Opinión
Viernes 05 octubre de 2018 | Publicado a las 11:35
¬ŅAcuerdo Nacional por la Araucan√≠a?
Publicado por: Tu Voz
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Dos d√≠as despu√©s del lanzamiento del ‚ÄúAcuerdo Nacional‚ÄĚ por la Araucan√≠a se movilizaron comunidades mapuche de distintos puntos de Wallmapu hacia Temuco.

Entre las cuatro mil personas que llegaron, hab√≠a dirigentes antiguos y nuevos, de opciones institucionales y no institucionales, amigos y otros que han tenido profundas diferencias, gente de luchas y otros que por primera vez iban a una marcha. El motivo, rechazar enf√°ticamente el plan anunciado por el presidente Pi√Īera.

Desde distintos territorios, los diversos liderazgos expresaron: ‚Äúa nosotros nadie nos ha preguntado nada‚ÄĚ, ‚Äúestamos aqu√≠ para decirle al Estado y a este gobierno que hace doscientos a√Īos no estamos de acuerdo con su modo de desarrollarse‚ÄĚ, ‚Äúnosotros s√≠ queremos proyectarnos, s√≠ queremos un modelo econ√≥mico, pero sustentado y basado desde nuestra realidad, desde nuestro contexto, desde nuestro kim√ľn, desde nuestra lengua, desde nuestro veyentun, nuestra espiritualidad‚ÄĚ, ‚Äúnuestra forma de vivir es cuidar nuestra tierra, porque es pensando en nuestros hijos, en nuestros nietos y en los que pasaron por nuestro territorio. Es nuestro deber y obligaci√≥n detener a las salmoneras que se quieren instalar en nuestro territorio, es nuestro deber detener al proyecto MAPA que quiere triplicar la producci√≥n de celulosa, de Celulosa Arauco, Angelini, Matte‚ÄĚ.

Con ésta marcha se inaugura un ciclo de movilizaciones territoriales en la línea de las ideas recién expresadas, expresaron.

Si ponemos atención al contexto y el modo en que se elaboró el plan, además del contenido, notaremos que los planteamientos mapuche están cargados de un profundo sentido de dignidad, valentía y lucidez política. Veamos por qué.

El contexto en que surge el plan

Con un mes en el poder, el actual gobierno instalaba la idea de terrorismo en territorio mapuche, las fuerzas pol√≠ticas de su sector hab√≠an iniciado una campa√Īa para no renovar el Convenio n¬į 169 de la OIT y modificar la Ley Lavkenche.

El primer acto presidencial en la Araucanía fue presidir el Consejo de Seguridad de la Macro Zona Sur, indicando así, el enfoque y lugar escogido para relacionarse con las demandas mapuche. Esto lo reafirmó tanto con sus primeras y principales medidas: creación de policía anti terrorista, Comando Jungla, compra de anfibios y modificación de la Ley Antiterrorista (no justamente para ajustarla a DD.HH.); como con los nombramientos políticos de quienes liderarían las relaciones con el Pueblo Mapuche: el Ministro del Interior (seguridad), el Ministro de Desarrollo Social, reconocido líder empresarial y el Intendente de la Araucanía, ex presidente de la Asociación Nacional de Agricultura, profundamente involucrada en el conflicto.

Lo que siguió no ha de sorprender. El caballo de batalla del primer tramo de gobierno para instalar la tesis terrorista fue el caso Luchsinger-Mackay. Así, la inocencia de los 11 imputados decretada en octubre del 2017, pasó a condena por terrorismo a dos personas, en mayo del 2018, aplicando nuevamente una ley contraria a los DD.HH. contra mapuche.

A esto ha seguido la instalaci√≥n del Comando Jungla y sus veh√≠culos de guerra en todo el territorio. Ac√°, en Tir√ļa por ejemplo, se estacionan afuera de las escuelas b√°sicas, hacen controles vehiculares con cuatro tanquetas y hasta se les ve en almacenes comprando con sus armamentos.

El caballo de batalla del primer tramo de gobierno para instalar la tesis terrorista fue el caso Luchsinger-Mackay
- David Soto sj

Los allanamientos con caravana de tanquetas a comunidades en la Araucan√≠a han sido constantes, hasta las notificaciones las van a dejar con todo este aparataje. En Temuco a las mujeres mapuche de las comunidades aleda√Īas, que desde que existe la ciudad venden sus verduras en el centro, las han sacado con fuerzas especiales, porque as√≠ lo dice una ‚Äúordenanza municipal‚ÄĚ.

En paralelo a este despliegue represivo, se concretan proyectos empresariales profundamente involucrados en el conflicto y que abiertamente afectarán a las comunidades mapuche, como el proyecto de Modernización y Ampliación de la Planta Arauco (M.A.P.A.) que apunta a plantar 48 mil hectáreas de monocultivo forestal en territorio mapuche.

A esto se suma la d√©bil legislaci√≥n ambiental que desampara los territorios y su gente ante las contaminaciones de las industrias, como la salmonera y el bloqueo a los tratados que permiten a las comunidades defenderse ante estas amenazas, como bien lo demuestra la negativa al tratado de Escaz√ļ.

√Čste es el contexto y antecedente inmediato del ‚ÄúAcuerdo Nacional‚ÄĚ por el Desarrollo y la Paz en la Araucan√≠a. Y si bien, la concesi√≥n al Machi Celestino C√≥rdova para ir a su Rewe y los encuentros del Ministro con Aniceto Nor√≠n y V√≠ctor Ancalaf, fueron medi√°ticamente articulados y crearon la sensaci√≥n de acercamiento y di√°logo, no pasan de calculados y livianos gestos pol√≠ticos para un conflicto de esta envergadura.

Así, el plan recientemente lanzado no puede disociarse de las medidas políticas ejercidas en el contexto recién dado.

Respecto al modo de elaboración del plan

Si bien no se puede negar cierta continuidad de √©ste √ļltimo Plan respecto al que ya ven√≠a trabajando el gobierno de Bachelet, tampoco se puede olvidar que respecto al Pueblo Mapuche, lo de Bachelet fue muy negativo.

Ella mandat√≥ una Comisi√≥n que entreg√≥ sus propuestas a inicios del a√Īo 2017. Tal trabajo se deslegitim√≥, entre otras cosas, por marginar a ciertos sectores mapuche. Pero adem√°s, su contenido abund√≥ en referencias al Convenio n¬į 169 de la OIT pero respecto a cuestiones perif√©ricas, evitando lo central: derechos pol√≠ticos colectivos. Tambi√©n acogi√≥ el ma√Īoso t√©rmino de violencia rural.

Luego, a pesar de estar invalidada la instancia anterior, lanzó su Plan Araucanía basado en tales propuestas, repitiendo clásicos errores: un plan y no una propuesta de diálogo, querer solucionar un conflicto histórico en seis meses y evadir los derechos políticos de territorio y autonomía, entre otros.

Con lo anterior, hizo oídos sordos no solo a las interpelaciones que surgían del mundo mapuche, sino también, al mismo Proceso Constituyente Indígena iniciado bajo su gobierno, donde los Pueblos Indígenas en general, y el Pueblo Mapuche en particular, expresaron con claridad sus demandas y desde donde se habría podido iniciar un camino de diálogo a largo plazo.

Finalmente, su gobierno terminó enviando una propuesta de reconocimiento indígena descremada de todo derecho político colectivo y dejando el proyecto de ministerio indígena durmiendo en el congreso. También terminó con una tremenda represión al mundo mapuche y con el montaje de la Operación Huracán.

Llegada la hora del actual gobierno, nos encontramos con un ¬ŅAcuerdo Nacional? Todos sabemos que m√°s all√° de un par de conversaciones entre el Ministro de Desarrollo Social con algunos empresarios y mapuche de la Araucan√≠a, no existe base ni proceso alguno para sostener la existencia de un acuerdo nacional ni siquiera regional.

Sin embargo, la l√≥gica de instalar realidades desde las palabras y los medios parece ser la estrategia de gobierno. Una y mil veces habr√° que repetirlo: la justicia y la paz no llegaran por menos de una d√©cada de procesos de di√°logo y gestos concretos. Que cada cuatro a√Īos el gobierno de turno quiera resolver el problema tap√°ndose los o√≠dos y cerrando los ojos ante las demandas mapuche, solo ha significado dolor, muerte y extremismos que alejan la justicia y la paz.

Y el contenido

Evidentemente el proyecto planteado por el gobierno tiene propuestas que bien pueden ayudar a la Araucan√≠a. Sin embargo, un plan que responda a un conflicto de la envergadura que existe entre el Estado chileno, las industrias y el Pueblo Mapuche, en Wallmapu, exige mirar articuladamente tales propuestas y enfocarse en el n√ļcleo del conflicto, de lo contrario dif√≠cilmente se llegar√° a buen puerto.

La tapa del plan nos grafica el problema ra√≠z. Al t√≠tulo principal le siguen las frases: ‚ÄúSin di√°logo no hay acuerdos. Sin acuerdos no hay paz. Y sin paz no hay desarrollo‚ÄĚ. El sentido de la pol√≠tica gubernamental apunta a superar la pobreza, problema econ√≥mico-social (no pol√≠tico) dentro del cual la paz es una de las etapas del proceso. Los especialistas han de ser los empresarios, emprendedores, inversionistas, etc.

Sin embargo, cuando desde el Pueblo Mapuche se expresa que ‚Äúnuestra forma de vivir es cuidar nuestra tierra‚ÄĚ, est√°n planteando este modo de relaci√≥n como un fin, donde acontece la paz verdadera, y al cual se supedita cualquier desarrollo. Los protagonistas de tal proceso no son los empresarios ni la clase pol√≠tica chilena, sino principalmente el pueblo que la ha cuidado durante m√°s de un milenio y a quienes se les niegan sus derechos pol√≠ticos colectivos a costa de planes de mejora.

Para llevar adelante la paz, es decir el cuidado de las relaciones del territorio mapuche, este pueblo necesita ser reconocido en sus derechos pol√≠ticos colectivos: autonom√≠a y territorio, tal como lo han planteado los Convenios y tratados internacionales respecto a los Pueblos Ind√≠genas. Justamente estos derechos, n√ļcleo del conflicto, est√°n ausentes de las propuesta de reconocimiento constitucional. Puede ver la carencia fundamental del plan, que hace todo los dem√°s inconsistente, en cuanto plan.

Sin embargo, cuando desde el Pueblo Mapuche se expresa que ‚Äúnuestra forma de vivir es cuidar nuestra tierra‚ÄĚ, est√°n planteando este modo de relaci√≥n como un fin, donde acontece la paz verdadera, y al cual se supedita cualquier desarrollo
- David Soto sj

Hay otros aspectos derechamente preocupantes. Por ejemplo, el debilitamiento de la legislación de protección de tierras indígenas, mediante flexibilizaciones en cesión de derechos, divisiones comunitarias y arriendos entre otros, que históricamente han significado pérdida territorial y descomposición de las estructuras comunitarias para el Pueblo Mapuche.

Y si bien hay otras medidas que son preocupantes, tal como plantea el Observatorio Ciudadano, otras medidas son derechamente escandalosas y peligrosas, como por ejemplo, aquellas que buscan incentivar la inversión privada en la Araucanía, mediante franquicias tributarias y otras normativas a fines; pero que podrán terminar favoreciendo a industrias instaladas en territorio mapuche que son parte activa del conflicto: forestales, salmoneras e hidroeléctricas entre otras.

¬ŅNo ser√° esto acaso agudizar el conflicto? Esto es alarmante, pues por experiencia ya sabemos de qu√© lado se pondr√°n las fuerzas policiales.

Ciertamente hay medidas que representan un avance en materia indígena. Lo mismo que se podía decir en los gobiernos anteriores. Pero lo macabro de tal enfoque de política indígena, de concesiones periféricas que no tocan los derechos políticos demandados, es que también prolongan una situación de dolor, violencia e injusticia.

David Soto sj
Comunidad jesuita de Tir√ļa.

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