiento social que impone la cuarentena, ante los riesgos de contagio.

Miles de personas han perdido sus empleos, especialmente los m√°s vulnerables; se inician largas filas para cobrar el seguro de desempleo; quienes trabajan por cuenta propia y sin contrato piden ayuda por redes sociales y emergen esfuerzos de solidaridad para apoyar peque√Īos emprendimientos que han quedado paralizados; el pa√≠s se moviliza desde una serie de acciones solidarias en apoyo a los afectados; aparece la mesa social en un empe√Īo de aunar esfuerzos para enfrentar desde todos los sectores la inminente crisis de salud ante la pandemia.

En este escenario y una semana despu√©s de declarada la cuarentena, el viernes 3 de abril, el Presidente, en un acto ‚Äúespont√°neo‚ÄĚ, sorprende con una visita improvisada a la desierta Plaza de la Dignidad. Con pasos en√©rgicos camina hacia la base del Monumento a Baquedano y se toma una fotograf√≠a posando con una sonrisa triunfante ante la c√°mara. El sol de la tarde ilumina su cara bajo la estatua y en segundos las im√°genes y videos se expanden como la p√≥lvora por las redes sociales.

Este acto p√ļblico deliberado, nos remite a lo ocurrido en el mes de octubre, en el que los chilenos masivamente experimentamos un ‚ÄúEstallido Social‚ÄĚ en el que el ciudadano se suma a la revuelta de los estudiantes al sentir el l√≠mite de su capacidad de soportar las profundas injusticias de un sistema que, desde sus fundamentos, perjudica al pobre y favorece al poderoso.

El escenario de Plaza Italia y la estatua a Baquedano se convierten en el ícono del estallido y de las manifestaciones.

Foto de Paula Santib√°√Īez (c)
Foto de Paula Santib√°√Īez (c)

Este acto, para la historia, responde a su idea de haber alcanzado el triunfo esperado luego de expresar su declaraci√≥n de guerra a los chilenos “estamos en guerra, contra un enemigo poderoso…”

El 18 de octubre ocurría el mayor estallido social de nuestra historia, que cobró decenas de muertos, cientos de mutilados, víctimas de violaciones a los Derechos Humanos en el país que no tienen reparación posible.

En este escenario de Plaza Italia muere Abel Acu√Īa, es mutilado y cegado Gustavo Gatica, es asesinado a pocos metros Mauricio Fredes, es aplastado por dos “zorrillos” y son fracturadas las caderas de Oscar P√©rez. Este es el escenario que eligi√≥ el presidente para perpetuar su triunfo mezquino mientras el enemigo figura en su casa privado de libertad.

El dolor, el duelo, la pérdida, el sufrimiento de quienes han pasado por el trauma brutal de la mutilación o de perder a un ser querido son materiales que podrán despertar en nosotros, la solidaridad y la compasión por los que sufren.

Hay quienes son incapaces de experimentar empat√≠a; son quienes con sus actos hacen un da√Īo irreparable al pa√≠s.

Podemos recordar a Nerón tocando la lira mientras se incendia la ciudad.

Este √ļltimo acto brutal del presidente, me ha tra√≠do a la memoria un escrito que vi en los muros de la ciudad en pleno estallido:
“Pi√Īera, ninguna calle llevar√° tu nombre”.

Pelagia Rodríguez Carrasco

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