Opinión
Domingo 03 febrero de 2019 | Publicado a las 21:31 · Actualizado a las 21:59
Lo que me pasó en Mall del Centro en Concepción: cuidado al retirar dinero de los cajeros
Por Tu Voz
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Esta ma√Īana cerca de la Universidad de Concepci√≥n, luego de terminado un interesante caf√© bien conversado, caminaba hacia mi auto en la diagonal, cuando de pronto…

‚Äú¬°C√°spitas!, debo sacar plata del cajero‚ÄĚ.

Fui hasta el Santa Isabel te conoce, pero, aparte de no conocerme, los aparatos no ten√≠an plata. El guardia me dijo que en el Mall del Centro exist√≠an cajeros. En el primer piso los equipos exhib√≠an una larga fila de espera, as√≠ que sub√≠ al cuarto piso. All√≠, en el patio de comidas, vi dos cajeros desocupados. ‚Äú¬°Maravilloso!‚ÄĚ.

Saqu√© lo que necesitaba y listo. En eso sent√≠ el llamado de la naturaleza y fui al ba√Īo. Hasta ah√≠ todo bien. Hab√≠an unas 8 personas.

De pronto, entr√≥ un tipo de mi tama√Īo, con lentes, algo gordo, polera color pistacho, pantal√≥n corto verde militar y zapatillas. En vez de hacer lo que se hace en los ba√Īos, se qued√≥ en una esquina y me miraba de lejos.

¬ŅVendr√° a vitrinear?, me pregunt√©.

Sal√≠ del ba√Īo y camin√© hasta las escaleras mec√°nicas. Mientras bajaba, de reojo lo vi salir rumbo al ascensor, pero de pronto cambi√≥ de rumbo hacia las escaleras por donde yo iba.

Algo andaba mal.

Cuando bajé al tercer piso, reconozco que, sin mucho pensar, tomé la escalera que volvía a subir al cuarto, sin medir que en la mitad me cruzaría con él.

Como un Clint Eastwood cualquiera preparé mi mejor mirada desafiante, para captar sus oscuras intenciones. A medida que nos acercábamos, ninguno despegó los ojos del otro.

Al llegar arriba ya no tenía dudas, me querían asaltar.

Busqué a un guardia y no lo encontré, así que me escondí unos diez minutos en las boleterías del cine. Cuando decidí bajar, esperaba que en el primer piso el tipo ya no estuviera, pero ahí estaba.

R√°pidamente, en vez de salir a la calle, me met√≠ a Ripley, esperando que fuera todo una casualidad, que fueran inventos m√≠os. Ah√≠ esper√© tras un alto de poleras en oferta cuando de repente se apareci√≥ el ‚ÄúBad Duck‚ÄĚ en la entrada. Me sent√≠ como Vito Corleone con su bolsita de frutas cuando tard√≠amente detect√≥ la emboscada‚Ķ ¬°capisce!.

Yo lo miré y el me miró.

Desde lejos, me apuntó con el dedo. Ya sabía que yo sabía.

‚Äú¬°Mierda!‚ÄĚ.

Apur√© el paso dentro de la tienda hasta perderlo y por fin me encontr√© a un guardia jovencito que estaba en la salida de Barros Arana. Le cont√© lo que suced√≠a y me dijo que me quedara con √©l mientras llamaba a los guardias del Mall. Me advirti√≥, eso s√≠, que ellos solo me pod√≠an acompa√Īar hasta la salida de las instalaciones.

Ante la posibilidad cierta de un asalto en plena calle, llamé al 133 con mi celular. Me dijeron que enviarían a una pareja de carabineros a ver la situación.

Terminaba esta acci√≥n cuando el malandr√≠n, ante mi sorpresa, avanzaba justamente hacia donde yo estaba. ‚Äú√Čse es‚ÄĚ, le dije al guardia, que se qued√≥ adosado a mi.

El tipo pas√≥ a cent√≠metros sin mirarme. Cuando se alej√≥, el joven vigilante notific√≥ por radio, ‚Äúatenci√≥n, andan operando ac√° los hermanos Canales‚ÄĚ.

Los tenían identificados.

La espera se hizo larga, pero a los pocos minutos, apareció la pareja de carabineros.

Me dijeron que caminara hacia la salida y ellos me seguir√≠an unos metros m√°s atr√°s. Cual se√Īuelo, como los que aparecen en las pel√≠culas, avanc√© lento hasta la salida con una mano en la cartera como si tuviera un arma. Miraba de un lado a otro para ver si identificaba a alguno de los ‚Äúmalulos‚ÄĚ, pero ya no estaban.

Cuando llegamos al auto, la pareja inform√≥ a la Cenco que iba a abordar mi veh√≠culo. Al subir, el cabo me dijo, ‚Äúcierre las puertas. Si lo siguen y lo impactan con un auto, siga conduciendo y nos llama‚ÄĚ. Me sent√≠ todo un chofer de cami√≥n Brinks, como si hubiera sacado millones del cajero.

Cuento corto (que ya no fue corto), nadie me siguió y llegué a la casa sin contratiempos, pero el susto que pasé se los encargo.

Moraleja: ojo en el Mall del Centro, hay que tener cuidado.

Luis Y√°√Īez Morales
Periodista

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